La digitalización y la inteligencia artificial (IA) dejaron de ser herramientas experimentales para convertirse en tecnologías con aplicaciones concretas dentro de la ganadería. Así lo expuso el Dr. Santiago Utsumi durante la apertura de la segunda jornada del Congreso Nacional Foro Argentino de Genética Bovina, realizado en el campus de la Universidad Católica de Córdoba, donde presentó los avances que ya están modificando la gestión de los rodeos a partir del análisis masivo de datos, sensores y sistemas inteligentes. El objetivo de estas innovaciones es mejorar la eficiencia productiva mediante un seguimiento individual de cada animal y optimizar la toma de decisiones en tiempo real.
La incorporación de nuevas herramientas digitales está modificando la forma de administrar los establecimientos ganaderos, indico TodoAgro.
La posibilidad de recopilar información permanente sobre el comportamiento, la alimentación, el descanso, la movilidad y el estado fisiológico de cada bovino permite construir modelos predictivos que ayudan a mejorar tanto la productividad como el bienestar animal.
En ese contexto, la denominada ingeniería de datos comienza a ocupar un lugar estratégico dentro de la producción pecuaria, integrando sensores, algoritmos e inteligencia artificial para convertir millones de registros diarios en información útil para el manejo de los rodeos.
Uno de los cambios más importantes impulsados por estas tecnologías consiste en abandonar el manejo basado exclusivamente en observaciones generales del rodeo para pasar a un seguimiento individual de cada animal.
Gracias a sensores de alta precisión es posible registrar variables fisiológicas que hasta hace pocos años solo podían medirse mediante procedimientos específicos realizados en laboratorios o centros de investigación.
Entre esas variables se encuentran la temperatura corporal, la frecuencia respiratoria, la actividad diaria, los tiempos de descanso, la rumia y el consumo de alimento.
Toda esa información permite conocer con mayor precisión el estado sanitario y productivo de cada ejemplar, anticipando posibles problemas y ajustando las estrategias de alimentación y manejo.
Según explicó Utsumi durante su presentación, estos datos también permiten estimar la energía que cada animal destina al mantenimiento de sus funciones vitales y la que finalmente puede transformar en crecimiento y producción.
Uno de los desarrollos destacados durante la conferencia fue la utilización de técnicas de calorimetría, capaces de medir el calor producido por los animales y utilizar esa información como indicador de eficiencia biológica.
El análisis permite clasificar individuos con características semejantes y agrupar aquellos que presentan comportamientos metabólicos similares.
Los animales que producen menor cantidad de calor respecto de los valores esperados suelen destinar una mayor proporción de la energía consumida al crecimiento y a la producción, convirtiéndose en individuos más eficientes desde el punto de vista productivo.
Según explicó el especialista en la exposición difundida por TodoAgro, esta información facilita la conformación de grupos homogéneos y permite diseñar estrategias de alimentación adaptadas a cada categoría.
Además, sostuvo que una mejor caracterización de los animales posibilita incrementar la carga de los sistemas productivos en torno al 10%, gracias a un uso más eficiente de los recursos disponibles.
La inteligencia artificial también comienza a desempeñar un papel importante dentro de los corrales de alimentación.
Uno de los desarrollos más avanzados consiste en la incorporación de cámaras inteligentes instaladas alrededor de los comederos.
Estos equipos registran permanentemente el comportamiento de los bovinos, identifican patrones de consumo y permiten clasificar animales con condiciones corporales semejantes.
A partir de esa información es posible ajustar las dietas según las necesidades específicas de cada grupo y mejorar la eficiencia de conversión alimenticia.
Las cámaras también analizan los desplazamientos diarios, detectan alteraciones en la movilidad y registran cambios de comportamiento que podrían anticipar problemas sanitarios antes de que sean visibles para el personal del establecimiento.
El procesamiento automático de imágenes mediante algoritmos de inteligencia artificial reduce además la necesidad de observaciones permanentes realizadas por operarios.

