En medio de la volatilidad del mercado energético global y del aumento de la tensión geopolítica en Medio Oriente, el holding financiero del empresario Eduardo Costantini ratificó su visión positiva sobre YPF, al mantener una recomendación de compra para sus acciones con un precio objetivo de u$s61 hacia diciembre de 2026, lo que implicaría un potencial de suba cercano al 60% respecto del valor actual de mercado.
El análisis sostiene que, pese al impacto que el conflicto internacional puede tener sobre el precio del petróleo y sobre las expectativas del sector energético, la estrategia de inversión en la petrolera argentina continúa apoyándose en factores estructurales vinculados a su transformación operativa y al desarrollo de Vaca Muerta.
La recomendación se basa en un modelo de valuación a siete años que contempla un costo promedio ponderado de capital del 10,5% y una prima de riesgo país estimada en 5%. Bajo ese esquema, el escenario base utilizado para el cálculo mantiene un precio del crudo Brent de u$s65 por barril para 2026, pese a la volatilidad reciente generada por el conflicto internacional.
Según el análisis, el holding decidió no modificar por ahora sus proyecciones ante la escalada geopolítica, a la espera de señales más sostenidas en el mercado energético antes de revisar sus supuestos de largo plazo.
El informe destaca que el principal motor de la tesis de inversión sobre YPF no depende exclusivamente del precio del petróleo, sino del proceso de transformación que la empresa viene atravesando en su estructura productiva.
Durante 2025, la compañía profundizó su estrategia de migración hacia los recursos no convencionales y avanzó en la salida de campos maduros de producción convencional, caracterizados por mayores costos operativos.
En ese contexto, la producción total de crudo promedió 264.000 barriles diarios durante el cuarto trimestre del año pasado, con una leve caída interanual de 2%. Sin embargo, dentro de ese volumen se registró un fuerte crecimiento en la producción shale, que aumentó 42% interanual hasta alcanzar 196.000 barriles diarios, con picos de 204.000 barriles diarios en diciembre.
La mayor participación del shale también permitió mejorar la eficiencia operativa. El costo total de extracción en el segmento upstream se redujo 44% interanual, ubicándose en u$s9,6 por barril equivalente, mientras que en los proyectos shale descendió hasta u$s4,2 por barril equivalente.

Ese ajuste de costos permitió sostener los resultados incluso en un escenario de precios menos favorables. Durante el último trimestre de 2025, el precio promedio del petróleo captado por la compañía se ubicó en u$s53 por barril, por debajo del trimestre anterior, mientras que el negocio del gas también estuvo condicionado por factores estacionales.
Aun así, el EBITDA ajustado anual del segmento upstream alcanzó u$s3.304 millones, lo que representó una mejora interanual del 9%.
El desempeño del negocio de refinación también aparece como uno de los factores positivos en la evaluación. Durante el cuarto trimestre de 2025, las refinerías de YPF operaron con un nivel de utilización del 99%, el mayor registro histórico para la compañía.
En ese período, el procesamiento promedio alcanzó 335.000 barriles diarios, mientras que el EBITDA ajustado del segmento downstream llegó a u$s532 millones, impulsado en parte por la mejora en los precios locales de los combustibles.
En paralelo, el informe destaca los avances en infraestructura que podrían ampliar la capacidad exportadora de hidrocarburos en los próximos años.
Entre los proyectos más relevantes figura Vaca Muerta Oil Sur, que ya presenta un 50% de avance y busca agregar 360.000 barriles diarios de capacidad de exportación hacia 2027. También se menciona la puesta en marcha del ducto Vaca Muerta Norte, destinado a mejorar la evacuación de crudo desde la cuenca neuquina.
Otro eje estratégico es el desarrollo de gas natural licuado (GNL). La petrolera firmó acuerdos con socios internacionales para avanzar en una instalación con capacidad de 12 millones de toneladas anuales, aunque la decisión final de inversión todavía depende de contratos comerciales y de definiciones regulatorias.
El informe también analiza la situación financiera de la compañía. YPF cerró 2025 con una deuda neta de u$s9.386 millones y un ratio de apalancamiento de 1,9 veces EBITDA, por debajo del 2,1 registrado en el trimestre anterior.
Durante el último trimestre del año, el free cash flow volvió a terreno positivo con u$s265 millones, aunque el resultado acumulado anual continuó siendo negativo debido al elevado nivel de inversiones.
Para 2026, la empresa apunta a reducir el apalancamiento hacia una zona de 1,6 a 1,7 veces, un objetivo que podría alcanzarse si el precio del petróleo se mantiene por encima de los u$s65 y si se concretan ventas de activos no estratégicos por alrededor de u$s1.000 millones.

El análisis advierte que, pese al escenario favorable, existen factores que podrían afectar la evolución de la acción.
Entre ellos se mencionan la volatilidad macroeconómica argentina, el riesgo de intervenciones en el mercado de combustibles, los desafíos de ejecución en obras clave como Vaca Muerta Sur o la expansión del sistema de transporte Oldelval, y una mayor exposición a los ciclos internacionales del petróleo a medida que crece el perfil exportador de la compañía.
También persiste la incertidumbre judicial vinculada al caso Burford, que continúa siendo un factor de riesgo para el mercado, aunque el análisis sostiene que el funcionamiento operativo de la petrolera no se encuentra afectado en la actualidad.
En este escenario, la lectura final del holding es que el aumento del precio del petróleo podría convertirse en un viento de cola adicional, pero no es el factor determinante de la inversión. La apuesta, según la evaluación, se apoya principalmente en la transformación estructural de YPF, su expansión en Vaca Muerta y la mejora progresiva de su perfil financiero.