La histórica Casa de Té Arrayán, ubicada en San Martín de los Andes, se consolidó como uno de los principales atractivos turísticos y culturales de la Patagonia. Fundada en 1936 por la británica Renée Dickinson, la tradicional propuesta combina el ritual del té inglés, arquitectura de montaña y una vista privilegiada sobre el lago Lácar y el Parque Nacional Lanín, convirtiéndose en un símbolo del turismo neuquino.
Según publicó el medio Río Negro, el lugar nació a partir de la visión de Dickinson, una joven londinense vinculada al mundo de la moda que decidió instalarse en la Patagonia tras enamorarse del paisaje cordillerano. En una época en la que el turismo en el sur argentino recién comenzaba a desarrollarse, la emprendedora impulsó un proyecto que décadas después sería reconocido como Patrimonio Histórico, Arquitectónico y Cultural.
La construcción comenzó en 1937 y estuvo a cargo del arquitecto Hilario Cullen, integrante del entorno profesional de Alejandro Bustillo. La influencia arquitectónica se refleja en el uso de piedra y madera, integrando la edificación al bosque andino que rodea el predio.
La casa de té está ubicada a unos cinco kilómetros del centro de San Martín de los Andes y se puede acceder tanto en vehículo como a través de un sendero de baja dificultad. El recorrido ofrece vistas panorámicas y contacto con la vegetación típica de la región.
Además de su valor histórico, el establecimiento se transformó en un referente de la gastronomía patagónica de autor. Actualmente, la propuesta está dirigida por la tea blender Ornella Aristizábal, quien incorporó blends exclusivos elaborados con ingredientes regionales sin perder la esencia británica original.

La experiencia más elegida por los visitantes es el tradicional “Three Tiers & Tea”, inspirado en el clásico servicio inglés de cinco de la tarde. Incluye sándwiches artesanales, scons con jaleas de frutos regionales y pastelería especialmente diseñada para acompañar las distintas variedades de té.
Uno de los aspectos que más atrae al turismo nacional e internacional es la combinación entre sabores tradicionales europeos y productos autóctonos de la Patagonia. Entre los ingredientes destacados aparecen rosa mosqueta, saúco y manzanas silvestres provenientes de la región cordillerana.
El predio también cuenta con un mountain lodge orientado al turismo de experiencias, especialmente durante los atardeceres sobre el lago Lácar. El nombre “Arrayán”, además, remite a la referencia mapuche vinculada al lugar donde caen los últimos rayos del sol.

El crecimiento del turismo en destinos de naturaleza y experiencias culturales convirtió al establecimiento en una parada obligada para quienes visitan Neuquén. La demanda creciente llevó a recomendar reservas anticipadas, especialmente durante fines de semana largos y temporadas altas.
La historia de la Casa de Té Arrayán también refleja el aporte de emprendimientos privados al desarrollo turístico patagónico. Lo que comenzó como un pequeño proyecto impulsado por una mujer extranjera en un territorio casi deshabitado, hoy forma parte de los circuitos turísticos más reconocidos de la región.