La campaña de legumbres 2026 avanza en un escenario marcado por contrastes climáticos, incertidumbre sobre la calidad de la producción y mayores exigencias de los mercados internacionales. Mientras los productores mantienen expectativas favorables en materia de volumen, las condiciones meteorológicas registradas durante los últimos meses en el norte argentino generan interrogantes sobre el estado final de la cosecha. Al mismo tiempo, el sector enfrenta compradores cada vez más demandantes en aspectos vinculados con calidad, trazabilidad y cumplimiento de estándares comerciales. El panorama será uno de los principales ejes de análisis durante la Jornada de Actualización Técnica y Comercial de Legumbres, organizada por la Cámara de Legumbres de la República Argentina (Clera), que se realizará el próximo 1 de julio en la ciudad de Salta.
La situación fue analizada por el presidente de Clera, Jorge Vidal, durante una entrevista en el programa Claves del Campo, de Radio Salta AM 840, donde repasó el contexto productivo y comercial que atraviesa una de las actividades más dinámicas del norte argentino.
Según explicó el dirigente, la campaña estuvo condicionada por una sucesión de fenómenos climáticos que alteraron el desarrollo normal de los cultivos.
"Venimos de un año en el que hemos pasado por todas. Arrancamos con falta de agua, después tuvimos mucha lluvia y, en algunos lugares, incluso en exceso. Ahora venimos de un período complicado: hace un par de días mejoró el clima, pero atravesamos prácticamente un mes con un tiempo muy feo", señaló Vidal en declaraciones a Claves del Campo.
A pesar de las dificultades registradas durante el ciclo productivo, el sector mantiene expectativas positivas respecto de los volúmenes que podrían alcanzarse en esta campaña.
Sin embargo, la calidad final de la producción continúa siendo una incógnita.
"Creemos que vamos a tener un año con volumen, pero habrá que ver, después de todos estos eventos climáticos, cuál va a ser la calidad que vamos a cosechar", afirmó Vidal durante la entrevista.
El dirigente explicó que los resultados muestran comportamientos diferentes según las zonas productivas.
Mientras algunos lotes presentan condiciones satisfactorias, otros evidencian problemas asociados a la escasa radiación solar registrada durante parte del otoño.
"También vemos lotes con poco tamaño por la falta de sol. Durante marzo tuvimos muchos días nublados, con niebla. Hemos tenido un cambio climático importante este año en el norte", agregó.
Las condiciones climáticas registradas durante los últimos meses generaron preocupación entre productores y exportadores debido al impacto que pueden tener sobre parámetros de calidad exigidos por los mercados internacionales.
A los desafíos productivos se suma un escenario comercial caracterizado por una demanda internacional más cautelosa y una competencia creciente entre países exportadores.
Según Vidal, los compradores muestran una actitud más conservadora al momento de concretar operaciones.
"Los mercados están bastante pesados en cuanto a ventas. Hoy no hay una gran demanda internacional de mercadería; los compradores están esperando", sostuvo.
El presidente de Clera indicó que la competencia global se ha intensificado y que los requisitos comerciales son cada vez más rigurosos.
"También es cierto que tenemos mucha competencia y mercados cada vez más exigentes. Trazabilidad, calidad, distintos requisitos: vamos a tener que adaptarnos a estos nuevos cambios", afirmó.
Este contexto obliga a los exportadores argentinos a mejorar procesos, fortalecer controles y avanzar en sistemas que permitan garantizar el origen y la calidad de los productos.
Uno de los temas que más preocupa al sector es la creciente exigencia de trazabilidad por parte de los compradores internacionales.
Las demandas ya no se limitan únicamente a aspectos sanitarios o de calidad física de los granos, sino que incorporan requisitos vinculados al seguimiento completo de la producción.
"Creo que todos vamos a tener que aggiornarnos y adaptarnos a los requisitos que están pidiendo muchos mercados", advirtió Vidal.
Según explicó, algunos de los estándares exigidos por determinados compradores resultan complejos de implementar en el corto plazo.
"No sé si vamos a poder cumplir; esa es la realidad. Tendremos que ir viendo cómo evolucionan las distintas situaciones", señaló.
No obstante, el dirigente reconoció que la tendencia parece irreversible y que las exigencias continuarán aumentando en los próximos años.
"Creo que las exigencias van a ser cada vez mayores, sobre todo porque los compradores hoy tienen muchas más alternativas de abastecimiento que las que tenían antes", agregó.
En el mercado doméstico, la situación presenta características diferentes.
Aunque el consumo de legumbres continúa siendo relativamente bajo en comparación con otros países, se observan cambios graduales impulsados por nuevas tendencias alimentarias y una mayor valoración nutricional de estos productos.
"El mercado interno históricamente ha sido flojo. Tenemos un consumo muy bajo. Si bien esto ha ido cambiando un poco por las nuevas modalidades alimentarias y porque la medicina está incorporando y recomendando el consumo de legumbres, todavía no tracciona como nos gustaría", explicó Vidal.
El dirigente también señaló que el comportamiento de compra cambió como consecuencia del nuevo contexto económico.
"La gente va comprando a medida que necesita y no toma posiciones de mercadería como antes", afirmó.
Esta situación obliga a distribuidores, acopiadores y productores a sostener mayores niveles de stock durante períodos más prolongados.
La competencia internacional representa otro de los factores que condicionan las perspectivas del negocio.
Si bien los principales países productores siguen siendo similares a los de años anteriores, varios de ellos lograron importantes avances en productividad y calidad.
"Hay algunos competidores nuevos, pero en realidad hace años que son prácticamente los mismos. Lo que sí ocurre es que han mejorado mucho en calidad y rendimientos", explicó Vidal.
Entre los casos mencionados aparece Egipto, país que cuenta con ventajas logísticas importantes para abastecer al mercado europeo.
"Hay países, como el caso de Egipto, que tienen la ventaja de estar mucho más cerca de Europa", indicó.
Esa situación obliga a la Argentina a planificar operaciones con mayor anticipación para cumplir con los tiempos de entrega y sostener su competitividad.
En este contexto, la Jornada de Actualización Técnica y Comercial de Legumbres se presenta como un espacio clave para debatir los desafíos que enfrenta la actividad.
El encuentro se realizará el próximo 1 de julio en el Hotel Alejandro I de la ciudad de Salta y reunirá a productores, exportadores, técnicos y especialistas vinculados a la cadena.
El programa incluirá exposiciones sobre perspectivas agronómicas, análisis de mercados, situación climática global y evaluación de los principales competidores internacionales.
Uno de los ejes centrales será precisamente el impacto del clima sobre la producción local y mundial.
"Vamos a tener charlas relacionadas con todo lo que está pasando y lo que podría ocurrir. También le hemos pedido especialmente una descripción de los países competidores para conocer cómo están desde el punto de vista climático y cómo podrían impactar esas condiciones en la producción y en los mercados", concluyó Vidal en declaraciones a Claves del Campo.
La jornada será gratuita, requerirá inscripción previa y también podrá seguirse mediante transmisión online.


En un escenario donde las condiciones climáticas, las exigencias comerciales y la competencia internacional redefinen permanentemente las reglas del negocio, el sector de las legumbres busca fortalecer su capacidad de adaptación para sostener su crecimiento y consolidar la presencia argentina en mercados cada vez más exigentes.