Según una investigación publicada por el medio especializado +P Producción, técnicos del INTA lograron validar en el noroeste de Santa Cruz dos dispositivos de bajo costo destinados a reducir la competencia por el agua entre guanacos y ovejas en campos ganaderos patagónicos. El trabajo, encabezado por especialistas de la Agencia de Extensión Rural Los Antiguos, confirmó que estructuras simples como techos sobre bebederos y alambrados elevados permiten impedir el acceso de fauna silvestre a aguadas artificiales sin afectar el abastecimiento del rodeo ovino, un problema que se agravó durante los últimos años por el crecimiento de la población de guanacos en la región.
El estudio fue liderado por Martín Roa, técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y se desarrolló durante más de un año en establecimientos ubicados entre la ruta nacional 40 y la ruta provincial 43, en zonas donde la interacción entre fauna silvestre y producción ovina comenzó a generar crecientes conflictos productivos y ambientales.
La investigación surgió a partir de una problemática concreta planteada por productores santacruceños: el acceso cada vez más frecuente de guanacos a los bebederos artificiales construidos para abastecer al ganado ovino.
En regiones áridas de la Patagonia, donde el agua constituye uno de los recursos más limitantes para la producción ganadera, los productores deben realizar inversiones importantes para garantizar abastecimiento mediante perforaciones o transporte con camiones cisterna.
El problema, advirtieron los investigadores, no pasa únicamente por el consumo directo de agua, sino también por el comportamiento dominante del guanaco frente a las ovejas.
Para evaluar el impacto real de la fauna silvestre sobre las aguadas, el equipo técnico instaló cámaras trampa en distintos establecimientos y monitoreó la actividad durante más de doce meses, entre marzo de 2024 y abril de 2025, con controles adicionales posteriores.
Los registros obtenidos mostraron diferencias significativas en el uso de los bebederos por parte de ambas especies.
Según el relevamiento, los guanacos permanecían en promedio 3 horas y 37 minutos diarios alrededor de las aguadas, mientras que las ovejas solo accedían durante aproximadamente 1 hora y 38 minutos por día.
Además, las interacciones simultáneas entre ambas especies resultaron escasas y casi siempre condicionadas por el comportamiento territorial de los guanacos.
“Escasas veces alguna puede colarse, pero la regla es que si hay varios individuos, las ovejas no se acercan hasta que se van los guanacos”, explicó Roa en declaraciones publicadas por +P Producción.
Los técnicos determinaron que grupos de entre doce y quince guanacos eran capaces de bloquear durante horas el acceso de hasta cien ovejas a una fuente de agua.
El comportamiento evidenció que la competencia no se limita al volumen consumido, sino que la sola presencia de los animales silvestres funciona como una barrera conductual que desplaza al ganado ovino del recurso hídrico.
A partir de ese diagnóstico, el INTA comenzó a evaluar soluciones físicas capaces de restringir el acceso de los guanacos a las aguadas sin afectar el movimiento de las ovejas.
El trabajo validó dos alternativas principales.
La primera consiste en instalar un techo o alero sobre el bebedero. La estructura limita el ingreso del guanaco debido a su mayor altura y tamaño corporal, mientras que las ovejas pueden ingresar sin dificultad por debajo de la cobertura.
La segunda alternativa utiliza un sistema de alambrado elevado, diseñado con una abertura inferior cercana a los 80 centímetros y un alambre superior ubicado a más de 1,20 metros, generando una barrera total de aproximadamente dos metros de altura.
Según los ensayos realizados, ambas opciones demostraron alta eficacia para excluir a los guanacos sin impedir el acceso del ganado ovino.
“La ventaja de elevar el alambrado es que se hace con materiales que ya hay en el campo y es mucho más económico”, señaló Roa.
Los investigadores aclararon que algunas de estas estructuras ya existían de manera aislada en ciertos establecimientos rurales, aunque hasta ahora no se había realizado una validación técnica sistemática sobre su funcionamiento real.
Uno de los resultados más relevantes del trabajo apareció de manera indirecta.
En al menos uno de los sitios monitoreados, los investigadores observaron una recuperación visible de la vegetación luego de restringir el acceso de guanacos durante el invierno.
La menor presión de pastoreo permitió que el suelo tuviera períodos de descanso suficientes para regenerar cobertura vegetal, un aspecto considerado clave en regiones afectadas por procesos de desertificación.
El fenómeno reforzó la idea de que el manejo activo de la fauna silvestre puede tener impacto no solo sobre el agua disponible para el ganado, sino también sobre la salud general de los pastizales patagónicos.
Roa, quien además de técnico del INTA es productor en Bajo Caracoles, advirtió que el problema excede la competencia puntual por agua.
Según explicó, la población de guanacos viene creciendo sostenidamente en Santa Cruz y comenzó a ejercer una presión creciente sobre los pastizales naturales utilizados por la producción ovina extensiva.
“Si uno compara la carga ovina con la producción del pasto del campo en Santa Cruz, está en un equilibrio. Pero si a esto le sumamos la carga guanaco, que se va incrementando año a año, los pastizales están en crisis”, sostuvo el especialista en diálogo con +P Producción.
El técnico aclaró que la desertificación de la Patagonia responde a múltiples factores históricos, entre ellos la caída de precios de la lana en la década de 1990, erupciones volcánicas, variabilidad climática y problemas de manejo de pastizales.
Sin embargo, señaló que el crecimiento de la fauna silvestre sobre sistemas ya fragilizados intensifica aún más las dificultades productivas.
Para los investigadores, las barreras instaladas en los bebederos representan apenas una parte de una estrategia más amplia orientada a compatibilizar producción ganadera y conservación de fauna nativa.
Roa considera que el desafío de fondo pasa por avanzar hacia esquemas de aprovechamiento sostenible del guanaco y mejorar las herramientas de manejo territorial dentro de los campos patagónicos.
El estudio, denominado “Validación de estrategias para el manejo del guanaco en campos productivos de Patagonia Sur”, continúa actualmente evaluando nuevas metodologías para reducir conflictos entre fauna silvestre y sistemas productivos ovinos.
Mientras tanto, los resultados obtenidos muestran que soluciones simples, de bajo costo y adaptadas al territorio pueden convertirse en herramientas concretas para aliviar uno de los principales conflictos productivos que enfrenta actualmente la ganadería extensiva del sur argentino.