En el sudoeste bonaerense, a unos 570 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Sierra de la Ventana consolida su posicionamiento como uno de los principales polos de turismo de naturaleza de la provincia. El destino, que integra un sistema serrano de 180 kilómetros de extensión y alcanza su punto máximo en el Cerro Tres Picos, con 1.239 metros de altura, resulta relevante por ofrecer un paisaje montañoso poco habitual en plena región pampeana y por su creciente atractivo para escapadas familiares y viajes de aventura.
El cordón serrano se destaca por su relieve abrupto en contraste con la llanura circundante. En determinadas épocas del año, las nevadas ocasionales modifican la fisonomía del paisaje y aportan una postal inusual para la provincia, con rasgos más asociados a la Patagonia o la Cordillera.

Dentro del sistema se encuentra el Parque Provincial Ernesto Tornquist, área protegida que resguarda uno de los ecosistemas serranos más valiosos del territorio bonaerense. Allí se ubica el Cerro Ventana, cuya abertura natural en la roca se convirtió en símbolo de la región.
La formación es resultado de procesos erosivos milenarios provocados por el viento y el agua. El parque funciona además como una “isla” de biodiversidad, ya que conserva ambientes con especies endémicas adaptadas a las condiciones serranas. Entre ellas se destacan la Iguana de Cobre y el Llantén o Pino Plateado, que habitan quebradas y sectores de difícil acceso.

La historia geológica del lugar también dejó huellas culturales. En cavernas del sistema se encontraron pinturas rupestres que evidencian ocupaciones humanas antiguas, lo que suma valor patrimonial al atractivo natural.
La comarca ofrece propuestas orientadas al contacto directo con el entorno. El trekking hacia el Cerro Ventana y otras elevaciones es una de las actividades más elegidas. También se desarrollan circuitos en vehículos 4x4 y recorridos arqueológicos guiados, que combinan aventura con interpretación ambiental.
Las cascadas y piletones naturales se convierten en puntos de descanso durante los meses cálidos. La presencia de flora autóctona y pastizales serranos refuerza el interés ecológico del área.
El crecimiento del flujo turístico plantea, sin embargo, el desafío de sostener prácticas responsables. La preservación del ecosistema depende de regulaciones claras dentro del parque y de la conducta de los visitantes, en un contexto donde el turismo interno ganó protagonismo en los últimos años.

El principal acceso es por vía terrestre desde la Ciudad de Buenos Aires, a través de rutas nacionales y provinciales. También puede arribarse desde Bahía Blanca, ubicada a unos 100 kilómetros, que cuenta con aeropuerto y terminal de ómnibus.
Desde allí, el trayecto final permite observar la transición entre la llanura pampeana y el relieve serrano, uno de los rasgos que definen la identidad del destino.
Con su combinación de geografía singular, patrimonio natural e historia, Sierra de la Ventana mantiene su atractivo durante todo el año y se proyecta como una de las alternativas más completas dentro de la oferta turística bonaerense.