El viaje en auto desde Jujuy hasta San Pedro de Atacama, atravesando el Paso de Jama a 4.200 metros de altura, es una travesía de unos 475 kilómetros que combina paisajes extremos, desafíos por la altura y uno de los recorridos más impactantes del norte chileno.
La ruta comienza en la capital jujeña, continúa por la RN 9 hasta Purmamarca y luego por la RN 52 hasta el límite internacional. Desde allí, la ruta 27 chilena conduce directo a San Pedro de Atacama. Todo el trayecto está asfaltado, pero la altura es el principal desafío.
Pasar en pocas horas desde zonas bajas a más de 4.000 metros puede generar síntomas de mal de altura. Por eso, se recomienda aclimatarse previamente en localidades intermedias como Purmamarca o Susques, o bien realizar el cruce sin detenerse demasiado tiempo en zonas elevadas.

Uno de los puntos clave es la estación de servicio del ACA-YPF en Jama, considerada la más alta del mundo. Allí es imprescindible cargar combustible y, si es necesario, acceder a oxígeno o asistencia médica.
El recorrido total es de aproximadamente 475 kilómetros y puede completarse en unas ocho horas si no se realizan paradas prolongadas. Sin embargo, la altura reduce el rendimiento del vehículo y obliga a avanzar con mayor precaución.
El cruce fronterizo suele ser ágil cuando la documentación está en regla, y puede demorar unos 20 minutos. Es importante contar con todos los papeles del vehículo, especialmente si es alquilado, ya que se requiere autorización para salir del país.

El consumo de combustible aumenta en altura, por lo que es fundamental planificar las cargas. También se recomienda hidratarse de forma constante, moverse con calma y respetar los tiempos del cuerpo.
Según reconstruyó La Nación en una crónica de Gabriela Pomponio, el viaje combina exigencia física con una experiencia visual única en la región.
Tras cruzar la frontera, el paisaje cambia de manera abrupta. El altiplano chileno despliega salares, lagunas y volcanes que dominan el horizonte. La sensación de inmensidad es constante y todo parece fuera de escala.
Entre los puntos más destacados aparece el volcán Licancabur, con una silueta perfecta y casi 6.000 metros de altura. También se extiende el salar de Atacama, uno de los más grandes del mundo, rodeado de cordones montañosos como la Cordillera de la Sal.

En medio de este entorno surge San Pedro de Atacama, un pequeño oasis que concentra la actividad turística. El pueblo combina servicios básicos con propuestas de alto nivel, y funciona como base para recorrer la región.
El destino ofrece una amplia variedad de experiencias vinculadas a la naturaleza. Entre los recorridos más elegidos se encuentra el Valle de la Luna, conocido por sus formaciones rocosas y paisajes que evocan escenarios extraterrestres.
También se destacan los Géiseres del Tatio, ubicados a más de 4.300 metros, donde las columnas de vapor son visibles al amanecer. Las lagunas altiplánicas, como Miscanti y Miñiques, ofrecen vistas de gran impacto visual, mientras que la laguna Chaxa permite observar flamencos en su hábitat natural.

Todas estas excursiones se desarrollan en altura, por lo que la aclimatación sigue siendo clave para evitar inconvenientes físicos y disfrutar del entorno.
Planificar el viaje es fundamental. Se recomienda revisar el estado del vehículo antes de salir, confirmar que el paso fronterizo esté habilitado y evitar el cruce en caso de condiciones climáticas adversas.
También es importante llevar abrigo, incluso en meses cálidos, y considerar que las distancias pueden parecer cortas, pero la exigencia del terreno y la altura modifican los tiempos.

La mejor época para visitar la zona es entre marzo y mayo o entre septiembre y diciembre, cuando las condiciones climáticas son más estables y hay menor afluencia turística.
El recorrido entre Jujuy y Atacama se consolida así como una experiencia de viaje que combina aventura, naturaleza extrema y turismo internacional, en uno de los paisajes más singulares de Sudamérica.