Otra tecnología que ya comenzó a incorporarse en establecimientos ganaderos son los collares inteligentes.
Estos dispositivos permiten obtener información continua sobre la actividad de cada animal, incluso durante los períodos de descanso.
Los sensores integrados registran variables relacionadas con la rumia, los movimientos, la permanencia de pie o echado y distintos comportamientos que funcionan como indicadores del estado fisiológico y sanitario.
Además, algunos equipos permiten detectar determinadas características fenotípicas y enviar alertas automáticas cuando se producen modificaciones relevantes en la actividad habitual de los bovinos.
La disponibilidad permanente de estos datos facilita decisiones más rápidas y reduce el riesgo de pérdidas asociadas a enfermedades o alteraciones productivas.
Uno de los desarrollos que mayor interés despertó durante la exposición fue la evolución de los cercos virtuales, una tecnología que busca reemplazar parte de los alambrados tradicionales mediante sistemas de geolocalización.
Estos dispositivos utilizan collares equipados con GPS, inteligencia artificial y algoritmos capaces de orientar los desplazamientos del ganado sin necesidad de instalar barreras físicas.
El funcionamiento es relativamente sencillo.
El productor define desde una aplicación móvil los límites donde desea que permanezcan los animales y el sistema transmite esa información a los collares inteligentes.
Cuando un bovino se aproxima al límite establecido, el dispositivo emite señales sonoras o estímulos que inducen al animal a modificar su trayectoria antes de abandonar el área permitida.
Entre los desarrollos mencionados por Utsumi figura el sistema diseñado por Anderson & Hale, considerado uno de los pioneros en el desarrollo de cercados virtuales direccionales para ganado.
La innovación tecnológica también avanza mediante plataformas comerciales que integran monitoreo satelital, inteligencia artificial y conectividad permanente.
Uno de los ejemplos presentados fue el sistema desarrollado por Halter, que utiliza collares con GPS, alimentación mediante energía solar y pequeñas torres de transmisión instaladas dentro del establecimiento.
A través de una aplicación móvil, el productor puede visualizar imágenes satelitales de su campo, diseñar nuevos potreros virtuales y desplazar el rodeo sin necesidad de modificar alambrados físicos.
La posibilidad de redefinir áreas de pastoreo en pocos minutos representa una herramienta de gran utilidad para mejorar el manejo forrajero y optimizar el aprovechamiento de los recursos disponibles.
Otro de los desarrollos destacados corresponde a la empresa australiana Gallagher, que también incorporó collares solares para vallado virtual.
En este caso, el productor delimita digitalmente un perímetro y los animales permanecen dentro del área definida sin necesidad de infraestructura convencional.
Al funcionar mediante energía solar, los dispositivos eliminan la necesidad de reemplazar baterías periódicamente y reducen las tareas de mantenimiento.
El avance de estas tecnologías refleja un cambio profundo en la forma de gestionar los sistemas ganaderos.
La información obtenida mediante sensores, inteligencia artificial y plataformas digitales permite pasar de decisiones apoyadas principalmente en la experiencia del productor a modelos de manejo sustentados en datos objetivos y actualizados en tiempo real.
La incorporación de herramientas de monitoreo individual también mejora la capacidad para identificar animales más eficientes, optimizar la alimentación, anticipar problemas sanitarios y utilizar con mayor precisión los recursos disponibles.
Durante su exposición en el Congreso Nacional Foro Argentino de Genética Bovina, Santiago Utsumi mostró que muchas de estas tecnologías ya dejaron de pertenecer al terreno experimental y comenzaron a incorporarse en establecimientos productivos de distintos países. En ese escenario, la ingeniería de datos, la inteligencia artificial y la automatización aparecen como componentes centrales de una nueva etapa para la ganadería, donde la eficiencia productiva dependerá cada vez más de la capacidad para transformar grandes volúmenes de información en decisiones de manejo precisas y oportunas.