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El agro se prepara para una campaña récord impulsada por el fenómeno El Niño

Especialistas del INTA sostienen que el nuevo ciclo climático favorecerá la disponibilidad de agua para la agricultura y la ganadería, aunque recomiendan planificar el manejo para minimizar riesgos

El agro se prepara para una campaña récord impulsada por el fenómeno El Niño
lunes 06 de julio de 2026

El desarrollo del fenómeno climático El Niño abre un escenario favorable para la producción agropecuaria argentina y genera expectativas de una campaña con elevados rendimientos en amplias regiones del país. De acuerdo con especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), las proyecciones climáticas indican una mayor disponibilidad de agua durante los próximos meses, una condición que podría traducirse en mejores resultados para la agricultura y la ganadería, además de favorecer la recuperación de reservas hídricas destinadas tanto a la producción como al consumo humano. Sin embargo, los técnicos advierten que el éxito dependerá de un monitoreo permanente y de decisiones agronómicas adaptadas a cada ambiente.

Las perspectivas climáticas fueron analizadas por investigadores del organismo, quienes señalaron que el evento se encuentra en pleno desarrollo y que, según los modelos disponibles, podría alcanzar una intensidad entre moderada y fuerte, con efectos que se extenderían al menos hasta finales del verano de 2027.

El director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, Pablo Mercuri, explicó que el fenómeno debe interpretarse con cautela debido a que su comportamiento varía según la región y la interacción entre distintos sistemas oceánicos y atmosféricos.

"Se está desarrollando el fenómeno climático Niño", afirmó el especialista. Además, indicó que "Acorde a la proyección más reciente tendría una intensidad de moderado a fuerte, y un desarrollo hasta -al menos- finales del verano de 2027".

Mercuri señaló que los efectos del fenómeno no son homogéneos a nivel mundial y dependen de múltiples variables climáticas. "El Niño impacta de manera diferente en los distintos continentes y regiones porque no todos los océanos se calientan de manera simultánea", explicó.

Más agua para producir

En América del Sur, particularmente en Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil y Chile, los eventos El Niño suelen estar asociados con una mayor probabilidad de registrar precipitaciones normales o superiores a los promedios históricos.

Para la actividad agropecuaria, este escenario representa una ventaja significativa, especialmente en regiones donde la disponibilidad de agua constituye uno de los principales factores limitantes para alcanzar altos niveles de productividad.

Mercuri sostuvo que "Son años en los que no tenemos limitación en la disponibilidad de agua para la producción", una condición que permite planificar estrategias más intensivas tanto en agricultura como en ganadería.

En los establecimientos ganaderos, el impacto positivo suele observarse rápidamente en el crecimiento de las pasturas naturales e implantadas. La mayor oferta de agua favorece el desarrollo de los recursos forrajeros y reduce la probabilidad de atravesar períodos críticos durante el verano.

El especialista explicó que "Son años en que tenemos muchísimo volumen productivo de pasturas y pastizales, porque el agua no se convierte en deficitaria", situación que mejora la alimentación del rodeo y brinda mayor estabilidad a los sistemas productivos.

Campañas agrícolas con mayor potencial

En agricultura, la disponibilidad hídrica también permite adoptar esquemas orientados a maximizar el rendimiento de los cultivos.

Mercuri destacó que históricamente los años Niño y las campañas posteriores registran niveles elevados de producción en buena parte del territorio nacional.

"En general, los años Niño o las campañas durante un año Niño y las campañas post Niño son campañas con alta producción a nivel país o a nivel de importantes regiones productivas de la Argentina", sostuvo.

Este escenario habilita la implementación de planteos agronómicos de mayor intensidad, incluyendo doble cultivo, incorporación de cultivos de cobertura, siembras tempranas, mayores densidades de implantación y estrategias de fertilización más eficientes.

El investigador señaló que "Doble cultivo, o cultivos de cobertura, decisiones agronómicas de planteo de alta producción con una buena densidad de plantas en gramíneas, por ejemplo, siembras más tempranas, fertilización adecuada, porque mucha de esa fertilización se va a poder utilizar" constituyen algunas de las prácticas que pueden potenciar los resultados cuando el agua deja de ser una restricción.

