La licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay volvió a quedar en el centro de la escena política y empresarial tras las denuncias sobre supuestas irregularidades en el proceso y el avance del Grupo Neuss como uno de los principales beneficiarios de concesiones estratégicas durante el gobierno de Javier Milei. Según informó Ámbito, el holding encabezado por Juan y Patricio Neuss busca quedarse con una parte clave del negocio junto a la empresa belga Jan de Nul y otros actores del sector logístico y energético.
La disputa por la Hidrovía es relevante porque se trata de una de las rutas comerciales más importantes de la Argentina. Por allí sale gran parte de las exportaciones agroindustriales y energéticas del país. El nuevo proceso licitatorio también impacta sobre el transporte de cargas, los puertos y la logística regional.
De acuerdo con la información publicada por Ámbito, detrás de la continuidad de Jan de Nul en la concesión existiría un esquema de socios locales integrado por el Grupo Neuss y el empresario Alfredo Román, conocido en el sector como el “zar de las grúas”. El acuerdo incluiría la cesión del 50% del negocio si la compañía europea retiene el control operativo de la Hidrovía.
El proceso licitatorio quedó bajo observación luego de que legisladores pidieran suspenderlo por presuntas inconsistencias técnicas y supuestas irregularidades vinculadas a documentación atribuida a organismos internacionales. El caso ya comenzó a generar ruido político y amenaza con transformarse en un nuevo foco de conflicto para la administración libertaria.
Según informó Ámbito, una de las principales críticas apunta a la confección de un “pliego a medida”, que habría limitado la competencia internacional y dejado afuera a empresas chinas interesadas en participar del negocio. El señalamiento alimentó sospechas sobre favoritismos y acuerdos previos entre empresarios y sectores del poder político.

El entramado también involucra otros nombres del sector portuario. Entre ellos aparecen Juan Ondarcuhu, vinculado a terminales portuarias en Rosario, y Gustavo Elías, empresario ligado al puerto de Bahía Blanca. Ambos serían parte de las operaciones relacionadas con el balizamiento y los servicios complementarios de la concesión.
En paralelo, el Grupo Neuss expandió su presencia en áreas estratégicas de la economía argentina. En poco más de dos años avanzó sobre distribuidoras eléctricas, empresas de transporte energético, centrales hidroeléctricas y áreas petroleras maduras que anteriormente pertenecían a YPF.
Especialistas del mercado energético observan con preocupación la creciente concentración de activos vinculados a la generación, transporte y distribución de energía. También advierten sobre el peso que podría adquirir el grupo en logística y puertos si logra consolidar posiciones en la Hidrovía y otros procesos de privatización impulsados por el Gobierno.
El crecimiento acelerado del holding quedó asociado además a sus vínculos con sectores políticos cercanos al oficialismo y al PRO. Según publicó Ámbito, el grupo mantuvo relaciones con dirigentes de distintos espacios y realizó aportes de campaña tanto a Patricia Bullrich como a La Libertad Avanza.
Otra de las controversias señaladas involucra a Edersa, la distribuidora eléctrica de Río Negro controlada por los Neuss. La compañía fue cuestionada por presuntas deudas con Cammesa y movimientos financieros realizados durante la pandemia.
La pelea por la Hidrovía ocurre además en un contexto sensible para el Gobierno, marcado por la discusión sobre privatizaciones, concentración económica y control de activos estratégicos. La resolución de la licitación podría tener consecuencias políticas, judiciales y económicas de largo alcance.