El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) firmó una serie de acuerdos estratégicos de cooperación público-privada durante la exposición Expoagro, en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, con el objetivo de impulsar la innovación tecnológica, transferir conocimiento científico al sector productivo y fortalecer desarrollos aplicados al agro, la industria alimentaria y la investigación en la Antártida.
Los convenios fueron firmados con el Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) y con las empresas Copra SA y The Halal Catering Argentina SRL, en el marco de la estrategia institucional del organismo para promover la vinculación tecnológica con actores públicos y privados.
Las iniciativas incluyen el fortalecimiento del Módulo Antártico de Producción Hidropónica (MAPHI) en la Base Marambio, la licencia para producir nuevas variedades de arroz desarrolladas por el INTA y la promoción de un método científico de análisis molecular para verificar la autenticidad de productos cárnicos.
Uno de los acuerdos más destacados firmados en Expoagro establece la continuidad del trabajo conjunto entre el INTA y el Comando Conjunto Antártico, organismo encargado de la coordinación logística y operativa de las bases argentinas en el continente blanco.
El convenio apunta a fortalecer y ampliar el Proyecto MAPHI, una iniciativa que busca garantizar el abastecimiento de vegetales frescos en condiciones extremas mediante sistemas de cultivo hidropónico.
El Módulo Antártico de Producción Hidropónica, instalado en la Base Marambio, permite producir vegetales de hoja verde durante todo el año en un ambiente controlado, sin necesidad de suelo y con un uso eficiente del agua.
Este desarrollo tecnológico comenzó a gestarse en 2015, cuando especialistas del INTA iniciaron la planificación de un sistema que pudiera adaptarse a las condiciones climáticas de la Antártida, donde las temperaturas extremas y la falta de suelos aptos para la agricultura hacen imposible el cultivo convencional.
El proyecto tiene una doble finalidad. Por un lado, mejorar la calidad nutricional de la dieta del personal científico y militar que permanece en las bases antárticas. Por otro, generar conocimiento sobre producción de alimentos en ambientes extremos, información que puede resultar valiosa para investigaciones futuras vinculadas con sistemas alimentarios en condiciones adversas.
El acuerdo firmado también busca facilitar la articulación entre ambas instituciones en aspectos técnicos y operativos, como el manejo de los módulos productivos y la administración de los recursos en las bases.
Otro de los acuerdos suscritos durante Expoagro involucra a la empresa Copra SA, que obtuvo una licencia no exclusiva para producir y comercializar en el país dos nuevas variedades de arroz desarrolladas por el INTA.
Se trata de Alfredo INTA FL y Vicente INTA FL, cultivares registrados oficialmente tanto en el Registro Nacional de Cultivares como en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares.
Estas variedades son resultado de programas de mejoramiento genético impulsados por el organismo científico, orientados a incrementar la productividad, mejorar la adaptación a distintos ambientes productivos y optimizar la calidad del grano.
El modelo de licenciamiento permite que empresas privadas multipliquen y distribuyan las semillas, ampliando el alcance de las tecnologías desarrolladas en el ámbito público.
De esta manera, el conocimiento generado en los centros de investigación del INTA puede llegar más rápidamente al sistema productivo, facilitando la adopción de nuevas herramientas por parte de los productores.
El tercer convenio firmado en la muestra agroindustrial fue acordado con The Halal Catering Argentina SRL, empresa vinculada con la industria alimentaria que trabaja con estándares de certificación halal.
El acuerdo tiene como objetivo promover el uso de un servicio tecnológico desarrollado por investigadores del Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA, basado en la técnica de qPCR (reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real).
Este método permite verificar la autenticidad de productos cárnicos mediante la detección de ADN específico de distintas especies animales.
La herramienta científica está orientada a responder a las demandas de la industria alimentaria, particularmente en segmentos donde la trazabilidad y la certificación de origen de los ingredientes son requisitos clave.
A través del análisis molecular, el sistema permite identificar posibles adulteraciones entre especies, por ejemplo cuando un producto declarado como carne vacuna contiene trazas de otra carne.
Además, la técnica tiene la capacidad de detectar la presencia de soja en concentraciones extremadamente bajas, inferiores al 0,001 %, lo que resulta especialmente relevante para industrias que deben cumplir con normas estrictas de etiquetado y composición.
Los acuerdos firmados durante Expoagro reflejan la estrategia del INTA de potenciar la transferencia tecnológica hacia el sistema productivo y la sociedad.
La institución, que cuenta con más de 70 años de trayectoria, ha desarrollado numerosas innovaciones destinadas a mejorar la productividad, la competitividad y la sostenibilidad del sector agropecuario argentino.
Dentro de ese enfoque, la vinculación público-privada se consolidó como una herramienta clave para llevar los desarrollos científicos desde los laboratorios y centros experimentales hacia su aplicación concreta en la producción.
Mediante convenios de cooperación, licencias de uso de tecnologías y proyectos conjuntos con empresas y organismos públicos, el INTA busca acelerar la adopción de innovaciones y ampliar el impacto de sus investigaciones.
La realización de Expoagro, considerada una de las principales ferias agroindustriales del país, se convirtió en un espacio estratégico para la firma de este tipo de acuerdos.
La muestra reúne cada año a empresas, instituciones científicas, productores, proveedores de tecnología y representantes del sector público, lo que facilita la generación de nuevas alianzas y proyectos de cooperación.
La combinación de investigación científica, transferencia tecnológica y cooperación institucional es uno de los ejes centrales del trabajo del INTA.
Los acuerdos presentados en Expoagro muestran cómo esa estrategia puede aplicarse en ámbitos muy distintos: desde la producción de alimentos en la Antártida, hasta el desarrollo de nuevas variedades agrícolas o la mejora de los sistemas de control de calidad en la industria alimentaria.
En todos los casos, el objetivo es el mismo: transformar el conocimiento científico en herramientas concretas para el desarrollo productivo y tecnológico del país.