Las exportaciones de productos orgánicos argentinos alcanzaron en 2025 un total de 167.600 toneladas, lo que representa un crecimiento interanual del 31%, según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía con datos del SENASA y la Dirección Nacional de Alimentos y Desarrollo Regional. El incremento, registrado a lo largo del último año en todo el país, resulta relevante porque confirma la recuperación del sector y su consolidación en los mercados internacionales, impulsado por la creciente demanda global de alimentos diferenciados.
De acuerdo con el informe oficial, el perfil exportador del sector orgánico argentino se mantiene como uno de sus rasgos estructurales: el 98% de la producción certificada se destina a mercados externos. Este dato refleja no solo la inserción internacional de estos productos, sino también la capacidad del país para posicionarse como proveedor confiable de alimentos orgánicos de calidad.

En términos de composición, los productos de origen vegetal dominaron ampliamente las exportaciones, al concentrar el 99% del volumen total, con un crecimiento del 31% respecto de 2024. En contraste, los productos de origen animal representaron el 1% del total exportado, con una suba del 8% interanual.
Dentro del segmento vegetal, el dinamismo estuvo liderado por los productos industrializados, que registraron un incremento del 53%, consolidándose como el principal motor de la expansión del sector. Entre los rubros más destacados se encuentran el azúcar de caña orgánica, el vino orgánico y el puré de pera, que encabezaron la demanda internacional. Este desempeño evidencia una tendencia hacia la agregación de valor en origen, con productos elaborados que ganan protagonismo frente a las materias primas.
En el caso de los productos de origen animal, el crecimiento estuvo explicado principalmente por las exportaciones de miel orgánica, que continúan posicionándose como uno de los nichos con mayor potencial dentro del segmento.

En cuanto a los destinos de exportación, Estados Unidos se mantuvo como el principal mercado para los productos orgánicos argentinos, con un crecimiento del 23% en los envíos durante 2025. La Unión Europea ocupó el segundo lugar, con una expansión del 21%, lo que reafirma el peso de estos mercados tradicionales en la demanda global de alimentos certificados.
Sin embargo, uno de los aspectos más relevantes del último año fue la diversificación de destinos. Las exportaciones hacia otros mercados mostraron una expansión significativa, con un volumen que en términos generales se duplicó. Entre los países que registraron mayor dinamismo se destacan Canadá, Chile, Brasil, Ecuador y Corea, lo que abre nuevas oportunidades comerciales y reduce la dependencia de los mercados históricos.
Este proceso de diversificación responde tanto a la estrategia del sector privado como al trabajo institucional para ampliar el acceso a mercados, en un contexto internacional donde la demanda de productos orgánicos continúa en expansión.
El crecimiento registrado en 2025 marca un punto de inflexión para el sector, que venía atravesando un período de desempeño irregular en los últimos años. Según el informe, el repunte no solo revierte la tendencia negativa previa, sino que también sienta las bases para una etapa de expansión sostenida.
Entre los factores que explican este comportamiento se destacan la mayor demanda global de alimentos saludables y sostenibles, el fortalecimiento de los sistemas de certificación y el posicionamiento de Argentina como proveedor confiable en el segmento orgánico.
Además, el avance de los productos industrializados indica una evolución en la estructura del sector, con mayor incorporación de tecnología y procesos que permiten mejorar la competitividad y capturar mayor valor agregado.
Desde la Secretaría de Agricultura señalaron que el desempeño del sector orgánico contribuye a fortalecer la competitividad del sistema agroalimentario argentino, al tiempo que promueve prácticas productivas sustentables y abre nuevas oportunidades para las economías regionales.
En este sentido, el crecimiento de las exportaciones orgánicas no solo tiene impacto en términos comerciales, sino también en el desarrollo territorial, ya que muchas de estas producciones se localizan en regiones con menor escala productiva pero alto valor diferencial.
El desafío hacia adelante será sostener este ritmo de expansión, profundizar la diversificación de mercados y continuar avanzando en la diferenciación de productos, en un escenario internacional cada vez más competitivo.
Con estos resultados, Argentina refuerza su posicionamiento en el comercio global de alimentos orgánicos y consolida un segmento que, por su dinamismo y potencial, se perfila como uno de los pilares de la estrategia exportadora agroindustrial en los próximos años.