El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, respaldó esta semana el avance de la Ley de Modernización Laboral, que obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina y se encamina a su tratamiento en el Senado de la Nación Argentina. El mandatario sostuvo que la reforma no afecta al empleo público y llamó a discutir los cambios “sin miedo”, al considerar que serán claves para mejorar la competitividad de las economías regionales.
Consultado sobre el proyecto, Jaldo afirmó que “la mayoría de los puntos no los toca al empleado público, ni nacional, ni provincial, ni municipal, ni comunal”, y remarcó que la iniciativa está orientada principalmente al sector privado. En ese sentido, pidió analizar el contenido de la norma antes de rechazarla y planteó la necesidad de “ir separando la paja del trigo”.
Según explicó, uno de los ejes centrales de la propuesta es otorgar mayor participación directa a empleadores y trabajadores en la definición de los convenios colectivos de trabajo, reduciendo la intermediación en las negociaciones. “Lo que hace esta reforma es poner en manos tanto del empleador como del trabajador acuerdos directos de los convenios colectivos de trabajo. Es decir, no va a haber intermediación”, señaló.

El gobernador sostuvo que el nuevo esquema permitiría adaptar las condiciones laborales a las particularidades productivas de cada región. “En Tucumán, los convenios colectivos los van a hacer los empleadores tanto de la industria, del comercio y de la producción, conjuntamente con los empleados que dependen de cada una de sus actividades. No lo van a hacer en Capital Federal y se lo va a venir a aplicar acá en Tucumán”, expresó.
Para Jaldo, este enfoque implicaría mayor protagonismo de las provincias en la definición de reglas laborales acordes a sus actividades económicas. Como ejemplo, mencionó sectores estratégicos del norte argentino como el limón, la caña de azúcar, el bioetanol, la frutilla, la palta y el arándano, cuyas dinámicas productivas difieren de las de los grandes centros urbanos.
“No hay empresa si no hay trabajadores. Pero tampoco hay trabajadores si no hay empresa. Es decir, que ambos se tienen que cuidar. Y esta ley laboral flexibiliza, de tal manera, que el empleado tenga una participación y el empleador también pueda opinar”, subrayó.
En el tramo final de sus declaraciones, el mandatario vinculó la reforma con la necesidad de actualizar el marco normativo para sostener la inserción internacional de la producción argentina. “Hoy estamos en un mundo competitivo. Si la actividad citrícola no se transforma en competitiva no vamos a poder exportar ni el limón ni los subproductos”, advirtió.
Finalmente, llamó a acompañar el debate legislativo con responsabilidad. “No le tengamos miedo a los cambios, no le tengamos miedo a las actualizaciones de las normas. Acá no hay que tener miedo, hay que participar. No podemos rechazar sin saber el contenido, es decir, negarse totalmente a actualizar las normas en la República Argentina”, concluyó.