Mastercard acordó la compra de la firma británica BVNK por un monto que podría alcanzar los US$ 1.800 millones, en lo que representa su mayor apuesta hasta ahora en el negocio de criptomonedas. La operación, anunciada en marzo de 2026, busca fortalecer su posición en los pagos globales con stablecoins y acelerar su expansión en un mercado cada vez más competitivo. Según informo Forbes.
La adquisición implica una prima significativa frente a la última valuación de BVNK, que había sido de US$ 750 millones apenas quince meses atrás. El movimiento refleja la decisión de Mastercard de avanzar en la integración de infraestructura blockchain dentro de su red, en un contexto donde las grandes compañías de pagos compiten por liderar la transformación digital del sistema financiero.
BVNK no es una billetera ni un exchange, sino una plataforma de infraestructura de pagos para empresas. Su tecnología permite orquestar transacciones con stablecoins, facilitando pagos internacionales más rápidos, con menor costo y mayor eficiencia operativa.
Entre sus clientes se encuentran compañías como Worldpay, Deel y Flywire, que manejan grandes volúmenes de pagos transfronterizos. Esto le permite a Mastercard sumar presencia en corredores complejos y acceder a sistemas integrados con flujos de tesorería corporativa.

Uno de los principales beneficios es la posibilidad de realizar liquidaciones las 24 horas, los siete días de la semana, sobre redes blockchain. Esta capacidad contrasta con los sistemas tradicionales, que dependen de intermediarios y generan mayores costos y demoras.
Además, BVNK tiene alcance en más de 130 países, lo que acelera la expansión global de Mastercard sin necesidad de desarrollar esa infraestructura desde cero.
La operación se da en medio de una carrera entre grandes actores del sector. Empresas como Visa, Stripe y PayPal avanzan en el uso de stablecoins para pagos internacionales, un segmento donde las comisiones y los tiempos de liquidación representan una oportunidad de mejora.
El mercado de remesas, por ejemplo, supera los US$ 800.000 millones anuales, con costos promedio cercanos al 6%. En ese contexto, las stablecoins permiten reducir costos y tiempos, desafiando el modelo tradicional de banca corresponsal.
Mastercard busca posicionarse en ese segmento a través de su plataforma Mastercard Move, que ahora podría integrarse con la tecnología de BVNK para ofrecer servicios más eficientes.
El avance de las stablecoins plantea un cambio estructural en el sistema de pagos. Para los bancos, la integración con plataformas como BVNK puede representar una oportunidad para modernizar sus servicios sin desarrollar tecnología propia.
Sin embargo, también implica una mayor competencia. A medida que las plataformas de pagos ganan escala y reducen costos, los ingresos por transacciones internacionales podrían verse presionados, especialmente en entidades más pequeñas.

La evolución del marco regulatorio será clave para determinar la velocidad de adopción. Normativas en Estados Unidos y Europa definirán cómo las instituciones financieras pueden operar con stablecoins y qué rol tendrán en el ecosistema.
La estructura del acuerdo también refleja el enfoque de Mastercard. Parte del monto está condicionado al rendimiento futuro, lo que vincula el valor de la operación al crecimiento del uso de stablecoins.
El objetivo es claro: consolidarse como un puente entre el sistema financiero tradicional y las nuevas tecnologías basadas en blockchain. En un mercado en transformación, la capacidad de integrar ambos mundos será determinante para definir a los ganadores.
La adquisición de BVNK marca un punto de inflexión en la estrategia de Mastercard y confirma que la competencia en pagos globales se trasladó hacia la infraestructura digital. En ese escenario, las stablecoins dejan de ser una promesa para convertirse en un componente central del negocio.