Pampa Energía inició un proceso de financiamiento de hasta u$s1.500 millones para construir y operar una planta de urea granulada en el Polo Petroquímico de Bahía Blanca con el objetivo de sustituir importaciones, dinamizar la economía regional y sumar valor agregado a la producción de gas natural proveniente de Vaca Muerta. El paquete en evaluación incluye un préstamo directo de u$s300 millones por parte de BID Invest y la movilización de otros u$s1.200 millones en créditos sindicados y paralelos, con un plazo de amortización de hasta nueve años. La inversión se perfila como uno de los mayores desarrollos industriales en la Argentina vinculados a la industria de fertilizantes.
El proyecto, impulsado por Fertil Pampa, subsidiaria de Pampa Energía, tiene como meta producir amoníaco y urea para abastecer el mercado interno —donde la Argentina importó más de 4,1 millones de toneladas de fertilizantes el último año, con la urea como insumo crítico— y generar excedentes exportables a países de la región. La iniciativa aprovechará la cercanía con la Central Térmica Piedra Buena y las conexiones directas a los gasoductos desde la cuenca neuquina para garantizar eficiencia operativa y competitividad.
La planta proyectada reducirá en forma significativa la dependencia de compras externas que, en gran parte, provienen de regiones con alta volatilidad geopolítica, como Medio Oriente, y expone a los productores locales a riesgos de precios y desabastecimiento. Desde el sector energético y agroindustrial se destacó que la sustitución de importaciones podría rondar u$s1.000 millones anuales una vez que la planta se encuentre operativa.
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BID Invest, brazo del sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo, clasifica la operación como Categoría A, la calificación más rigurosa en términos de supervisión ambiental y social. Este nivel implica una revisión exhaustiva de estudios de impacto ambiental que incluyen modelaciones de emisiones, gestión de efluentes y planes de seguridad industrial destinados a asegurar la convivencia con el ecosistema de la ría bahiense.
El cronograma oficial señala que la aprobación final por parte del Directorio Ejecutivo del BID Invest está prevista para el 30 de noviembre de 2026, un hito clave para consolidar la etapa de ingeniería básica y definir la estructuración financiera definitiva. Si se cumplen los plazos previstos, la construcción podría generar miles de puestos de trabajo directos e indirectos, con efectos multiplicadores en la economía local y regional.
La Argentina enfrenta un desafío estructural en la provisión de fertilizantes: la alta dependencia de importaciones encarece los costos en un mundo con tensiones comerciales y restricciones logísticas. Pampa Energía, controlada por Marcelo Mindlin, busca con esta apuesta industrial integrar verticalmente la cadena de valor energética, transformando el gas natural —recurso abundante en Vaca Muerta— en productos de mayor valor agregado.
La producción de urea y amoníaco no solo responde a una lógica de sustitución de importaciones, sino también a una estrategia de diversificación de activos y de cobertura frente a la volatilidad de los precios de los hidrocarburos. Según fuentes de la compañía, la petroquímica y la industria de fertilizantes puede multiplicar hasta cuatro veces el valor de la molécula de gas natural, generando un producto exportable con mayor rentabilidad.
La iniciativa llega en un contexto donde otros proyectos de expansión en el Polo Petroquímico de Bahía Blanca están en evaluación, luego de movimientos estratégicos en el sector, como la compra de Profertil por parte de Adecoagro, tras la salida de la canadiense Nutrien y la petrolera local YPF. Esta confluencia de inversiones posiciona al puerto bahiense como un hub regional de fertilizantes y un nodo clave para la exportación de granos.