Las importaciones de peras en Brasil comenzaron 2026 con cifras récord. Durante el primer bimestre del año, el país adquirió más de 27.800 toneladas de la fruta en el mercado internacional, lo que representa un crecimiento interanual del 17% y el mayor volumen registrado para este período en los últimos diez años.
El incremento refleja una reactivación de la demanda del mercado brasileño y vuelve a posicionar a la pera como una fruta con presencia creciente en las góndolas del país. El aumento también supera ampliamente el promedio registrado durante los primeros bimestres de las últimas cinco campañas, entre 2021 y 2025, frente al cual el salto alcanza aproximadamente el 26%.
Para el comercio frutícola regional, el comportamiento del mercado brasileño representa una señal relevante, ya que se trata de uno de los principales destinos de exportación para la fruta producida en Sudamérica.
Uno de los factores que explica el aumento de las compras externas es la demanda interna sostenida en Brasil.
Aunque el consumo de peras es menor en comparación con otras frutas más tradicionales dentro del mercado brasileño, el producto logró consolidarse en los últimos años dentro de los hábitos de consumo urbanos y en los segmentos de consumidores que buscan una mayor diversidad de frutas en su dieta.
Este comportamiento permitió mantener un piso de demanda relativamente estable, incluso en períodos de menor crecimiento económico.
Sin embargo, el fuerte aumento registrado en los primeros meses del año no responde únicamente al consumo.
El incremento en las importaciones también estuvo influido por una situación de menor disponibilidad de fruta hacia fines del año anterior.
Históricamente, Argentina es el principal proveedor de peras para el mercado brasileño, gracias a la cercanía geográfica, los acuerdos comerciales del Mercosur y la fuerte presencia exportadora del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.
Durante el último trimestre del año pasado, sin embargo, los envíos hacia Brasil fueron menores a los niveles habituales. Esa reducción generó un desabastecimiento parcial en el mercado, lo que impulsó una suba significativa de los precios durante enero y parte de febrero.
La combinación de demanda sostenida y menor oferta generó un incentivo para que los exportadores aumentaran los envíos en el inicio de la nueva temporada.
Como resultado, los cargamentos comenzaron a ingresar con mayor intensidad y las importaciones se aceleraron en las primeras semanas del año.
Con el correr de las semanas, el mercado fue absorbiendo el mayor volumen disponible y los precios empezaron a estabilizarse gradualmente hacia los niveles habituales de la temporada.

Un aspecto clave del comercio de peras hacia Brasil es el fuerte liderazgo de Argentina como proveedor.
Durante los dos primeros meses del año, el 87% de todas las importaciones brasileñas de peras provinieron de Argentina, lo que significa que casi nueve de cada diez frutas ingresadas al mercado brasileño tienen origen argentino.
Muy por detrás aparecen otros países exportadores. Portugal ocupó el segundo lugar, con alrededor de 2.400 toneladas, mientras que Chile se ubicó en la tercera posición con aproximadamente 1.100 toneladas.
La participación argentina en este mercado se fortaleció notablemente en los últimos años. En 2017, por ejemplo, la cuota de Argentina en las importaciones brasileñas rondaba el 63%, mientras que actualmente alcanza el 87%, un aumento de 24 puntos porcentuales.
Este crecimiento refleja la competitividad logística y comercial de los exportadores argentinos, además de la cercanía geográfica con el principal mercado de destino.

El buen desempeño de las exportaciones coincide, sin embargo, con un escenario productivo más complejo en Argentina.
Según estimaciones del sector, la producción de peras del país cayó cerca de un 10% en la última cosecha, principalmente por eventos climáticos adversos.
Durante la primavera, varias zonas productoras del Alto Valle de Río Negro y Neuquén registraron granizo y heladas tardías, fenómenos que afectaron tanto el volumen como la calidad de la fruta.
Esta situación abre un interrogante sobre la capacidad de Argentina para sostener el crecimiento de las exportaciones hacia Brasil si la oferta total disponible es menor.
El futuro del comercio de peras hacia Brasil también dependerá de factores externos.
La evolución de la economía brasileña, por ejemplo, será determinante para sostener el consumo de frutas importadas. Si el poder adquisitivo de los hogares se debilita, la demanda podría moderarse.
A su vez, el comercio frutícola internacional enfrenta un escenario de incertidumbre vinculado al costo del transporte y a la evolución de los mercados globales.
Otro elemento a seguir es el comportamiento de los exportadores europeos, como Portugal y España, que también compiten en el mercado brasileño y podrían incrementar sus envíos si encuentran dificultades para colocar su producción en otros destinos.
Si la oferta internacional aumenta, el mercado brasileño podría volverse más competitivo y modificar el equilibrio actual entre proveedores.

A pesar de estas variables, Brasil seguirá siendo un mercado estratégico para la pera argentina. La cercanía geográfica, la integración comercial y el conocimiento del producto por parte de los consumidores brasileños consolidan una relación comercial de largo plazo.
Por ahora, las cifras del primer bimestre de 2026 muestran un mercado dinámico y en expansión.
El comportamiento de la producción sudamericana, la evolución de la economía regional y la estrategia de los exportadores internacionales definirán si este récord de importaciones se mantiene a lo largo del año o si el mercado vuelve a niveles más moderados.