La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) confirmó la reelección de Carla Martín Bonito como presidenta para el período 2026–2028, en una decisión adoptada en el marco de un contexto económico desafiante para el sector. La renovación de autoridades se produjo en Argentina y cobra relevancia por el peso estratégico de la industria alimenticia en el entramado productivo y exportador del país, así como por las tensiones estructurales que afectan su desempeño.
Según informó la entidad a través de un comunicado, la nueva gestión estará guiada por cuatro ejes estratégicos: competitividad sistémica, internacionalización y exportaciones, agenda de transición e institucionalidad. Estos lineamientos buscan dar respuesta a los principales obstáculos que enfrenta la industria, entre ellos los costos de producción, la presión impositiva y las barreras al comercio exterior.
En el plano de la competitividad sistémica, COPAL planteó la necesidad de avanzar en una agenda orientada a mejorar las condiciones estructurales para producir y exportar. Entre las prioridades se incluyen una reforma tributaria sectorial, la modernización laboral, la reducción de costos logísticos y la desburocratización de las actividades. La entidad considera que estos factores son determinantes para recuperar dinamismo en un contexto de creciente competencia internacional.

El segundo eje, enfocado en la internacionalización, apunta a consolidar al sector como motor exportador. En este sentido, se buscará ampliar el acceso a mercados estratégicos, identificar y remover restricciones comerciales y fortalecer la participación en iniciativas como Argentina Alimenta, con el objetivo de vincular la oferta local con la demanda global de alimentos. La estrategia también contempla una mayor articulación público-privada para potenciar la inserción internacional.
Por otra parte, la denominada agenda de transición estará centrada en aspectos financieros clave para las empresas del sector. COPAL destacó la importancia de recomponer el capital de trabajo, facilitar el acceso al crédito y avanzar en la normalización de saldos impositivos a favor acumulados en distintos niveles del Estado. Este punto resulta especialmente sensible en un contexto de restricciones financieras y volatilidad macroeconómica.
En cuanto al eje institucional, la organización buscará consolidarse como un actor central en el diálogo con el sector público y otros actores del sistema productivo. La intención es fortalecer los vínculos con el Gobierno nacional, el Congreso, las provincias, entidades empresarias y organismos internacionales, al tiempo que se promueve una mayor integración dentro de la cadena agroindustrial.
Tras su reelección, Martín Bonito subrayó la relevancia del sector de alimentos y bebidas en la economía nacional. “La industria de alimentos y bebidas es clave para el desarrollo productivo, el empleo y las exportaciones de la Argentina”, afirmó. En esa línea, remarcó que la entidad impulsa “una agenda concreta orientada a potenciar la competitividad del sector y su inserción internacional”.

La presidenta también hizo referencia a las dificultades estructurales que condicionan la actividad. Según expresó, el sector enfrenta desafíos vinculados a la informalidad, los altos costos logísticos, la carga impositiva y la necesidad de actualizar marcos normativos. A estos factores se suman nuevas exigencias globales en materia de sostenibilidad, trazabilidad y cumplimiento de estándares internacionales, que imponen mayores niveles de adaptación para las empresas.
El recambio de autoridades incluyó además la designación de representantes de distintas cámaras y asociaciones vinculadas a la industria alimenticia en la comisión directiva. La diversidad de sectores representados refleja la amplitud de la cadena de valor que integra COPAL, que abarca desde la producción primaria hasta la industrialización y comercialización de alimentos.
Entre los principales cargos, se destacan Cecilia Rena como vicepresidenta primera y Diego Cifarelli como vicepresidente segundo, junto a referentes de sectores como la industria molinera, cárnica, láctea, azucarera, vitivinícola y de bebidas, entre otros. Esta composición busca garantizar una representación federal y multisectorial en la toma de decisiones.
La reelección de Martín Bonito se produce en un momento en que la industria alimentaria argentina intenta consolidar su perfil exportador en medio de cambios en el escenario económico global y local. La necesidad de mejorar la competitividad, adaptarse a nuevas regulaciones y acceder a financiamiento aparece como un denominador común entre las demandas del sector. La información fue difundida por el medio Infocampo.