La incorporación planificada de colmenas en lotes de Brassica carinata permitió aumentar un 37 % el rendimiento de semillas por hectárea en un ensayo realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Rafaela, provincia de Rafaela. El trabajo, cuyos resultados preliminares serán presentados el 26 de febrero en una jornada apícola organizada por el organismo, demuestra que la polinización biótica incrementa de manera significativa la productividad del cultivo sin modificar la calidad del grano.
El estudio evaluó el efecto de insectos polinizadores, en particular la incorporación de colmenas de abejas melíferas, sobre el desempeño productivo de esta oleaginosa. Los resultados muestran que cuando las plantas estuvieron expuestas a polinización biótica el rinde promedio alcanzó los 2.427,9 kilos por hectárea, mientras que bajo condiciones de autopolinización se ubicó en 1.538,8 kilos por hectárea. La diferencia equivale a casi 900 kilos adicionales por hectárea.
“La presencia de polinizadores aumentó un 37 % el rendimiento de semillas por unidad de superficie, sin afectar el contenido de grasas y proteínas”, explicó Emanuel Orellano, investigador del INTA y uno de los responsables del trabajo.
El ensayo permitió comprobar que la intervención sobre la polinización impactó directamente en todas las variables de rendimiento evaluadas. Según detalló Orellano, “la polinización biótica incrementó significativamente todas las variables de rendimiento evaluadas en comparación con la autopolinización: más frutos formados, más semillas por fruto y mayor peso total de semillas por unidad de superficie”.
En términos agronómicos, el estudio destaca que la polinización biótica representa entre el 37 % y el 40 % del ingreso potencial del lote, lo que evidencia una dependencia productiva relevante. Este dato posiciona a la polinización no solo como un proceso biológico necesario, sino como un insumo estratégico dentro del esquema de manejo.
Un aspecto clave del trabajo es que no se detectaron diferencias en el número de plantas por metro cuadrado ni en la materia seca total entre los tratamientos evaluados. Tampoco se registraron variaciones significativas en el contenido de proteína bruta ni en el extracto etéreo de las semillas. Es decir, la mejora estuvo asociada exclusivamente al aumento en la cantidad producida y no a cambios en la composición del grano.
Los resultados confirman que, aunque el cultivo puede generar semillas en ausencia de polinizadores, la autopolinización resulta insuficiente para que la especie exprese su potencial reproductivo. En consecuencia, la dependencia de la polinización cruzada adquiere una dimensión productiva y económica concreta.
“La polinización biótica tiene un efecto positivo y significativo sobre la productividad de B. carinata en condiciones reales de producción y constituye un servicio ecosistémico clave para la producción agrícola, particularmente en cultivos con dependencia de los insectos polinizadores”, subrayó Orellano.
En esa línea, el investigador consideró “esencial” integrar la polinización como componente del manejo agronómico de B. carinata y como un insumo cuyo aporte económico justifica la adopción de prácticas orientadas a la conservación de polinizadores silvestres o la incorporación planificada de colmenas de Apis mellifera durante el período de floración.
El ensayo se desarrolló en condiciones reales de producción en el centro de la provincia de Santa Fe, una región donde la diversificación de cultivos y la articulación entre agricultura y apicultura ganan relevancia en el diseño de sistemas más eficientes. En este contexto, la investigación aporta evidencia cuantitativa para respaldar decisiones de manejo que integren ambos sectores.
Los avances formarán parte de una jornada apícola que se realizará el 26 de febrero en la sede del INTA en Rafaela. Allí se presentarán los resultados completos del ensayo y se debatirá el rol de la polinización como herramienta productiva en sistemas agrícolas del centro argentino.
La actividad estará dirigida a productores agropecuarios, apicultores, técnicos y estudiantes interesados en profundizar en la articulación entre agricultura y servicios ecosistémicos. La inscripción se realiza mediante un formulario online difundido por el organismo.
Con estos datos, el INTA suma evidencia sobre la importancia de integrar la actividad apícola dentro de los esquemas agrícolas, no solo para maximizar la oferta de materia prima, sino también para fortalecer la viabilidad económica y la competitividad de los sistemas productivos.