La cadena algodonera argentina incorporó una nueva herramienta tecnológica con potencial para transformar la producción nacional. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la empresa semillera Gensus presentaron oficialmente Arandu INTA BGRR IMIcott, una nueva variedad de algodón desarrollada en el país que combina mayor rendimiento, mejor calidad de fibra, estabilidad productiva y una característica inédita a nivel mundial: resistencia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas. El lanzamiento se realizó el 11 de junio en la planta de Gensus ubicada en Avia Terai, Chaco, y reunió a autoridades nacionales, provinciales y referentes del sector productivo.
La presentación marca además el primer resultado concreto de El Nuevo Camino del Algodón, una iniciativa impulsada por el INTA, Gensus y distintos actores de la cadena productiva para acelerar la incorporación de innovaciones genéticas y ampliar la oferta varietal disponible para los productores argentinos.
La nueva genética fue diseñada para responder a algunos de los principales desafíos que enfrenta el cultivo en la actualidad, entre ellos la presión de malezas resistentes, las enfermedades foliares, las limitaciones ambientales y la necesidad de mejorar la competitividad económica de la actividad.
De acuerdo con los resultados obtenidos durante los ensayos de evaluación, Arandu INTA BGRR IMIcott logró incrementos de rendimiento cercanos al 12%, mejoras de aproximadamente 7% en la calidad de la fibra y una reducción estimada de hasta 30% en los costos asociados al uso de herbicidas, siempre bajo esquemas de manejo adecuados y dependiendo de las condiciones de cada lote productivo.
La principal novedad de esta variedad radica en su resistencia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas, una característica que no registra antecedentes comerciales en el cultivo de algodón a nivel mundial.
Esta innovación permitirá incorporar una nueva herramienta para el control de malezas, uno de los problemas que más impactan sobre la productividad agrícola y los costos de producción. La incorporación de esta tecnología amplía las opciones de manejo disponibles para los productores y contribuye a mejorar la sustentabilidad de los sistemas productivos.
Según explicaron los desarrolladores del proyecto, la resistencia a imidazolinonas responde a una demanda concreta planteada por el sector productivo, que desde hace años busca alternativas para enfrentar la creciente presión de malezas difíciles de controlar.
La nueva variedad se suma así a los avances tecnológicos que vienen modificando la producción algodonera en los últimos años y que apuntan a mejorar la eficiencia, la estabilidad y la rentabilidad del cultivo.
Durante la presentación participaron el gobernador de Chaco, Leandro Zdero; el vicepresidente del INTA, Carlos Vera; el presidente de Gensus, Pablo Vaquero; y la directora del Centro Regional Chaco-Formosa del organismo, Diana Piedra, entre otras autoridades.
Desde el INTA destacaron que el lanzamiento refleja la importancia de la articulación entre la investigación pública y el sector privado para transformar desarrollos científicos en soluciones concretas para los productores.
Carlos Vera sostuvo que el nuevo material es el resultado de años de trabajo de investigadores y mejoradores que conocen las condiciones productivas de la región algodonera y las necesidades específicas del sector.
Según expresó durante la presentación, el valor de la investigación pública se potencia cuando logra convertirse en tecnología disponible para quienes producen. En ese sentido, remarcó que la nueva variedad fue concebida para ofrecer respuestas a problemáticas reales que afectan la rentabilidad y la estabilidad del cultivo.
El desarrollo se inscribe dentro de una estrategia más amplia destinada a recuperar competitividad para una actividad que históricamente tuvo una fuerte presencia en las economías regionales del norte argentino.
Uno de los atributos más destacados de Arandu es su capacidad para combinar productividad y calidad, dos variables que muchas veces presentan comportamientos inversos dentro de los programas de mejoramiento genético.
Los análisis realizados durante las etapas de evaluación demostraron que la nueva variedad logró mantener elevados niveles de rendimiento sin resignar calidad de fibra, un aspecto clave para la industria textil.
La calidad de la fibra constituye uno de los principales factores de valorización comercial del algodón. Variables como la longitud, resistencia y uniformidad influyen directamente sobre el desempeño industrial y sobre las posibilidades de acceso a determinados mercados.
En este contexto, los desarrolladores consideran que Arandu puede aportar una mejora significativa en la competitividad de toda la cadena algodonera, desde la producción primaria hasta la industria textil.
El proceso de desarrollo de la variedad incluyó una fuerte interacción con productores y técnicos de las principales zonas algodoneras del país.
De hecho, el nombre elegido para la nueva genética tiene un significado especial. Arandu significa "sabiduría" en idioma guaraní y busca representar la integración entre el conocimiento científico y la experiencia acumulada por los productores en el territorio.
Los investigadores explicaron que durante el proceso de selección se incorporaron características que habían sido sugeridas por los propios productores, entre ellas una mayor plasticidad, un ciclo productivo más largo y una arquitectura de planta diferente a la observada en los materiales actualmente disponibles en el mercado.
La variedad presenta una estructura abierta que favorece la diferenciación entre ramas vegetativas y fructíferas. Esta característica se encuentra asociada a una mayor cantidad de puntos de producción y a una mejor distribución del crecimiento de la planta.
Los ensayos también mostraron una adecuada estabilidad productiva en diferentes ambientes, una condición especialmente valorada en regiones donde los rendimientos pueden verse afectados por variaciones climáticas o limitaciones hídricas.
La presentación de Arandu representa el primer avance tangible del programa El Nuevo Camino del Algodón, una propuesta estratégica orientada a acelerar la llegada de nuevas tecnologías al sector.
Según explicaron los responsables de la iniciativa, el plan contempla una serie de desarrollos genéticos y herramientas de manejo que serán incorporadas durante los próximos cinco años.
Entre los objetivos planteados se encuentra la inscripción de al menos diez nuevas variedades de algodón que permitan ampliar significativamente la oferta tecnológica disponible para los productores argentinos.
La estrategia apunta a fortalecer la competitividad del cultivo mediante la incorporación de genética adaptada a las necesidades actuales del mercado y a los desafíos productivos que enfrenta la actividad.
Para la cadena algodonera, la aparición de nuevos materiales representa una oportunidad para incrementar la productividad, mejorar la calidad de la producción y ampliar las herramientas de manejo disponibles frente a problemas sanitarios y agronómicos cada vez más complejos.
Con el lanzamiento de Arandu INTA BGRR IMIcott, Argentina suma una innovación sin precedentes para el cultivo de algodón y da el primer paso de una agenda tecnológica que busca reposicionar al sector mediante el desarrollo de genética avanzada, conocimiento local y soluciones orientadas a mejorar la competitividad de una de las economías regionales más importantes del país.