Las petroleras estatales Petrobras de Brasil y Pemex de México firmaron un acuerdo de cooperación orientado a la exploración y producción de petróleo en el Golfo de México, con especial foco en aguas profundas y el intercambio de conocimiento técnico. El entendimiento fue suscripto en Río de Janeiro y no implica compromisos de inversión obligatorios ni la creación de un consorcio.
El acuerdo busca fortalecer la colaboración entre las dos principales compañías energéticas de América Latina en un contexto de mayor competencia global por recursos offshore y desarrollo tecnológico en la industria del petróleo.
El memorando tendrá una vigencia de dos años y establece un marco de trabajo conjunto en exploración, producción y análisis de regulaciones del sector energético. El objetivo es aprovechar la experiencia de Petrobras en el desarrollo del presal brasileño, una de las zonas de extracción más complejas y productivas del mundo.
La transferencia de conocimiento es uno de los puntos centrales del entendimiento. Petrobras desarrolló tecnología avanzada para la explotación de petróleo bajo capas de sal en el océano Atlántico, lo que podría ser aplicado en áreas similares del Golfo de México.
La presidenta de Petrobras, Magda Chambriard, destacó el potencial de la región y señaló que las aguas profundas mexicanas representan una oportunidad relevante para la expansión de la producción energética. Desde Pemex, su director general, Juan Carlos Carpio Fragoso, afirmó que el acuerdo abre oportunidades de cooperación en beneficio de ambas compañías y de sus países.
Además de la exploración, el acuerdo incluye áreas de trabajo vinculadas a refinación, petroquímica, fertilizantes, procesamiento de gas, eficiencia energética, reducción de emisiones, captura de carbono y desarrollo de combustibles con menor impacto ambiental.
El acercamiento entre ambas empresas se da en un contexto de mayor coordinación política y económica entre Brasil y México, con el objetivo de reforzar la integración regional en sectores estratégicos como la energía.
Aunque no genera compromisos financieros inmediatos, el acuerdo establece una base institucional para posibles proyectos futuros en exploración y producción offshore, especialmente en zonas de alto potencial geológico.
Con este entendimiento, Petrobras y Pemex consolidan su posición como dos actores centrales del sector energético latinoamericano y abren una etapa de cooperación técnica con impacto potencial en el desarrollo de nuevos recursos.