La campaña tabacalera 2025-2026 enfrenta uno de los escenarios más difíciles de los últimos años debido a la combinación de exceso de oferta internacional, caída de la demanda externa, principalmente desde China, y costos de producción en aumento, informó Agritotal. Productores, industria y autoridades buscan acordar precios en negociaciones clave previstas para el 27 de febrero en Jujuy, en un contexto marcado por la incertidumbre y la presión sobre la rentabilidad del sector.
El sobrestock global es uno de los principales condicionantes del mercado. La alta producción en grandes exportadores como Brasil, Zimbabue y Tanzania generó niveles elevados de inventario que presionan los precios internacionales y reducen los márgenes de los productores argentinos. Según Miguel Testa, referente del sector, la situación combina costos elevados, precios internacionales deprimidos y menor dinámica en la demanda externa: “La actividad atraviesa un cóctel difícil donde confluyen todos estos factores”, señaló a Agritotal.
La demanda externa, especialmente desde China, cayó alrededor de un 30%, lo que limita la colocación de tabaco argentino en el mercado global y agrava el acumulamiento de stock. A nivel local, los galpones de acopio en Salta y Jujuy presentan altos niveles de ocupación, obligando a cooperativas a implementar sistemas de turnos para la recepción de la producción. Esta saturación logística genera tensiones financieras entre los productores, que necesitan liquidez mientras esperan definiciones sobre los precios.
La negociación por el precio del tabaco se vuelve delicada. Las entidades productoras buscan incrementos que compensen la suba de insumos, energía, crédito e impuestos, mientras que la industria advierte sobre las limitaciones del mercado internacional. Testa resaltó que, pese al difícil panorama, las posiciones no son “antagónicas” y confía en alcanzar un acuerdo que permita “salir todos juntos” de la crisis, mediante optimización de costos y alianzas estratégicas, como la de la Cooperativa de Jujuy con Massalin y Alliance, y la correcta asignación de los recursos del Fondo Especial del Tabaco.
El aumento sostenido de los costos productivos impacta directamente en la rentabilidad. La presión fiscal, el encarecimiento del crédito y el incremento de insumos obligan a los productores a replantear estrategias y depender cada vez más de la eficiencia operativa y del resultado de las negociaciones anuales para mantener la actividad.
Más allá de la coyuntura, el sector tabacalero argentino enfrenta desafíos estructurales a largo plazo: cambios en el consumo global, regulaciones sanitarias más estrictas y la transformación de la industria hacia productos alternativos, generando un mercado más competitivo y con ciclos recurrentes de sobreoferta.
El futuro inmediato dependerá de la evolución de la demanda internacional, del nivel de stocks globales y de los acuerdos locales que se logren. Mientras tanto, productores, industria y gobiernos buscan mantener la sustentabilidad económica del sector, intentando equilibrar los factores externos adversos con las tensiones internas que caracterizan la campaña actual, según informó Agritotal.