La Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) expresó su respaldo a la propuesta del presidente Javier Milei de modernizar el régimen de propiedad intelectual vegetal en la Argentina mediante la adhesión al Acta 1991 de la UPOV, un estándar internacional que regula la protección de nuevas variedades. El posicionamiento fue difundido este 6 de marzo de 2026 a través de un documento institucional en el que la entidad sostiene que actualizar la normativa es clave para recuperar competitividad, promover la innovación tecnológica y fortalecer el desarrollo del agro argentino. La información fue publicada por Agroperfiles.
Según el comunicado de la organización, el sector semillero considera que la decisión del Gobierno de impulsar la adhesión al acuerdo internacional constituye una prioridad estratégica para el país, ya que permitiría generar un marco jurídico más claro para las inversiones en genética vegetal.
“Respaldar la modernización que plantea el presidente Javier Milei para proteger el desarrollo de las semillas es aportar al futuro del campo argentino”, afirmó la entidad en el documento citado por Agroperfiles.
La discusión se da en un contexto en el que la industria semillera sostiene desde hace años la necesidad de actualizar las normas que regulan la propiedad intelectual de las variedades vegetales, con el argumento de que el esquema vigente quedó desfasado respecto de los estándares internacionales.
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El debate gira en torno a la posibilidad de que Argentina adhiera al Acta 1991 de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), un convenio internacional que establece reglas para la protección de los derechos de los obtentores de nuevas variedades de plantas.
Actualmente, el país se rige por el Acta de 1978, un sistema considerado por parte del sector semillero como insuficiente para garantizar la protección de la innovación tecnológica en el desarrollo de semillas.
El documento difundido por ASA, citado por Agroperfiles, sostiene que la adopción del nuevo marco regulatorio permitiría alinear a la Argentina con los estándares internacionales, ya que 63 países ya aplican el Acta 1991.
Desde la entidad explicaron que el objetivo es generar condiciones de previsibilidad jurídica que estimulen la inversión en investigación genética y desarrollo de nuevas variedades.
Uno de los principales argumentos del sector semillero es que la protección de la propiedad intelectual vegetal resulta fundamental para fomentar la innovación en el agro.
Las nuevas variedades de semillas —que pueden incorporar mejoras en rendimiento, tolerancia a enfermedades, resistencia a condiciones climáticas adversas o calidad de los cultivos— requieren procesos de investigación que demandan inversiones prolongadas y altos costos tecnológicos.
Por ese motivo, las empresas y centros de investigación suelen reclamar marcos regulatorios que protejan la propiedad intelectual de los desarrollos genéticos, de manera similar a lo que ocurre en otros sectores de la economía basados en innovación.
Durante su discurso ante el Congreso, el presidente Javier Milei se refirió a esta problemática al señalar la necesidad de establecer reglas claras para incentivar la inversión en genética vegetal.
“En cultivos como el algodón, donde el desarrollo genético es determinante para mejorar rindes y calidad, no podemos seguir sin reglas claras que protejan la innovación. Si no adherimos a UPOV 91, seguimos castigando a quienes invierten y apostando al atraso”, afirmó el mandatario, según consignó Agroperfiles.
Entre los cambios que implicaría la adhesión al nuevo convenio internacional se encuentra la incorporación del concepto de “variedades esencialmente derivadas”, una figura jurídica que reconoce derechos de propiedad intelectual sobre nuevas variedades que se desarrollan a partir de otras previamente registradas.
Desde ASA sostienen que esta herramienta permitiría garantizar mayor transparencia y previsibilidad en la cadena productiva, al establecer reglas claras sobre el uso y desarrollo de nuevas semillas.
La entidad también subrayó que el nuevo esquema mantendría mecanismos para regular el uso propio de semillas por parte de los productores, un tema históricamente sensible dentro del debate agrícola.
Según el documento citado por Agroperfiles, el Estado seguiría conservando instrumentos regulatorios para asegurar un equilibrio entre la protección de la innovación y el acceso de los productores a las semillas.
Otro de los puntos centrales del planteo del sector semillero es la relación entre el marco regulatorio y la competitividad del agro argentino en los mercados internacionales.
La entidad sostiene que mantener el sistema vigente ha contribuido a que el país pierda competitividad en el desarrollo de nuevas tecnologías agrícolas, especialmente frente a otras naciones que cuentan con normas más actualizadas.
“Sostener el esquema actual implica mantener un modelo que ya mostró sus limitaciones”, señaló la organización en el documento difundido.
En cambio, avanzar hacia una actualización normativa permitiría fortalecer el desarrollo tecnológico del agro, mejorar la productividad y potenciar la capacidad exportadora del país.
En su discurso, Milei utilizó ejemplos de otros sectores productivos para ilustrar la importancia de contar con reglas claras. El presidente mencionó a Vaca Muerta y a la minería como actividades que lograron atraer inversiones gracias a marcos regulatorios estables y previsibles.
La Asociación de Semilleros Argentinos es la institución más antigua del sector semillero del país, con 75 años de trayectoria en la representación de empresas e instituciones vinculadas al desarrollo de semillas.
Entre sus miembros se encuentran compañías semilleras, cooperativas, centros de investigación y organizaciones públicas y privadas, tanto nacionales como internacionales.
Las actividades de estas organizaciones abarcan la obtención de nuevas variedades, el desarrollo biotecnológico, la producción y la distribución de semillas de alta calidad para distintos cultivos.
El sector semillero forma parte de la base tecnológica del sistema agroindustrial argentino, ya que las semillas representan el punto de partida de la productividad agrícola.
En el documento difundido, ASA expresó su disposición a colaborar con el Gobierno nacional y el Congreso para avanzar en la implementación de las reformas necesarias.
La entidad consideró que el debate sobre la modernización del sistema de propiedad intelectual vegetal representa una oportunidad para fortalecer la inserción internacional del agro argentino.
“Este es el momento de tomar decisiones estructurales que aseguren la inserción definitiva de la Argentina en el comercio global con reglas previsibles”, señaló la organización, según publicó Agroperfiles.
Desde el sector semillero también anticiparon que acompañarán el proceso incrementando inversiones y proyectos de desarrollo tecnológico, con el objetivo de generar mayor producción, empleo y competitividad en la cadena agroindustrial.
ASA, con 75 años de historia, es la institución del sector de la industria semillera más antigua de la República Argentina.
La discusión sobre la adhesión al convenio internacional y la actualización del régimen de semillas se perfila así como uno de los debates centrales para el futuro del agro argentino, en un escenario donde la innovación tecnológica aparece como uno de los principales motores de crecimiento del sector.