La exportación de equinos deportivos argentinos registró nuevos movimientos durante el primer bimestre de 2026, luego de que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) certificara el envío de 21 caballos en pie desde establecimientos ubicados en La Pampa y San Luis hacia Estados Unidos, Reino Unido, Chile y Uruguay. Los animales, en su mayoría caballos de polo y ejemplares criollos, fueron habilitados para su traslado internacional tras cumplir los requisitos sanitarios exigidos por los países de destino, lo que refleja la continuidad de la inserción del país en el mercado internacional de equinos deportivos.
Los envíos fueron certificados mediante la emisión del Certificado Veterinario Internacional (CVI), documento oficial que acredita que los animales cumplen con las condiciones sanitarias exigidas para su exportación. El proceso fue supervisado por agentes del Centro Regional La Pampa–San Luis del Senasa, quienes verificaron tanto el estado sanitario de los animales como el cumplimiento de los protocolos establecidos en los acuerdos sanitarios con los países compradores.
La exportación de caballos deportivos representa un segmento particular del comercio agropecuario argentino, vinculado principalmente a disciplinas ecuestres como el polo, una actividad en la que el país es reconocido internacionalmente por la calidad genética de sus animales.
Antes de autorizar los envíos, técnicos del Senasa realizaron inspecciones en predios de cría y entrenamiento de equinos, donde se verificaron las condiciones sanitarias de los animales que serían exportados.
Durante estas inspecciones, los profesionales comprobaron que cada ejemplar cumpliera con los protocolos sanitarios establecidos por los países de destino, los cuales suelen incluir controles rigurosos para prevenir la transmisión de enfermedades equinas.
Entre los requisitos sanitarios verificados se encuentran los diagnósticos negativos para anemia infecciosa equina (AIE), piroplasmosis y arteritis viral equina (AVE), enfermedades que pueden afectar a los caballos y cuya detección es obligatoria antes de autorizar el movimiento internacional de animales.
Además de estos estudios diagnósticos, el organismo sanitario también corroboró que los animales contaran con las vacunaciones obligatorias contra la encefalomielitis equina y la influenza equina, medidas preventivas exigidas por los protocolos sanitarios internacionales.
Estas verificaciones forman parte de los procedimientos habituales para garantizar que los animales exportados no representen riesgos sanitarios para los países receptores.
Otro de los pasos clave del proceso es el período de cuarentena previo al traslado internacional.
Durante esta etapa, los caballos permanecen en instalaciones habilitadas bajo supervisión sanitaria, lo que permite realizar controles adicionales antes de autorizar su salida del país.
La cuarentena cumple un rol fundamental dentro del sistema de sanidad animal, ya que permite detectar posibles enfermedades que podrían no haberse manifestado en etapas anteriores del proceso.
Una vez finalizado este período y confirmadas las condiciones sanitarias de los animales, el Senasa procede a emitir la documentación necesaria para su traslado.
Luego de completar los controles sanitarios y el período cuarentenario, los agentes del Senasa confeccionan el Certificado Veterinario Internacional (CVI), documento indispensable para el comercio internacional de animales vivos.
Este certificado incluye información detallada sobre el estado sanitario del animal, su identificación individual y el cumplimiento de los requisitos establecidos por el país de destino.
Junto con el CVI, el organismo también emite el Documento de Tránsito electrónico (DT-e), que autoriza el traslado interno de los animales desde el establecimiento de origen hasta el punto de salida del país.
El DT-e es un instrumento utilizado para controlar el movimiento de animales dentro del territorio nacional y garantizar la trazabilidad durante el traslado.
Con esta documentación, los equinos son transportados hacia puertos o aeropuertos habilitados, donde se realizan los controles finales antes de concretar la exportación.
En estos puntos de frontera, el Senasa completa el proceso administrativo y sanitario que permite la salida definitiva de los animales hacia el exterior.
La exportación de caballos deportivos constituye un nicho particular dentro del comercio agropecuario argentino, con fuerte presencia en disciplinas ecuestres internacionales.
En especial, los caballos de polo argentinos cuentan con una reputación consolidada en el mercado global debido a su genética, su rendimiento deportivo y la experiencia de los criadores locales.
Argentina es considerada uno de los principales referentes mundiales en la cría de caballos para polo, un deporte que tiene fuerte presencia en Estados Unidos, Reino Unido y otros países con tradición ecuestre.
Además del polo, los equinos criollos también tienen demanda en distintos mercados por su adaptabilidad, resistencia y características genéticas, cualidades valoradas en actividades deportivas y recreativas.
El cumplimiento de protocolos sanitarios internacionales es uno de los factores clave para sostener el comercio de animales vivos.
Las autoridades sanitarias de los países importadores exigen garantías estrictas sobre el estado sanitario de los animales, lo que obliga a mantener sistemas de control veterinario rigurosos y trazabilidad en todo el proceso de exportación.
En ese sentido, el trabajo de certificación realizado por el Senasa resulta fundamental para garantizar la confiabilidad sanitaria de los envíos argentinos.
La certificación oficial permite demostrar que los animales exportados cumplen con las normas internacionales de sanidad animal y facilita el acceso a mercados internacionales.
El comercio internacional de equinos deportivos forma parte de un segmento de alto valor agregado dentro del sector agropecuario.
La demanda global de caballos deportivos y de alto rendimiento está vinculada a disciplinas ecuestres que movilizan importantes inversiones en distintos países.
En este contexto, la capacidad de Argentina para producir animales con genética competitiva y cumplir con los estándares sanitarios internacionales representa una ventaja estratégica.
El avance de las exportaciones certificadas en el primer bimestre de 2026 refleja la continuidad de este mercado especializado, en el que el país busca consolidar su presencia mediante la calidad de sus animales y el respaldo sanitario del sistema veterinario oficial.