El proyecto minero Vicuña, ubicado en la provincia de San Juan, avanza hacia su decisión final de inversión prevista para fines de 2026, con un plan que contempla US$ 7.000 millones en los próximos tres años y US$ 18.000 millones a lo largo de la década. La iniciativa, que podría generar exportaciones de hasta US$ 10.000 millones anuales, fue detallada por su CEO, Ron Hochstein, en una entrevista con Forbes.
La compañía presentó su Evaluación Económica Preliminar (PEA), un paso técnico clave que acerca el proyecto a la etapa de construcción. Según explicó Hochstein, la definición final dependerá de factores regulatorios, financieros y operativos.
“El RIGI es crítico, sin RIGI no habría proyecto. También tenemos que avanzar con los estudios de ingeniería, sellar acuerdos con la provincia de San Juan, progresar en el tratado binacional y hacer actualizaciones en el estudio de impacto ambiental”, sostuvo el ejecutivo.
Vicuña integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol y aspira a posicionarse entre las cinco minas más grandes del mundo en su segmento. El plan productivo prevé un promedio anual de 400.000 toneladas de cobre, 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata, con una vida útil inicial estimada en 25 años, susceptible de ampliarse por la magnitud del recurso.
A valores actuales, ese volumen podría representar exportaciones cercanas a US$ 10.000 millones por año, aunque la empresa trabaja con estimaciones conservadoras que rondan los US$ 6.000 millones anuales.
Hochstein destacó el contexto internacional de demanda de cobre vinculado a la electrificación y la inteligencia artificial. “Con los precios de los metales uno nunca sabe. La gente me pregunta a cuánto va a estar el oro y yo siempre me equivoco, me quedo corto. Lo que sí sabemos es que los fundamentals del cobre proyectan precios muy sólidos por las perspectivas de demanda a partir de la IA y la electrificación. Alguien me dijo que para cerrar la brecha entre oferta y demanda se necesitan 10 Vicuñas en los próximos años. Y como es un deposito único, va a ser muy difícil para el mercado. Pero además va a estar entre los proyectos con menores costos a nivel mundial”, afirmó.
El desarrollo contempla una primera etapa entre 2027 y 2030 con una inversión estimada en US$ 7.100 millones, enfocada en la puesta en marcha del depósito Josemaría. Las fases siguientes implicarían otros US$ 11.000 millones hasta 2037, destinados a una planta concentradora, una planta de recuperación, infraestructura energética, una planta desalinizadora abastecida desde el Océano Pacífico y un sistema de transporte de concentrado.

Durante la construcción se proyectan 12.000 empleos directos, mientras que la operación comercial demandaría alrededor de 24.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos.
Aunque cerca del 90% de los recursos se ubican en territorio argentino, una porción del proyecto y parte de la infraestructura cruzan la cordillera, lo que requiere acuerdos binacionales para su desarrollo y para la eventual salida de producción por puertos del Pacífico.
En 2026 la empresa prevé avanzar con mejoras en caminos de acceso, ampliación de campamentos, adquisición de equipamiento y trabajos preliminares de movimiento de suelos, además de profundizar la ingeniería de detalle.
“La riqueza mineral es increíble. Vicuña puso al país bajo los ojos del mundo. Ves a Perú y a Chile y tienen una participación del PBI en minería mucho mayor", agregó Hochstein.
Con una inversión de escala inédita y un horizonte exportador significativo, el proyecto Vicuña se perfila como uno de los desarrollos mineros más relevantes de la próxima década en Argentina.