La cadena agroindustrial del maní argentino dio un paso estratégico en su proyección internacional con la World Peanut Meeting 2026, un evento que convocó a más de 300 referentes globales del sector y que, por primera vez, se llevó a cabo fuera de las zonas productivas tradicionales. Organizado por la Cámara Argentina del Maní (CAM), el encuentro se desarrolló durante tres jornadas en Mendoza, con el objetivo de fortalecer vínculos comerciales, explorar nuevas alianzas y analizar el futuro del mercado internacional en un contexto desafiante.
La elección de Mendoza como sede marcó un giro en la estrategia del sector. Aunque la provincia no produce maní —actividad concentrada en un 75% en Córdoba—, su peso en industrias como el vino y los frutos secos la posiciona como un socio potencial clave. La decisión respondió tanto a su infraestructura turística como a la posibilidad de generar sinergias entre economías regionales.
Desde la organización destacaron que el encuentro reunió a productores, exportadores, industriales, investigadores y empresas proveedoras de distintos continentes, con fuerte presencia de delegaciones de Brasil, Estados Unidos, Países Bajos, Paraguay y Reino Unido. La convocatoria reflejó el carácter global del negocio y la necesidad de coordinación ante un escenario internacional cambiante.

El evento se desarrolló en un contexto complejo para el sector. Según explicó el presidente de la CAM, Diego Bracco, Argentina mantiene su liderazgo en exportaciones de maní gracias a la calidad del producto, pese a ocupar el séptimo lugar en producción a nivel mundial. Sin embargo, la coyuntura actual presenta desafíos significativos.
La campaña en curso muestra un ajuste tras la sobreoferta del ciclo anterior, que generó una caída de precios internacionales de entre el 20% y el 30%. Como consecuencia, el área sembrada en el país se redujo cerca de un 26%, ubicándose por debajo de las 400.000 hectáreas. A esto se suman demoras en la cosecha por falta de lluvias, lo que agrega incertidumbre al mercado.
“El escenario es de cautela”, señaló Bracco en declaraciones difundidas por el sector. “Los compradores internacionales cuentan con stocks elevados, lo que retrasa nuevas decisiones de compra hasta tener mayor claridad sobre la producción argentina”.
En términos de exportaciones, el volumen reciente alcanzó unas 850.000 toneladas, superando el promedio histórico y contribuyendo a un nivel de abastecimiento alto en los mercados importadores. Esta situación modera la demanda en el corto plazo y ejerce presión sobre los precios.

Frente a este panorama, la cadena del maní impulsa una estrategia centrada en el agregado de valor. La industrialización del producto —a través de maní tostado, frito o procesado en pasta— gana terreno tanto en el mercado externo como en el mercado interno, donde el consumo per cápita sigue siendo bajo y concentrado en formatos tradicionales.
Desde el sector consideran que existe una oportunidad para diversificar la demanda local, apoyada en las propiedades nutricionales del producto. El maní es reconocido por su contenido de proteínas y grasas saludables, lo que lo posiciona como un alimento competitivo frente a otras opciones.
Durante el encuentro también se abordaron las principales tendencias que marcarán el futuro del mercado global. Entre ellas, se destacó la creciente influencia del cambio climático sobre la producción, el aumento de la población mundial —especialmente en África subsahariana— y la consolidación de la sostenibilidad como requisito clave para acceder a mercados internacionales.
Estos factores obligan a la cadena a adaptarse, innovar y reforzar su competitividad en un escenario cada vez más exigente.

La presencia de autoridades provinciales y nacionales en la apertura del evento reforzó el mensaje de integración entre economías regionales. El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, puso el foco en la complementariedad entre el maní y los frutos secos, un sector donde la provincia tiene un rol protagónico.
Mendoza concentra el 64% de la producción nacional de nueces y el 76% del área implantada de almendras, además de avanzar con el cultivo de pistacho, considerado uno de los productos con mayor proyección internacional. En ese contexto, el mandatario destacó la necesidad de consolidar un complejo agroalimentario integrado que potencie la competitividad argentina.
La articulación entre sectores quedó reflejada en las actividades paralelas al evento. Por un lado, una feria de vinos organizada por Wines of Argentina reunió a bodegas locales para mostrar su oferta a compradores internacionales. Por otro, se desarrolló una ronda de negocios en la que participaron 25 productores mendocinos de frutos secos junto a importadores vinculados al mercado del maní.

El ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, subrayó el valor de estos encuentros para ampliar redes comerciales. “Hay compradores internacionales que algunos sectores ya conocen y otros no. Este tipo de eventos permite generar vínculos y explorar oportunidades conjuntas”, afirmó.
Además, el funcionario planteó que existen aprendizajes cruzados entre regiones productivas. Mientras Córdoba cuenta con una matriz industrial diversificada y vinculada a commodities, Mendoza ha desarrollado una fuerte capacidad para posicionar productos con valor agregado en el exterior, como el vino.
La realización de la World Peanut Meeting en Mendoza dejó como principal conclusión la necesidad de profundizar la integración entre cadenas productivas. En un contexto global incierto, la articulación entre sectores aparece como una herramienta clave para sostener el crecimiento y la inserción internacional.
La alianza entre el maní y los frutos secos no solo abre nuevas oportunidades comerciales, sino que también permite compartir conocimientos, mejorar procesos y acceder a mercados más exigentes. En ese camino, la combinación de calidad, innovación y estrategia comercial será determinante para consolidar el liderazgo argentino en el negocio global.
El desafío, coinciden en el sector, será sostener ese posicionamiento en un escenario atravesado por la volatilidad climática, los cambios en la demanda y la creciente competencia internacional. Parte de este análisis surge de la cobertura realizada por Infocampo, que siguió de cerca el desarrollo del encuentro y sus principales definiciones.