En el marco de la cena de expositores previa a Expoagro edición YPF Agro 2026, dirigentes de algunas de las principales entidades del agro argentino analizaron la evolución tecnológica del sector en las últimas dos décadas y los desafíos que traerán herramientas como la inteligencia artificial, la robótica y la digitalización. El debate reunió a referentes de CREA, Aapresid, Cafma y Facma, quienes coincidieron en que el futuro de la producción dependerá de la capacidad para integrar conocimiento agronómico, tecnología y financiamiento.
El intercambio se realizó en la tradicional cena que antecede a la apertura de la mayor muestra agroindustrial del país, que se desarrolla en el predio ferial y autódromo de San Nicolás, provincia de Buenos Aires. Según informó La Nación, el panel estuvo integrado por Fernando de Nevares, presidente de CREA; Marcelo Torres, titular de Aapresid; Hernán Zubeldía, presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma); y Luis “Freddy” Simone, presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma).
El debate fue moderado por el conductor Darío Barassi, quien combinó preguntas sobre el presente y el futuro del agro con momentos de distensión durante la conversación.
A lo largo del encuentro, los dirigentes repasaron los cambios tecnológicos que transformaron la agricultura argentina desde comienzos de siglo, desde la expansión de la siembra directa y el uso del silobolsa hasta la irrupción más reciente de drones, sensores, inteligencia artificial y sistemas de análisis de datos.

El presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), Hernán Zubeldía; el presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma), Luis “Freddy” Simone; el presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), Marcelo Torres; y el presidente de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), Fernando de Nevares - Marcelo Manera - La Nacion
Para Fernando de Nevares, una de las claves de la transformación productiva fue la capacidad del sector para adoptar rápidamente las innovaciones y adaptarlas a la realidad local.
“Hoy en día son sin duda tecnologías que nos ayudan a levantar los niveles de producción y los estándares de rentabilidad. Pero yo creo que lo que caracteriza a la agricultura de la Argentina es la capacidad para tomar esas herramientas para desarrollarlas”, señaló, según consignó La Nación.
El dirigente destacó que el avance tecnológico del agro no fue únicamente el resultado de la incorporación de nuevas herramientas, sino también de un modelo de trabajo basado en la cooperación entre productores, técnicos, contratistas e industria.
Ese esquema colaborativo permitió acelerar la adopción de prácticas innovadoras y consolidar un sistema productivo que, en pocos años, logró aumentar significativamente la producción agrícola sin una expansión proporcional de la superficie cultivada.
Desde la perspectiva de Aapresid, la agricultura atraviesa una nueva etapa de transformación tecnológica impulsada por la digitalización y el uso intensivo de datos.
Según explicó Marcelo Torres, herramientas como la inteligencia artificial, la robótica y los drones están cambiando la manera de tomar decisiones en el campo y permiten analizar los cultivos con un nivel de precisión cada vez mayor.
El dirigente señaló que en el agro argentino conviven hoy distintos niveles de adopción tecnológica, desde productores que registran información en cuadernos hasta aquellos que gestionan datos a escala de metro cuadrado o incluso por planta.
“La innovación es increíble, impredecible, exponencial”, afirmó Torres, según declaraciones citadas por La Nación.
En ese contexto, advirtió que la adopción tecnológica será un factor determinante para la competitividad futura. “Aquel productor que abrace la tecnología va a tener una ventaja competitiva muy grande frente a aquel que se mantiene offline”, sostuvo.
Más allá del potencial de las nuevas herramientas, los dirigentes coincidieron en que la incorporación de tecnología también plantea desafíos económicos, especialmente en lo que respecta al acceso al financiamiento.
Luis “Freddy” Simone, presidente de Facma, explicó que la evolución tecnológica también modificó la estructura de costos de la maquinaria agrícola.
“Hace unos años comprábamos fierro; hoy a las máquinas se les agregan monitores de siembra, sistemas de seguimiento y otras herramientas tecnológicas”, señaló, según publicó La Nación.
De acuerdo con el dirigente, en muchos casos los componentes electrónicos y los sistemas digitales pueden alcanzar valores similares a los de la maquinaria, lo que vuelve imprescindible contar con líneas de crédito que permitan renovar los equipos.
Simone recordó además el papel central que cumplen los contratistas dentro del sistema productivo argentino. Según explicó, entre el 70% y el 80% de las labores agrícolas del país son realizadas por contratistas, lo que los convierte en actores clave para la adopción de nuevas tecnologías.
Desde la industria de maquinaria agrícola, Hernán Zubeldía destacó que el desarrollo tecnológico del sector estuvo estrechamente vinculado con la interacción directa entre fabricantes y usuarios de los equipos.
“La diferencia que tiene el fabricante de maquinaria agrícola con cualquier fabricante del mundo es que no te vende un producto empaquetado”, afirmó, según consignó La Nación.
El dirigente explicó que muchas innovaciones surgieron precisamente de ese intercambio permanente entre productores, contratistas e industria, que trabajan en conjunto para adaptar los equipos a las necesidades específicas del sistema productivo argentino.
Ese proceso permitió mejorar la eficiencia de la agricultura local. Zubeldía señaló que, en las últimas décadas, la producción agrícola logró duplicarse mientras la superficie cultivada creció cerca de un 50% y el consumo de combustible se redujo significativamente, un resultado que atribuyó a los avances tecnológicos.
Hacia adelante, los referentes coincidieron en que el agro enfrenta un escenario marcado por la aceleración tecnológica y la necesidad de integrar múltiples disciplinas.
La agricultura del futuro, señalaron, requerirá profesionales capaces de combinar agronomía, análisis de datos, inteligencia artificial y gestión tecnológica.
En ese contexto, también remarcaron la importancia de atraer a nuevas generaciones al sector y de consolidar un sistema productivo basado en innovación, cooperación y desarrollo tecnológico.
El debate reflejó así una de las principales conclusiones que atraviesan la edición 2026 de Expoagro, que este año celebra 20 años de historia: el agro argentino continúa transformándose y el próximo salto productivo dependerá de la capacidad para integrar tecnología, conocimiento y financiamiento en un contexto global cada vez más competitivo.