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Del grano a la proteína: el maíz se perfila como la clave para agregar valor a las exportaciones argentinas

La creciente demanda global de proteínas de calidad posiciona al maíz como insumo estratégico para impulsar la producción de carne con mayor valor agregado y fortalecer las exportaciones argentinas

Del grano a la proteína: el maíz se perfila como la clave para agregar valor a las exportaciones argentinas
lunes 29 de junio de 2026

La creciente demanda mundial de proteínas animales abre una oportunidad para que Argentina fortalezca su perfil exportador mediante una mayor integración entre la agricultura y la ganadería. Según un análisis publicado por La Nación, el desafío para el país ya no pasa únicamente por incrementar la producción de maíz, sino por utilizar ese cereal como insumo estratégico para producir carne de mayor valor agregado, ampliar las exportaciones y consolidar un modelo productivo que genere empleo e inversiones en el interior.

La reflexión fue planteada por Fernando Storni, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, quien sostuvo que el escenario internacional muestra un cambio sostenido en los hábitos de consumo, impulsado principalmente por el crecimiento de las clases medias en Asia y por una mayor demanda de alimentos con estándares superiores de calidad, inocuidad y trazabilidad.

En ese contexto, el dirigente consideró que Argentina cuenta con ventajas competitivas para responder a esa transformación gracias a la combinación de su capacidad agrícola con un sistema ganadero que permite producir carne diferenciada.

Según publicó La Nación, el planteo pone el foco en la necesidad de avanzar hacia un modelo que priorice la transformación local del maíz antes que su exportación como materia prima.

Actualmente, el cereal constituye uno de los principales productos agrícolas del país y una parte importante de la oferta se destina a los mercados internacionales sin procesamiento.

Sin embargo, el análisis sostiene que convertir una mayor proporción de ese maíz en carne permitiría multiplicar el valor económico generado por cada tonelada producida y fortalecer la competitividad de toda la cadena agroindustrial.

La demanda mundial cambia el escenario

El crecimiento del consumo de proteínas de origen animal responde a un fenómeno que viene consolidándose durante los últimos años.

La expansión de los ingresos en numerosos países asiáticos modificó las preferencias de los consumidores, que comenzaron a demandar alimentos con mayores garantías de calidad y atributos diferenciales.

En este escenario, además de China, aparecen oportunidades crecientes en mercados como Japón, Corea del Sur, distintos países del Sudeste Asiático y algunos destinos de Medio Oriente, donde aumenta el interés por carnes premium y productos con certificaciones que garanticen su origen y calidad.

De acuerdo con el análisis citado por La Nación, estos mercados no solo requieren volumen de producción, sino también uniformidad, terneza, marmoleo, inocuidad y una experiencia de consumo consistente.

La alimentación de los animales con maíz durante la etapa final de engorde constituye uno de los factores que permiten alcanzar esas características, especialmente en sistemas intensivos como los feedlots.

El valor agregado permanece en el país

Uno de los principales argumentos expuestos por Storni es que transformar maíz en carne permite capturar una mayor proporción del valor generado por la producción agropecuaria.

Mientras la exportación de granos representa la venta de materias primas, la industrialización mediante la producción de carne incorpora trabajo, tecnología, inversiones, logística y servicios asociados.

Este proceso también impulsa el desarrollo de frigoríficos, establecimientos ganaderos, plantas de alimentos balanceados, transporte y múltiples actividades vinculadas con las economías regionales.

Según el dirigente, el desafío consiste en que una mayor cantidad de nutrientes producidos por el agro argentino permanezca dentro del país y se convierta en alimentos destinados tanto al mercado interno como a la exportación.

La estrategia permitiría incrementar el ingreso de divisas mediante productos con mayor valor agregado y reducir la dependencia de las ventas de commodities.

Una ventaja competitiva basada en la integración

El análisis destaca que Argentina posee una característica diferencial frente a otros grandes exportadores de carne.

El sistema productivo combina la cría y recría sobre pasturas con la terminación a grano, un esquema que permite obtener animales con atributos valorados por los consumidores internacionales sin perder las ventajas de la producción pastoril.

Esta integración entre agricultura y ganadería constituye una de las principales fortalezas del país para competir en mercados de alto poder adquisitivo.

El maíz cumple un rol central dentro de ese esquema, ya que aporta eficiencia en la etapa final del engorde y contribuye a mejorar la calidad del producto terminado.

En consecuencia, el cereal deja de ser únicamente un cultivo agrícola para convertirse en un componente estratégico dentro de toda la cadena de producción de carne.

Las condiciones necesarias para crecer

El análisis también señala que el potencial productivo por sí solo no alcanza para consolidar esta estrategia.

De acuerdo con lo publicado por La Nación, será necesario avanzar en un conjunto de condiciones que favorezcan las inversiones y permitan ampliar la capacidad de transformación local.

Entre ellas aparecen la estabilidad macroeconómica, la apertura de nuevos mercados internacionales, reglas previsibles para la actividad, mejoras en infraestructura, financiamiento competitivo y políticas orientadas a incentivar la producción con mayor valor agregado.

El objetivo es consolidar un escenario que permita a productores, empresas e industrias ampliar su capacidad de inversión y responder a una demanda internacional que continúa creciendo.

Un modelo con impacto económico y federal

La posibilidad de transformar una mayor proporción del maíz producido en Argentina en carne también tiene implicancias sobre el desarrollo territorial.

Cada etapa adicional dentro de la cadena genera empleo directo e indirecto, promueve inversiones en distintas regiones del país y fortalece el entramado industrial vinculado con la producción ganadera.

Según el planteo difundido por La Nación, pasar de exportar granos a exportar carne representa un cambio de estrategia que permitiría capturar una mayor parte de la riqueza generada por los recursos naturales y el conocimiento técnico disponible en el país.

Para Storni, Argentina reúne las condiciones necesarias para convertirse en un proveedor global de proteínas animales de alta calidad gracias a su disponibilidad de recursos, experiencia productiva y capacidad empresarial.

En ese marco, el dirigente concluye que el maíz puede desempeñar un papel estratégico como articulador de un modelo capaz de transformar producción agrícola en carne, empleo, exportaciones y desarrollo federal. La evolución de la demanda internacional y el creciente interés por alimentos de calidad abren una oportunidad para que el país profundice la integración entre agricultura y ganadería y consolide una estrategia basada en el agregado de valor dentro de sus propias fronteras.

 



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