La industria chilena de la frutilla incorporó una nueva genética que alcanza hasta 70.000 kilos por hectárea, un rendimiento que supera los registros históricos de variedades tradicionales y que comienza a modificar el mapa productivo del sector. Se trata de Alpina 10, un desarrollo impulsado por un trabajo conjunto entre el CREA de Italia, la Universidade do Estado de Santa Catarina y Agromillora Sur, cuya adopción se acelera en distintas regiones productoras del país.
Según informó Portal Frutícola con aportes de Redacción +P, la variedad ya muestra resultados comerciales que despiertan el interés de productores enfocados en mejorar rentabilidad, eficiencia sanitaria y competitividad exportadora, en un contexto de mayores exigencias de calidad y productividad.
Uno de los casos más representativos se registra en la Cooperativa Campesina Tres Piedras, ubicada en Pelluhue, en la Región del Maule. Allí, seis socios y unos 40 productores asociados destinan su producción principalmente al mercado de congelados para exportación. Esta temporada decidieron implantar 275.000 plantas de Alpina 10 para evaluar su desempeño en condiciones reales.
La gerente de la cooperativa, Nurys Muena, comparó el comportamiento de la nueva genética frente a la tradicional Monterrey en su propio predio. “Con mil plantas cosechamos 40 bandejas y con cinco mil de la otra variedad sacamos 30. Con esos resultados no había mucho que pensar”, afirmó, según consignó Portal Frutícola.
En Chile, variedades como Monterrey y Albión promedian rindes cercanos a 50.000 kilos por hectárea bajo manejo comercial. Alpina 10, en cambio, alcanza promedios de hasta 70.000 kilos por hectárea, lo que representa un salto productivo significativo.
Tecnología de viveros y sanidad
El desempeño de la variedad no se explica solo por la genética. El proyecto incorpora un sistema de multiplicación en viveros colgantes, inspirado en modelos europeos como el Mini Drive Plant. Este esquema mantiene las plantas madre suspendidas en invernaderos, sobre sustratos inertes y con riego por goteo autocompensado, control climático automatizado y monitoreo por sensores.
De acuerdo con Leo Rufato, académico de la Universidade do Estado de Santa Catarina y coordinador del proyecto, el proceso de evaluación comenzó hace más de 12 años en Brasil, donde se analizaron más de 60 variedades junto al CREA italiano para adaptarlas a zonas con menor acumulación de frío.
El sistema vertical mejora la sanidad del material vegetal y reduce el riesgo de plagas y enfermedades. Además, permite obtener plantas listas para producción en alrededor de 60 días, con mayor uniformidad y vigor inicial.
Por su parte, Leonel Gutiérrez, gerente de Producción de Agromillora Sur, explicó que el objetivo fue garantizar plantas homogéneas y eficientes desde el inicio del ciclo productivo.
Calidad y proyección comercial
En condiciones de suelo en Chile, Alpina 10 puede promediar 2,2 kilos por planta, mientras que en sistemas hidropónicos ronda los 1,2 kilos. Su rendimiento está condicionado por la temperatura, con caídas por encima de los 32°C y por debajo de los 10°C, lo que exige un manejo técnico preciso.

En materia de calidad, la variedad presenta buen calibre, color uniforme y niveles de dulzor de entre 10 y 12 grados Brix, características valoradas tanto por la industria procesadora como por el mercado fresco.
Desde diciembre de 2025, Agromillora Sur comenzó la distribución de plantas en distintas zonas productoras. En esta etapa inicial, la producción se orienta principalmente al segmento de congelados para exportación, por lo que aún no se encuentra disponible en fresco en el mercado interno.
Las proyecciones indican que en la próxima temporada Alpina 10 podría comenzar a llegar a los consumidores chilenos, ampliando su posicionamiento comercial.
Con mayores volúmenes, mejor sanidad y un sistema de propagación tecnificado, Alpina 10 se perfila como una de las principales apuestas para fortalecer la competitividad de la fruticultura chilena, en especial en el negocio de berries procesados.