El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, supervisó el avance de un nuevo pozo de agua en Yacuy, en la ciudad de Tartagal, que forma parte de un plan para reforzar el sistema de abastecimiento. La obra, que registra un avance cercano al 30% a marzo de 2026, es clave para mejorar el suministro y reducir la vulnerabilidad ante la demanda creciente.
El Gobierno de Salta avanza con un plan de infraestructura para fortalecer el acceso al agua potable en el norte provincial. En ese marco, el gobernador Gustavo Sáenz recorrió los trabajos de perforación de un nuevo pozo en la zona de Yacuy, que se integrará al sistema de distribución de Tartagal.
La obra forma parte de una batería de nuevas fuentes de abastecimiento destinadas a ampliar la capacidad de captación y mejorar la previsibilidad del servicio. Según se informó durante la recorrida, se trata del cuarto pozo que se incorpora al esquema en esa área.
El mandatario estuvo acompañado por el ministro de Gobierno y Justicia, Ignacio Jarsún, y el intendente local, Franco Hernández Berni, quienes destacaron la importancia de estas obras para garantizar el acceso al agua en una ciudad que ha registrado problemas recurrentes en el suministro.
Con un avance cercano al 30%, el nuevo pozo se suma a otras perforaciones habilitadas en los últimos meses, como el Pozo Yacuy 13, que alimenta a la Cisterna Yacuy, además del Pozo 5 de Tartagal y el Pozo 4 de Cherenta, este último incorporado hacia fines de 2024.
El objetivo central de estas intervenciones es optimizar el sistema de provisión de agua en distintos sectores de la ciudad. La incorporación de nuevas fuentes permite aumentar la disponibilidad del recurso, reducir la presión sobre la red existente y mejorar la respuesta ante picos de consumo o contingencias.
Desde el punto de vista operativo, el nuevo pozo tendrá un rol estratégico al aportar agua a las reservas de las cisternas ubicadas en Villa Güemes. Esto permitirá fortalecer la distribución hacia distintos barrios y mejorar la cobertura general del servicio.

El impacto de la obra no se limita a un área puntual. De acuerdo con las estimaciones oficiales, el refuerzo del sistema beneficiará de manera directa e indirecta a más de 64.000 vecinos de Tartagal, quienes dependen de una red que históricamente ha enfrentado desafíos en términos de capacidad y continuidad.
Además, el desarrollo de esta infraestructura busca reducir la vulnerabilidad del sistema frente a factores externos, como variaciones en la demanda o eventuales fallas en otras fuentes de abastecimiento. En ese sentido, la diversificación de pozos aparece como una estrategia clave para garantizar mayor estabilidad.
El plan integral impulsado por la provincia apunta a consolidar un esquema de provisión más robusto y eficiente, en una región donde el crecimiento urbano y las condiciones climáticas generan una demanda sostenida de mejoras en los servicios básicos.
La ejecución de estas obras se inscribe en una política más amplia orientada a mejorar el acceso al agua potable, un recurso considerado esencial tanto para el desarrollo urbano como para la calidad de vida de la población.