El gobernador Alberto Weretilneck participó en la Fiesta Nacional del Chocolate en Bariloche, donde destacó el crecimiento sostenido del evento y su impacto en el turismo y la producción local, consolidando a la ciudad como uno de los destinos más elegidos del país.
La nueva edición de la fiesta volvió a mostrar el potencial de Bariloche como polo turístico y productivo, con una propuesta que año a año se amplía en calidad, volumen y convocatoria. El evento reúne a miles de visitantes y articula el trabajo conjunto del sector público, privado y la comunidad.
Durante la recorrida, Weretilneck valoró el esfuerzo colectivo detrás de la organización. “Lo primero es felicitar a todo el equipo que hace posible esta fiesta: al Municipio, a la Cámara de Chocolateros y a toda la comunidad que trabaja en la organización. Año tras año se jerarquiza, crece y convoca cada vez más”, expresó.

El mandatario también puso el foco en un concepto clave para el desarrollo turístico: la renovación constante de la propuesta. “El turista viene todos los años a renovar su contrato con Bariloche. Y eso tiene que ver con ofrecer siempre algo nuevo, algo distinto, con calidad y con jerarquía”, afirmó.
La Fiesta del Chocolate se consolidó como uno de los eventos más importantes del calendario nacional. Su impacto va más allá del turismo, ya que refleja una actividad productiva con más de 80 años de historia, que genera miles de puestos de trabajo y posiciona a la ciudad en mercados nacionales e internacionales.
Actualmente, Bariloche produce más de 2.000 toneladas anuales de chocolate, lo que la convierte en un referente del sector con fuerte valor agregado. Este desarrollo combina tradición, innovación y una identidad productiva vinculada a la calidad.

Uno de los momentos destacados de la edición fue la elaboración de la barra de chocolate más larga, que superó los 200 metros, marcando un nuevo récord y evidenciando la escala que alcanzó el evento. Esta iniciativa no solo funciona como atractivo turístico, sino también como símbolo del crecimiento de la industria local.
Weretilneck subrayó que estos resultados responden a una estrategia sostenida. “Esto es el resultado de mucho trabajo y de una ciudad que entiende que el turismo y la producción van de la mano”, señaló.
El modelo de Bariloche muestra cómo la integración entre turismo, producción y eventos puede generar un impacto económico concreto. La ciudad no solo atrae visitantes, sino que también impulsa cadenas de valor vinculadas a la gastronomía, la industria y los servicios.

En este contexto, la provincia de Río Negro continúa apostando a fortalecer sus economías regionales y posicionar al turismo como un motor de crecimiento. La experiencia de Bariloche demuestra que la innovación constante y la articulación entre actores permiten sostener la competitividad y ampliar oportunidades.