Argentina podría convertirse en un mercado accionario clave entre 2027 y 2028 si se consolida el actual marco pro-inversión, según un informe publicado por Morgan Stanley, que destaca el impacto del giro hacia políticas favorables a la minería y estima que el país podría atraer más de US$50.000 millones en proyectos y multiplicar sus exportaciones del sector hacia 2035. La proyección es relevante porque vincula la agenda minera con un potencial cambio estructural en la posición de Argentina dentro de los mercados emergentes.
El banco de inversión sostiene que la mejora en el entorno regulatorio y la previsibilidad macroeconómica podrían reposicionar a Argentina como un destino relevante para el capital minero global. En ese escenario, las exportaciones mineras pasarían de unos US$5.000 millones en 2025 a alrededor de US$40.000 millones en 2035, impulsadas principalmente por el desarrollo de proyectos de litio en el corto plazo y de cobre en el mediano y largo plazo.
En el documento, los analistas señalan que esta dinámica respalda la visión de que “Argentina podría convertirse en un mercado accionario clave en 2027-2028, a medida que políticas favorables a la inversión impulsen un escenario alcista“. La entidad también vincula esa eventual mejora con el calendario electoral y con la posibilidad de un ingreso al índice MSCI, lo que ampliaría el universo de fondos internacionales habilitados a invertir en activos locales.
El informe no se limita al mercado de acciones. En renta fija, el banco sostiene que el giro pro-inversión “sostiene nuestra perspectiva positiva sobre el crédito soberano argentino, en la medida en que la mejora de los balances minero y energético conduzca a una revalorización estructural del riesgo crediticio". Para la entidad, el fortalecimiento del sector externo sería un factor central en la reducción del riesgo país en los próximos años.
Bajo el título “Malbec y minerales: ¿es Argentina la próxima frontera minera?”, el estudio describe a la minería local como una fuente creciente de oferta de litio y una oportunidad de desarrollo de cobre a gran escala. En ese contexto, remarca que el país atraviesa una transición desde una jurisdicción percibida como de alto riesgo hacia un destino competitivo para el despliegue de capital.
El análisis se publica en paralelo al debate legislativo sobre la modificación de la Ley de Glaciares, que obtuvo media sanción en el Senado, y plantea que el cambio de enfoque en materia regulatoria configura una oportunidad diferenciada frente a otros productores de minerales críticos.

El banco también identifica compañías internacionales que podrían beneficiarse del impulso argentino. Entre ellas menciona el joint venture Vicuña, que podría ubicarse entre las cinco mayores minas de cobre del mundo y alcanzar la decisión final de inversión hacia fines de 2026. De concretarse, el proyecto modificaría el perfil de crecimiento de Lundin Mining, con una tasa de crecimiento anual compuesta estimada en 10% hasta mediados de la década de 2030, y reforzaría la exposición al cobre de BHP.
Según las estimaciones del banco, el valor presente neto del proyecto Vicuña asciende a US$3.800 millones bajo un escenario base con una tasa de descuento de 10%. A precios spot y con una tasa de descuento de 8%, ese valor se elevaría a US$35.000 millones, equivalente a 52% del valor empresa de Lundin Mining.
En el caso de Taca Taca, proyecto de First Quantum Minerals, el informe calcula una tasa interna de retorno de 17% bajo sus supuestos y de 27% a precios spot. Sin embargo, aclara que el desarrollo depende del cumplimiento de objetivos de financiamiento y reducción de deuda.
Respecto de Glencore, el documento sostiene que sus desarrollos en Argentina podrían aportar unas 510.000 toneladas anuales de producción de cobre, cerca de 63% de su producción atribuible estimada para 2025, lo que otorga a la compañía una fuerte opcionalidad estratégica ante subas en el precio del metal.
En litio, el informe destaca que Ganfeng Lithium y Zijin Mining fueron pioneras en el país y ya cuentan con tres minas en operación. La producción de carbonato de litio equivalente podría más que triplicarse, desde unas 30.000 toneladas en 2025 hasta cerca de 91.000 toneladas en 2028.
Por su parte, Rio Tinto desarrolla un hub integrado de salmueras que le permitiría alcanzar alrededor de 200.000 toneladas anuales de LCE hacia 2028, de las cuales aproximadamente 64% provendría de Argentina, según las proyecciones del banco.
El informe concluye que los proyectos greenfield de cobre presentan una alta sensibilidad a los precios internacionales y podrían tener un impacto significativo en las valuaciones de mineras de mediana capitalización. En conjunto, la entidad plantea que la combinación de reformas pro-mercado, ciclo electoral y avance de inversiones podría convertir a Argentina en un actor central dentro del mapa global de minerales críticos y, en consecuencia, en un mercado bursátil de referencia en la segunda mitad de la década.