En el Congreso Argentino de Girasol organizado por la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) en Mar del Plata, ejecutivos de Cofco, Bunge y la Unión Agrícola de Avellaneda coincidieron en que la Argentina atraviesa una ventana de oportunidad inédita en el mercado internacional del girasol, impulsada por cambios geopolíticos, la reconfiguración del comercio de aceites vegetales y una demanda global sostenida.
El encuentro reunió a referentes del sector que analizaron el nuevo escenario global, marcado por la guerra en la región del Mar Negro, la volatilidad de los flujos comerciales y el interés de los países importadores por diversificar orígenes de abastecimiento, en un contexto de mayor competencia internacional por commodities agrícolas.
En ese marco, la Argentina alcanzó niveles récord de producción de girasol, cercanos a las 7 millones de toneladas, junto con un aumento de la capacidad de molienda industrial y una mayor utilización de las plantas procesadoras, lo que refuerza su rol como proveedor relevante en el comercio global de aceites.
Uno de los puntos centrales del debate fue la oportunidad que representa la demanda de India, principal importador mundial de aceites vegetales, junto con el crecimiento del uso de aceites para biocombustibles, que libera espacio en el segmento de alimentos y abre margen al girasol argentino dentro del sistema agroexportador.

El gerente senior de crushing de Cofco, Jaime Acuña, destacó el cambio de escala del sector al afirmar: "Creo que nadie podía pensar hace 5 años atrás en el récord que íbamos a tener hoy de producción", en referencia al salto productivo registrado en los últimos ciclos del cultivo de girasol.
Desde Bunge, el director de trading de girasol, Alfredo Castiglione, señaló que el mercado global abre oportunidades en productos diferenciados como el girasol alto oleico, con mayor valor agregado y demanda creciente en Europa, donde se priorizan aceites con mejor perfil nutricional y calidad industrial.
El ejecutivo explicó que, aunque aún representa una porción menor del negocio, este segmento crece de forma sostenida en línea con la tendencia global hacia alimentos más saludables y esquemas comerciales más específicos dentro del comercio internacional de aceites vegetales.
En paralelo, la producción argentina mostró una expansión territorial significativa, con un fuerte crecimiento en el norte del país, donde las campañas pasaron de unas 700.000 toneladas a más de 2 millones, lo que amplía la base productiva nacional del complejo oleaginoso.
La mejora en la capacidad de procesamiento también acompañó este proceso, con un incremento de la molienda de girasol de 5,2 a 6,6 millones de toneladas, según los datos expuestos durante el panel, lo que permitió una mayor integración industrial y eficiencia en la cadena.

Sin embargo, los referentes del sector advirtieron sobre limitaciones estructurales que podrían condicionar el crecimiento, especialmente en infraestructura logística, transporte y en el cumplimiento de estándares de calidad exigidos por mercados como la Unión Europea.
El gerente de Agronegocios de la Unión Agrícola de Avellaneda, Mariano Tortul, explicó que el aumento de exportaciones de semilla, cercano al millón de toneladas, aporta fluidez al sistema comercial pero también evidencia desafíos de competitividad externa.
En ese sentido, Tortul advirtió: "Nos cuesta todavía ser competitivos para salir al mundo más allá de las barreras arancelarias", en referencia a las dificultades para posicionar productos de mayor valor agregado en mercados internacionales exigentes.
Los especialistas remarcaron que la presión de las regulaciones internacionales sobre residuos de pesticidas obliga a fortalecer los sistemas de control, trazabilidad y calidad a lo largo de toda la cadena productiva del girasol argentino.
Pese a las dificultades, el consenso del panel destacó que la Argentina agroindustrial logró consolidarse en un lugar estratégico dentro del comercio global de aceites vegetales, favorecida por un escenario internacional excepcional y por la capacidad de respuesta del sector productivo.
Castiglione sintetizó la visión general del sector al afirmar: "Tenemos una oportunidad única", en relación con el potencial de expansión del negocio del girasol argentino en los próximos años dentro del mercado global.
El contexto internacional también se ve influido por la inestabilidad en los mercados de granos y aceites vegetales, lo que impulsa a los compradores a buscar proveedores alternativos y confiables en distintas regiones del mundo.

En paralelo, los especialistas del sector señalaron que la infraestructura de transporte y la logística interna constituyen factores críticos para sostener el crecimiento de la cadena del girasol en la Argentina productiva.
Asimismo, las exigencias sanitarias y de calidad de mercados como la Unión Europea obligan a mejorar los sistemas de control y trazabilidad a lo largo de toda la cadena productiva.
De acuerdo con el consenso del panel, la combinación de demanda internacional firme, capacidad industrial en expansión y mejores condiciones productivas posiciona a la Argentina ante una etapa de oportunidades para el complejo del girasol.
Sin embargo, los referentes coincidieron en que el aprovechamiento pleno de este escenario dependerá de decisiones en materia de inversión en infraestructura y de políticas que favorezcan la competitividad exportadora.
En este marco, el sector agroindustrial observa que el girasol argentino puede consolidarse como un cultivo estratégico dentro de la matriz exportadora si se mantienen las condiciones actuales de demanda global.
El seguimiento del mercado será clave para anticipar cambios en precios, flujos comerciales y dinámica de exportaciones durante los próximos meses y años en el sector de aceites vegetales.
La información fue publicada por el medio La Nación, que destacó el consenso del sector sobre una oportunidad inédita para el girasol argentino en el escenario internacional actual.