El mercado veterinario global atraviesa una transformación estructural impulsada por la innovación tecnológica, mayores exigencias regulatorias y un cambio de enfoque hacia la prevención y la medicina de precisión, según un informe de la consultora Fortune Business Insights difundido por el medio especializado MOTIVAR el 22 de febrero. El análisis, con proyecciones hacia 2032, sostiene que la integración entre medicamentos, vacunas y diagnóstico veterinario redefinirá la competencia entre laboratorios y la dinámica del sector.
De acuerdo con el relevamiento, si bien los productos farmacológicos continúan liderando en volumen de ventas, la composición del negocio se está reconfigurando. La diferenciación ya no depende exclusivamente de la escala productiva, sino de la capacidad de desarrollar innovación —como anticuerpos monoclonales— y de integrar soluciones terapéuticas con herramientas diagnósticas.
El segmento de medicamentos veterinarios mantiene la mayor participación de mercado. En 2018 concentraba el 45,5% del total, impulsado por la demanda sostenida de antiinfecciosos, antiparasitarios y tratamientos para el manejo del dolor.
Sin embargo, el informe advierte que el liderazgo enfrenta crecientes restricciones regulatorias. Diversos gobiernos avanzan en limitaciones al uso de antibióticos en ganadería para combatir la resistencia a los antimicrobianos, fenómeno que preocupa tanto a autoridades sanitarias como a organismos internacionales.
Frente a ese escenario, los laboratorios reformulan sus carteras. El foco se desplaza hacia dosificaciones optimizadas, sistemas de administración dirigida y alternativas a los antimicrobianos tradicionales, entre ellas inmunomoduladores y productos biológicos. La estrategia busca sostener eficacia terapéutica con menor impacto en términos de resistencia.
El cambio no solo responde a exigencias normativas, sino también a una mayor demanda de consumidores y cadenas comerciales por esquemas productivos más sostenibles.
El segundo pilar identificado por Fortune Business Insights es el crecimiento del segmento de vacunas veterinarias, alineado con objetivos económicos y sanitarios.
En producción animal, las vacunas se consolidan como herramientas centrales dentro de las estrategias de bioseguridad, especialmente en aves y cerdos. La prevención reduce la mortalidad, estabiliza los índices productivos y minimiza pérdidas económicas asociadas a brotes.
En paralelo, los avances tecnológicos amplían el horizonte de esta categoría. Las vacunas recombinantes y las basadas en vectores mejoran los perfiles de seguridad y eficacia, lo que favorece su adopción y proyecta un crecimiento sostenido en el mediano y largo plazo.
La tendencia hacia la inmunización preventiva también impacta en la planificación sanitaria de los establecimientos, que incorporan esquemas más estructurados y apoyados en datos epidemiológicos.
El informe destaca al diagnóstico veterinario como el componente con mayor potencial de expansión. La proyección indica una tasa de crecimiento “significativamente alta” hacia 2032, impulsada por la adopción de tecnologías que permiten decisiones clínicas más precisas.
La transformación implica un alejamiento progresivo del tratamiento empírico basado únicamente en síntomas. Clínicas y productores avanzan hacia esquemas sustentados en evidencia diagnóstica, con herramientas como pruebas rápidas, ensayos moleculares y dispositivos Point-of-Care, que posibilitan análisis en el lugar de atención.
La detección temprana de patologías y la identificación específica de agentes etiológicos optimizan la selección de tratamientos y reducen el uso innecesario de medicamentos. En términos productivos, la mejora en la precisión terapéutica se traduce en menores costos indirectos y mejor desempeño sanitario.
Uno de los aspectos centrales del análisis es la convergencia entre segmentos. El mercado evoluciona hacia un modelo integrado, en el que diagnóstico y terapéutica operan de manera complementaria.
Para los laboratorios, el desafío estratégico consiste en articular portafolios que incluyan soluciones diagnósticas junto con medicamentos y vacunas. La capacidad de ofrecer un ecosistema completo de atención veterinaria se convierte en un factor clave de diferenciación.
En este contexto, la inversión en investigación y desarrollo adquiere un rol decisivo. Tecnologías como los anticuerpos monoclonales y las plataformas de biotecnología avanzan desde el ámbito humano hacia aplicaciones veterinarias, ampliando el abanico terapéutico.
La reconfiguración del mercado también modifica la relación entre fabricantes, distribuidores y profesionales veterinarios. El acceso a datos diagnósticos en tiempo real, la digitalización de registros sanitarios y la trazabilidad de tratamientos fortalecen la toma de decisiones basada en información.
Al mismo tiempo, la presión regulatoria sobre antimicrobianos obliga a rediseñar estrategias comerciales y a invertir en educación técnica para acompañar la transición hacia esquemas más preventivos.
El informe difundido por MOTIVAR concluye que el mercado veterinario global avanza hacia una etapa en la que la innovación tecnológica y la integración de soluciones determinarán la competitividad. La combinación de prevención, diagnóstico de precisión y terapias biológicas perfila un nuevo estándar para la industria.
De cara a 2032, la clave no estará solo en vender más productos, sino en ofrecer sistemas integrados que mejoren resultados sanitarios, reduzcan riesgos regulatorios y acompañen las demandas de sostenibilidad de la cadena agroalimentaria.