La mejora en la disponibilidad hídrica también favorece la expresión del potencial genético de los cultivos y permite identificar ambientes productivos con capacidad para alcanzar rendimientos superiores al promedio.

En ese sentido, Mercuri afirmó: "En muchas regiones, muchos lotes, se expresan muy bien los rendimientos de los cultivos".

Y agregó que "Es una oportunidad para que, desde el punto de vista agronómico, identifiquemos esos lotes y podamos ensayar esquemas o estrategias de producción de alto rendimiento".

Beneficios que exceden al campo

Los especialistas del INTA remarcan que los efectos positivos del fenómeno no se limitan exclusivamente a la producción agropecuaria.

La recuperación de lluvias también contribuye a recomponer reservorios destinados al abastecimiento de agua para poblaciones rurales, establecimientos ganaderos y diversas actividades económicas que dependen de este recurso.

Mercuri destacó que "También vale mencionar la oportunidad para otros territorios argentinos que, en general, tienen déficit en el agua", y explicó que las precipitaciones permiten mejorar tanto el abastecimiento para los sistemas productivos como el suministro para consumo humano.

La disponibilidad de agua para los bebederos del ganado y para distintos usos comunitarios representa uno de los beneficios adicionales que pueden generar estos eventos climáticos cuando se desarrollan bajo condiciones favorables.

Los riesgos también requieren planificación

Aunque El Niño suele asociarse con una mejora de las condiciones hídricas, los especialistas advierten que también puede incrementar la frecuencia de lluvias intensas y provocar anegamientos en determinadas zonas.

Mercuri explicó que las grandes cuencas hidrográficas, especialmente las de los ríos Paraná y Uruguay, pueden experimentar aumentos importantes en sus caudales durante estos períodos, elevando el riesgo de inundaciones en áreas bajas, islas y zonas ribereñas.

Frente a este escenario, el investigador enfatizó la necesidad de anticiparse mediante una adecuada planificación.

"Que hoy estemos hablando con anticipación de la formación del evento Niño y su intensidad es una oportunidad que la tenemos que usar para tomar buenas decisiones", afirmó.

Entre las recomendaciones técnicas se destacan la implementación de prácticas de conservación de suelos, especialmente en áreas con pendiente, para disminuir los riesgos de erosión provocados por lluvias intensas.

El especialista mencionó herramientas como curvas de nivel, terrazas y distintas formas de sistematización que permiten reducir el impacto del escurrimiento superficial y preservar la capacidad productiva de los lotes.

Un escenario diferente para la Patagonia

El comportamiento de El Niño presenta características particulares en la Norpatagonia, donde los efectos sobre la producción no dependen únicamente del aumento de las precipitaciones.

El técnico del INTA Valle Inferior, Cristian Musi Saluj, explicó que en las regiones áridas y semiáridas resulta más importante la distribución temporal de las lluvias que el volumen acumulado.

En las áreas bajo riego, la evolución de las cuencas cordilleranas, la acumulación de nieve y la disponibilidad de agua almacenada en embalses constituyen factores determinantes para definir las perspectivas productivas.

Mientras tanto, en los sistemas ganaderos de secano, pequeñas variaciones en las precipitaciones pueden modificar significativamente la producción de forraje y el desempeño de los establecimientos.

Además, un evento intenso puede influir sobre el estrés térmico del ganado, la dinámica de los pastizales y la aparición de plagas y enfermedades.

Saluj resumió este escenario al señalar: "Más que preguntarse si un Niño intenso traerá más lluvia, el desafío consiste en comprender cómo responderán los sistemas productivos frente a escenarios crecientemente variables".

Los especialistas coinciden en que la campaña que comienza ofrece una oportunidad para incrementar la producción agropecuaria argentina, siempre que las decisiones técnicas acompañen la evolución del clima. La combinación entre monitoreo permanente, manejo agronómico adecuado y planificación permitirá aprovechar al máximo un fenómeno que históricamente ha favorecido los niveles de producción en gran parte del país, aunque sin perder de vista los riesgos asociados a un exceso de precipitaciones.

 



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