La construcción en madera gana terreno en la Argentina, especialmente en viviendas unifamiliares y cabañas turísticas, impulsada por plazos de obra más cortos, eficiencia energética y niveles de rentabilidad superiores al promedio inmobiliario tradicional. El fenómeno, relevado por IProfesional ,se apoya en la disponibilidad local de materia prima y en la industrialización de los sistemas constructivos.
Mientras en países como Estados Unidos, Canadá y varias naciones europeas la madera compite desde hace años con el hormigón y el acero incluso en edificios en altura, en el mercado argentino el avance se concentra en proyectos residenciales y turísticos de escala baja y media. La combinación de menor impacto ambiental y previsibilidad en costos y tiempos explica la expansión.
Argentina cuenta con alrededor de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, con especies como pino y eucalipto destinadas a la construcción. Daniel Vier, presidente de la Cámara Argentina de la Madera y secretario general de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), subrayó la ventaja productiva del país. “Un pino en Canadá tarda cerca de 80 años en alcanzar su madurez. En la Mesopotamia argentina ese ciclo se cumple en unos 18 años. Esa diferencia marca una ventaja enorme en términos de disponibilidad de materia prima renovable”, explicó a IProfesional.
En el mercado local predominan cuatro sistemas: el entramado de madera (platform frame), los paneles estructurales industrializados, el sistema de poste y viga con madera laminada encolada y el CLT (madera contralaminada), vinculado al concepto de mass timber.
El entramado liviano es el más difundido y permite reducir hasta un 60% los tiempos de ejecución frente a la construcción tradicional. Los paneles industrializados integran estructura y aislación en una sola pieza, lo que disminuye la obra húmeda y mejora el control de calidad. El CLT, en tanto, abre posibilidades para desarrollos de mayor escala.
El arquitecto Diego García Pezzano, referente en el sector, señaló que la ingeniería aplicada transformó la percepción del material. La madera dejó de asociarse exclusivamente a soluciones rurales y hoy resuelve proyectos con estándares de confort y diseño contemporáneo.

El costo de construcción en madera oscila entre u$s1.300 y u$s2.500 por metro cuadrado, según el sistema y las terminaciones. Aunque el valor puede equipararse al de la construcción tradicional, el menor plazo de obra reduce costos financieros y acelera la ocupación o comercialización.
Una vivienda de 75 m² puede completarse en seis o siete semanas. Una casa de 150 m² demanda entre cuatro y seis meses. La etapa de obra gris se ejecuta en unos 60 días con equipos reducidos, lo que optimiza recursos.

La eficiencia energética constituye otro diferencial. El comportamiento térmico de la madera disminuye el consumo de energía durante la vida útil de la vivienda, lo que impacta en menores costos operativos y mejora la ecuación económica de largo plazo.
El crecimiento más visible se registra en el segmento turístico. Cabañas y complejos de alquiler temporario se multiplican en destinos como Entre Ríos, Misiones, Bariloche, San Martín de los Andes y El Bolsón. Una cabaña de 50 m² puede construirse en tres a seis semanas, con valores que superan los u$s20.000 según equipamiento y calidad de terminaciones.
Según estimaciones sectoriales citadas por IProfesional, la ocupación promedio anual en destinos consolidados se ubica entre 55% y 65%, con picos estacionales que permiten mejorar la recuperación de la inversión. García Pezzano afirmó: “La madera permite arrancar a alquilar rápido y con costos de mantenimiento bajos. En complejos bien ubicados, la renta anual puede ubicarse entre 7% y 10% en dólares”.
En comparación, la renta residencial urbana tradicional rara vez supera el 4% o 5% anual. En ese contexto, la combinación entre rapidez constructiva, eficiencia térmica y rentabilidad posiciona a la madera como alternativa cada vez más considerada por desarrolladores e inversores.
El desafío, coinciden los referentes, pasa por consolidar marcos normativos claros, ampliar la capacitación técnica y superar prejuicios históricos. Con materia prima disponible y sistemas industrializados en expansión, el material se integra progresivamente a la agenda de soluciones habitacionales y desarrollos turísticos en todo el país.