Ecosistemas Agrícolas / Insumos Agrícolas

La guerra en Medio Oriente sacude al agro: suben petróleo, fertilizantes y granos

El conflicto con Irán impulsó el precio del crudo y encareció insumos clave, mientras los granos suben y crece la incertidumbre

La guerra en Medio Oriente sacude al agro: suben petróleo, fertilizantes y granos
lunes 16 de marzo de 2026

La escalada del conflicto en Medio Oriente vinculada a Irán provocó en las últimas semanas una suba simultánea del petróleo, los fertilizantes y los granos, un fenómeno que comenzó a modificar la ecuación económica del sector agropecuario a nivel global y también en Argentina. El impacto se intensificó desde fines de febrero de 2026, cuando las tensiones geopolíticas y las dificultades para el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico alteraron los mercados energéticos y agrícolas internacionales. La información fue publicada por el medio especializado TodoAgro, que analizó las consecuencias del conflicto en los costos y precios del agro.

El detonante principal fue el fuerte incremento del precio del petróleo, que volvió a superar los 100 dólares por barril en el caso del Brent, impulsado por los temores del mercado a posibles interrupciones en el suministro global de energía.

Las preocupaciones se concentran en las rutas marítimas estratégicas de Medio Oriente, por donde circula una parte significativa del comercio mundial de crudo. Cualquier restricción o riesgo logístico en esa región impacta de manera inmediata en el precio de la energía y, por efecto dominó, en los costos de múltiples sectores productivos.

En el caso del agro, la dependencia de la energía es particularmente alta. El combustible para maquinaria agrícola, el transporte de granos, la logística portuaria y la producción de fertilizantes están directamente vinculados al comportamiento del mercado energético.

Por ese motivo, el incremento del petróleo se trasladó rápidamente a los insumos agrícolas y a las cotizaciones de los commodities.

Fertilizantes más caros y presión sobre los costos productivos

Uno de los primeros mercados en reaccionar fue el de los fertilizantes, especialmente aquellos vinculados al gas natural.

La fabricación de fertilizantes nitrogenados depende en gran medida del gas, por lo que cualquier aumento en el costo energético repercute de forma directa en el valor final del producto.

En ese contexto, el precio internacional de la urea, uno de los fertilizantes más utilizados en la agricultura mundial, registró en pocas semanas un incremento cercano al 20%.

Actualmente, su cotización se ubica aproximadamente entre 585 y 600 dólares por tonelada en los mercados internacionales.

El mismo fenómeno se observa en el mercado de fertilizantes fosfatados. El fosfato monoamónico (MAP), ampliamente utilizado en cultivos como soja y maíz, mantiene precios elevados que oscilan entre 700 y 760 dólares por tonelada.

El aumento genera preocupación entre productores y analistas porque los fertilizantes representan uno de los principales costos de la producción agrícola, especialmente en cultivos intensivos en nutrientes.

Una parte relevante de la producción mundial de fertilizantes está vinculada al suministro energético del Golfo Pérsico, por lo que las tensiones en esa región suelen trasladarse con rapidez a los precios internacionales.

Cuando el gas natural se encarece o aparecen dificultades logísticas en los corredores energéticos de Medio Oriente, el impacto suele reflejarse en los costos de los nutrientes agrícolas.

El mercado de granos también reacciona

El mismo escenario geopolítico que encarece los insumos está impulsando al mismo tiempo el valor de los commodities agrícolas.

La incertidumbre energética, los mayores costos logísticos y la expectativa de aumentos en los costos productivos globales suelen trasladarse al precio de los alimentos.

En este contexto, la soja alcanzó su nivel más alto en casi dos años en los mercados internacionales, mientras que maíz y trigo también registraron subas en sus cotizaciones.

Este comportamiento responde a la lógica habitual de los mercados agrícolas en escenarios de incertidumbre global: cuando suben los costos energéticos y productivos, los precios de los alimentos tienden a ajustarse para reflejar esa nueva estructura de costos.

Para los productores, sin embargo, la situación genera una ecuación compleja.

Por un lado, el incremento del precio de los granos mejora los ingresos potenciales. Pero, al mismo tiempo, el encarecimiento de insumos como fertilizantes y combustibles eleva los costos de producción.

Impacto en la planificación de la próxima campaña

Este nuevo escenario internacional podría influir en las decisiones productivas para la campaña agrícola 2026/27.

Cultivos como maíz y trigo, que requieren mayores niveles de fertilización, podrían enfrentar incrementos más pronunciados en los costos por hectárea.

Esto abre la posibilidad de que algunos productores ajusten sus estrategias agronómicas.

Entre las alternativas que se analizan aparecen reducciones en las dosis de fertilización, cambios en las rotaciones de cultivos o decisiones más cautelosas en la compra anticipada de insumos.

El objetivo de estas estrategias es reducir el riesgo en un contexto donde la evolución del conflicto internacional sigue siendo incierta.

Primeras señales de cautela en el interior productivo

De acuerdo con testimonios recogidos por el medio Comercio y Justicia, productores de distintas regiones agrícolas ya comenzaron a tomar decisiones defensivas frente al nuevo escenario de precios.

En zonas productivas del norte de Córdoba, como Río Cuarto y General Deheza, algunos agricultores decidieron postergar la compra de fertilizantes para la próxima campaña.

Estamos en cosecha gruesa, pero las decisiones para trigo y maíz temprano se toman ahora. Nadie quiere comprar a estos precios”, explicó al medio un productor que trabaja alrededor de 1.200 hectáreas en la zona de Las Varillas, quien prefirió mantener su identidad en reserva.

La incertidumbre sobre la evolución de los precios energéticos y la duración del conflicto internacional generó un clima de cautela en el sector.

En algunos casos, cooperativas agrícolas del cinturón maicero cordobés ya comenzaron a reducir entre un 15% y un 20% las dosis de fertilización recomendadas en lotes de segunda.

Según estimaciones preliminares, esta decisión podría traducirse en rendimientos entre 10% y 15% inferiores en la próxima campaña, si la volatilidad de precios persiste.

Un mercado condicionado por la geopolítica

El escenario actual vuelve a mostrar cómo la geopolítica internacional puede influir directamente en la economía agrícola.

Los conflictos en regiones clave para el suministro energético global tienen efectos que se extienden más allá del mercado petrolero y alcanzan a sectores tan diversos como la industria, el transporte y la producción de alimentos.

Para el agro, que depende fuertemente de insumos energéticos y de mercados internacionales, estos movimientos pueden modificar rápidamente las decisiones productivas.

En ese contexto, la evolución de la crisis en Medio Oriente será uno de los factores que los productores seguirán de cerca en los próximos meses.

Si la tensión en la región se prolonga o se agrava, el impacto en los precios de la energía y de los insumos agrícolas podría continuar, consolidando un escenario de mayor volatilidad en los mercados y decisiones productivas cada vez más cautelosas.

 



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