El fuerte incremento del precio del gasoil registrado durante marzo en Argentina afecta de manera directa al transporte de cargas, compromete la sustentabilidad de miles de empresas y genera preocupación por posibles interrupciones en el abastecimiento. La advertencia fue emitida por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), que alertó sobre el impacto crítico de las subas en todo el territorio nacional y su relevancia para el funcionamiento de la economía, indico TNCampo.
La entidad señaló que los aumentos del combustible alcanzaron niveles inusuales en las últimas semanas, con subas acumuladas de entre 20% y 25% en lo que va del mes. En algunos casos, los precios en surtidor registraron hasta cinco incrementos en pocos días. El gasoil grado 2, el más utilizado por el transporte pesado, superó los $2100 por litro, configurando uno de los mayores saltos en costos operativos de los últimos años.
Este escenario impacta con especial fuerza en un sector que ya operaba con márgenes ajustados y una actividad desigual. El combustible representa cerca de un tercio de los costos totales de las empresas transportistas, muchas de ellas pequeñas y medianas. La velocidad de los aumentos agrava la situación: mientras que durante todo 2025 el gasoil había acumulado una suba del 45%, en apenas 20 días de marzo alcanzó aproximadamente un tercio de ese incremento anual.
Desde FADEEAC advirtieron que el problema no se limita a las empresas del sector, sino que tiene un efecto expansivo sobre toda la economía. Más del 90% de los bienes que se consumen en Argentina se trasladan por camión, lo que convierte al transporte en un eslabón clave de la cadena productiva y de distribución. Además, la actividad genera cerca del 4% del empleo nacional, lo que amplifica las consecuencias de cualquier alteración en su funcionamiento.
El presidente de la federación, Cristian Sanz, planteó la necesidad de medidas urgentes para evitar un deterioro mayor. “La actualización de tarifas resulta indispensable para sostener la actividad y evitar que muchas firmas se vean obligadas a detener sus operaciones”, afirmó. Según explicó, el incremento de costos no puede ser absorbido por las empresas sin una adecuación en los ingresos, lo que coloca al sistema en una situación límite.
El impacto del encarecimiento del gasoil también se refleja en la logística diaria y en los costos de distribución de mercaderías. Cada aumento en el combustible repercute de forma directa en el precio final de los productos, lo que añade presión sobre la inflación y reduce la competitividad de distintos sectores productivos.
En términos técnicos, FADEEAC estimó que cada suba del 10% en el gasoil implica un incremento de al menos 3,5% en los costos operativos del transporte de media y larga distancia. Este efecto multiplicador explica por qué el sector considera crítico el actual contexto de aumentos acelerados.
El análisis de la federación incorpora además una dimensión internacional. Medido en dólares, el precio del gasoil en Argentina se ubica en torno a los US$ 1,50 por litro, uno de los valores más elevados de la región en la última década. Parte de esta situación se explica por factores externos, como el aumento del precio del petróleo a nivel global. El barril de Brent pasó de unos US$ 65 a superar los US$ 100 en pocas semanas, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Sin embargo, desde el sector sostienen que el problema no responde únicamente a variables internacionales. También señalan la falta de herramientas locales que permitan amortiguar el impacto de estos shocks, especialmente en un país con creciente producción de petróleo. En ese sentido, reclaman políticas que aporten previsibilidad y mecanismos que atenúen la volatilidad de los precios.
El contexto se vuelve aún más delicado si se considera la menor actividad en algunos rubros clave, como el agro y la industria, que dependen en gran medida del transporte terrestre. La combinación de menor demanda y mayores costos configura un escenario de alta fragilidad para las empresas del sector.
La advertencia de FADEEAC apunta a un riesgo concreto: si no se produce una actualización de tarifas acorde a los costos, el sistema podría entrar en una fase crítica. Esto implicaría desde la reducción de servicios hasta la paralización de operaciones en casos extremos, con consecuencias directas en el abastecimiento de bienes en todo el país.
“El sistema podría entrar en una fase crítica”, señalaron desde la entidad, al tiempo que remarcaron que el riesgo de desabastecimiento deja de ser una hipótesis lejana para convertirse en una posibilidad tangible en el corto plazo.
En este escenario, el transporte de cargas vuelve a ubicarse en el centro del debate económico, no solo por su rol estratégico sino por su sensibilidad ante las variaciones de costos. La evolución del precio del gasoil y las medidas que se adopten en las próximas semanas serán determinantes para definir si el sector logra sostener su operatividad o si se profundizan las tensiones en la cadena logística.