La incorporación de un dispositivo que permite leer a distancia las caravanas electrónicas del ganado, basado en la misma tecnología utilizada en los peajes automáticos, comienza a transformar la gestión ganadera en Argentina. La innovación, desarrollada por la startup DigiRodeo , cobra relevancia en 2026 tras la implementación obligatoria de estos identificadores por parte del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), ya que mejora la trazabilidad, el control sanitario y la eficiencia productiva en los establecimientos rurales.
El sistema utiliza tecnología de radiofrecuencia de ultra alta frecuencia (UHF), similar a la que se emplea en los dispositivos instalados en parabrisas para el pago automático de peajes. Esta herramienta permite identificar a los animales sin necesidad de manipularlos físicamente, lo que reduce el estrés y agiliza los procesos dentro del campo.
Según explicó Ignacio Iturriaga, cofundador del desarrollo, en declaraciones a TNCampo “Con este lector que desarrollamos, se evita llevar el animal a la manga y que se estrese; hay un mayor control del stock; y también una mejor gestión del tiempo que beneficia al productor”. La posibilidad de obtener información sin trasladar al ganado representa uno de los principales cambios respecto de los métodos tradicionales.
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El principio de funcionamiento del dispositivo replica el sistema de identificación automática de vehículos en autopistas. A través de una antena UHF, el lector capta la señal emitida por las caravanas electrónicas colocadas en cada animal, lo que permite registrar su identidad de manera precisa incluso a distancia.
“Vos podés pasar por el peaje a distancia, te lee y te levanta la barrera, pero fíjate que no te lee erróneamente el auto, está bien regulado, y te lee lo que vos querés”, explicó Iturriaga a TN, al describir la confiabilidad del sistema aplicado al ganado.
Esta capacidad de lectura remota se complementa con tecnologías previas de baja frecuencia (LF), ampliando el alcance y la velocidad de captura de datos. De este modo, los productores pueden realizar conteos, monitoreos y seguimientos en tiempo real, incluso en grandes extensiones.
Uno de los principales aportes de esta tecnología es la generación de información sistematizada y verificable sobre el rodeo. Los datos recopilados permiten conocer con mayor exactitud la cantidad de animales, su ubicación y su historial, lo que facilita la toma de decisiones productivas.
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“Los datos procesados son demostrables y medibles; ayudan a tomar mejores decisiones”, señaló el ingeniero. En este sentido, la digitalización del manejo ganadero aparece como un paso necesario frente a las crecientes exigencias del mercado, especialmente en materia de trazabilidad y sanidad.
La posibilidad de contar con registros precisos también tiene impacto en el acceso a mercados internacionales. Una trazabilidad deficiente puede implicar restricciones comerciales o la pérdida de oportunidades de exportación. “Si no hay buena trazabilidad, te puede costar carísimo; se te puede cerrar un mercado que después tardás años en abrir”, advirtió Iturriaga a TN.
Además de los beneficios productivos, el sistema aporta mejoras en términos de bienestar animal. Al evitar el traslado del ganado hacia la manga —estructura utilizada para inmovilizar a los animales— se reduce el estrés y el riesgo de lesiones.
Este aspecto cobra cada vez mayor relevancia en un contexto donde los estándares internacionales incluyen exigencias vinculadas al trato animal. La tecnología, en este sentido, no solo optimiza procesos, sino que también contribuye a cumplir con criterios de producción sustentable.
Por otra parte, la automatización de tareas permite ahorrar tiempo y reducir costos operativos, ya que disminuye la necesidad de mano de obra en determinadas instancias del manejo del rodeo.
A pesar de las ventajas, la incorporación de estas herramientas enfrenta un desafío cultural dentro del sector. Según explicó Iturriaga, existe una brecha en la adopción de tecnología entre distintos perfiles de productores.
“El ganadero suele ser más conservador. Los jóvenes la ven más rápido y están más abiertos frente a la tecnología”, afirmó. En ese sentido, destacó la importancia de la capacitación y la difusión para acelerar el proceso de adopción.
“La sensación que tengo es que hay muchos productores que aún no entienden de qué se trata, pero cuando vos le explicás las diferencias con lo que ya existía antes te dice ‘che, pero esto es mucho mejor, esto me conviene mucho más’”, agregó en diálogo con TN.
La obligatoriedad de las caravanas electrónicas, establecida por el Senasa a partir de 2026, funciona como un catalizador para la adopción de este tipo de soluciones. La normativa busca fortalecer los sistemas de control sanitario y trazabilidad, alineando la producción local con estándares internacionales.
En este marco, iniciativas como la de DigiRodeo encuentran un terreno propicio para su expansión, al ofrecer herramientas que facilitan el cumplimiento de las nuevas exigencias.
El desarrollo de este dispositivo se inscribe dentro de un proceso más amplio de digitalización del agro, donde la incorporación de sensores, sistemas de monitoreo y análisis de datos redefine las prácticas productivas.
Para los impulsores de la tecnología, el escenario a mediano plazo es positivo. La combinación de herramientas digitales y exigencias del mercado genera un entorno en el que la innovación se vuelve indispensable.
“El renombre de la Argentina ya está instalado en el mundo, pero con la fama no alcanza. Cada vez hay más exigencias en el mercado, y lo positivo es que tenemos las herramientas para hacer las cosas bien”, sostuvo Iturriaga.
En esa línea, consideró que la adopción de estas tecnologías permitirá sostener la competitividad del sector en el largo plazo. “Vamos a tener buenos tiempos por mucho tiempo”, concluyó.
La convergencia entre tecnologías urbanas y rurales refleja una tendencia creciente: la integración de soluciones digitales en todos los eslabones de la producción. En el caso de la ganadería, este avance no solo mejora la eficiencia, sino que también redefine la manera en que se gestiona uno de los sectores clave de la economía argentina.