El Gobierno nacional dio este lunes un paso decisivo en el proceso de privatización parcial del mercado del gas al recibir dos ofertas técnicas para adjudicar a un operador privado de Gas Natural Licuado (GNL) que se encargue de la logística, financiamiento y comercialización del fluido importado para cubrir la demanda durante el invierno.
La Secretaría de Energía, en conjunto con Energía Argentina (ENARSA), abrió el Sobre 1 con las propuestas técnicas de los interesados en la licitación que definirá quién sustituirá a la empresa estatal en la compra y venta de GNL para el mercado local. La iniciativa forma parte de un plan de desinversión y de desregulación dispuesto por la administración nacional para reducir la intervención directa del Estado en actividades que el sector privado puede ejecutar con mayor eficiencia.
Las ofertas recibidas, según fuentes oficiales, cuentan con el respaldo de dos grandes jugadores globales del mercado: uno de los oferentes estaría vinculado a Trafigura, un trader internacional de materias primas con presencia en múltiples mercados, y el otro al grupo Naturgy, empresa española con operaciones en varios países de América Latina y a cargo de distribución de gas en Argentina. La designación de un operador privado busca acelerar la logística de importación y liberar al Tesoro Nacional de los riesgos y cargas financieras que implican las compras estacionales de GNL.
La licitación se centra en un rol denominado “agregador-comercializador” que deberá organizar la importación de buques regasificadores, asumir riesgos de mercado y establecer acuerdos comerciales con distribuidoras, industrias y generadoras eléctricas. Este esquema difiere del modelo anterior donde el Estado compraba el gas a precios internacionales y lo revendía en el mercado doméstico con fuertes subsidios.
La operatoria estará focalizada en la terminal de Escobar, punto estratégico para garantizar el abastecimiento de gas regasificado al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y al Litoral durante los meses de mayor consumo.
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De acuerdo con el cronograma establecido por el Gobierno, el próximo lunes 13 de abril a las 9, se presentarán y abrirán públicamente los Sobres 2 con las ofertas económicas, en un acto que será transmitido en vivo por el canal de YouTube de ENARSA para garantizar transparencia en el proceso. La adjudicación final está prevista para el martes 21 de abril, cuando se determinará cuál de los oferentes obtiene el contrato para operar durante la temporada alta.
El contrato tendrá una duración de un año, cubriendo el período entre el 1 de abril y el 30 de septiembre de 2026, y otorgará al adjudicatario un derecho de prioridad para igualar la mejor oferta que surja en la licitación del invierno 2027. Este incentivo fue diseñado para atraer firmas con capacidad financiera y logística global que aseguren la continuidad del suministro energético en un momento de volatilidad internacional.
La licitación también contempla salvaguardas para proteger la seguridad energética del país: si las propuestas no cumplen con los requisitos técnicos o no resultan beneficiosas, la Secretaría de Energía puede declarar desierta la convocatoria y ordenar que ENARSA retome las compras directas de GNL.
El nuevo esquema establece que el operador privado negociará libremente con sus clientes, lo que rompe con el modelo tradicional donde el Estado actuaba como intermediario único. Para evitar posibles abusos por parte del adjudicatario, la Resolución 33/2026 fijó condiciones de precios específicas. En particular, el valor de venta interna no podrá superar el marcador internacional TTF (Title Transfer Facility) más un componente adicional que cubra costos logísticos de flete, regasificación y transporte.
Esta transición hacia la desregulación se enmarca además en la reciente prórroga de la emergencia del sector energético nacional hasta diciembre de 2027, medida que otorga al Gobierno herramientas regulatorias para gestionar un mercado en transformación.

La decisión de avanzar con la licitación se da en un contexto global marcado por fuertes tensiones geopolíticas y alta volatilidad en los precios de la energía. El conflicto armado en Medio Oriente no solo ha generado presiones sobre el precio del crudo Brent, que se aproxima nuevamente a los u$s 100 por barril, sino que también ha impactado el comercio internacional de GNL, elevando los costos referenciales a través de índices como el TTF, utilizado por Argentina para planificar sus compras de metaneros.
De acuerdo con datos del mercado, desde finales de febrero último, el precio del TTF escaló más de un 55% en poco más de un mes, una suba que representa un desafío adicional para el abastecimiento energético del país durante los meses fríos. Este incremento de costos es precisamente uno de los factores que el proceso de licitación busca mitigar al introducir competencia privada en la adquisición de carga de GNL.
Históricamente, ENARSA ejerció un rol central en la adquisición de combustibles y en la operatoria del mercado del gas argentino, especialmente en lo que respecta a la importación de GNL para complementar la producción doméstica durante el invierno. Sin embargo, las limitaciones de transporte desde Vaca Muerta hacia los centros urbanos más demandantes han mantenido la necesidad de recurrir a recursos importados para evitar desabastecimientos.
La falta de capacidad plena en los gasoductos internos hace que el GNL importado siga siendo un componente indispensable del sistema energético nacional, sobre todo para sostener el consumo en el AMBA y distritos del Litoral que dependen de la regasificación en terminales como la de Escobar.
El Gobierno sostiene que la apertura a operadores privados no solo mejora la eficiencia en la gestión de compras y logística, sino que también puede traer mayor competitividad y mejores condiciones de precio para los usuarios finales, tanto residenciales como industriales.
Si bien autoridades oficiales han mantenido un perfil cauteloso a la espera de las ofertas económicas, sectores del mercado energético han valorado positivamente la iniciativa por considerar que introduce un nuevo actor con incentivos para optimizar costos y asegurar abastecimiento. No obstante, también advierten que la transición implicará desafíos regulatorios y de supervisión para garantizar que el operador adjudicado cumpla con los compromisos contractuales y responda a las necesidades del sistema energético local.
En los próximos días, con la apertura del Sobre 2 y las ofertas económicas sobre la mesa, se definirá cuál de las dos propuestas técnicas avanzará hacia la adjudicación final. Más allá del resultado, la licitación marca un hito en la historia del sector energético argentino, con un giro claro hacia la participación privada en una actividad estratégica, según reporta IProfesional.