El Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) formalizó su participación en la iniciativa "Una Hoja de Ruta hacia un Futuro Federal", impulsada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), con el objetivo de consensuar una estrategia de desarrollo para el sector forestal argentino. La propuesta reunió a representantes de 19 provincias, organismos públicos, especialistas y entidades privadas para identificar las principales prioridades que permitan fortalecer la competitividad de la actividad, promover inversiones y generar empleo en las economías regionales. La información fue difundida por Argentina Forestal sobre la base de datos aportados por CONFIAR y ASORA.
Durante las jornadas de trabajo, encabezadas por el secretario general del CFI, Ignacio Lamothe, los participantes avanzaron en un diagnóstico compartido sobre los principales desafíos que enfrenta la cadena forestoindustrial y en la definición de acciones que permitan aprovechar el crecimiento de la demanda mundial de productos renovables.
Para CONFIAR, el principal resultado del encuentro fue la construcción de una visión común entre el sector público y privado, algo considerado clave para dar continuidad a políticas de largo plazo que trasciendan los cambios de gestión y permitan consolidar un esquema federal de desarrollo.
La entidad reúne a la Asociación Forestal Argentina (AFoA), la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP), la Asociación de Fabricantes y Representantes de Máquinas, Equipos y Herramientas para la Industria Maderera (ASORA) y la Sociedad Rural Argentina (SRA).
Uno de los principales consensos alcanzados fue que el crecimiento de la actividad dependerá de resolver problemas estructurales que limitan la competitividad.
Entre ellos aparece el financiamiento, considerado uno de los mayores obstáculos para productores e industrias. Los participantes coincidieron en la necesidad de ampliar el acceso al crédito, desarrollar herramientas específicas para pequeños productores y fortalecer los recursos destinados a la Ley 25.080 de promoción de bosques cultivados.
Otro eje central fue la infraestructura, especialmente en materia logística. Los costos de transporte, la falta de inversiones ferroviarias y portuarias y las dificultades para exportar reducen la competitividad de las empresas ubicadas lejos de los principales centros de consumo.
También se destacó la necesidad de acelerar la incorporación de nuevas tecnologías, mejorar la capacitación de los recursos humanos y fortalecer la vinculación entre empresas, universidades y organismos de investigación para elevar la productividad de toda la cadena.
Según el diagnóstico presentado durante las mesas de trabajo, parte de la industria opera con equipamiento de baja actualización tecnológica, lo que genera diferencias de productividad respecto de otros países de la región.

Los participantes coincidieron en que el escenario internacional abre nuevas oportunidades para la producción forestal argentina.
La creciente demanda de materiales renovables, la búsqueda de alternativas de menor huella de carbono y el desarrollo de nuevos mercados vinculados a la economía circular posicionan a la actividad como un actor relevante dentro de la bioeconomía.
En ese contexto, las mesas técnicas identificaron como prioridades el impulso de la construcción con madera, el desarrollo de la bioenergía a partir de biomasa forestal, la valorización de los servicios ecosistémicos y una mayor participación en los mercados internacionales de bonos de carbono.
Al mismo tiempo, se remarcó la necesidad de fortalecer las políticas de prevención y manejo del fuego, consideradas fundamentales para proteger el patrimonio forestal y garantizar la sostenibilidad de las plantaciones
Otro de los ejes centrales del encuentro fue la necesidad de fortalecer la gobernanza del sector mediante una mayor coordinación entre Nación, provincias y entidades privadas. En ese sentido, uno de los principales consensos fue avanzar en la creación de un Consejo Federal Forestal, concebido como un ámbito permanente para coordinar políticas públicas, promover inversiones y evitar la superposición de iniciativas.
Las mesas de trabajo también coincidieron en la conveniencia de actualizar normas consideradas estratégicas para el desarrollo de la actividad. Entre ellas se mencionó la necesidad de revisar la Ley 25.080, destinada a la promoción de bosques cultivados, y la Ley 26.331 de Bosques Nativos, incorporando una mirada regional que contemple las particularidades productivas de cada provincia.
Además, se propuso avanzar hacia la digitalización de trámites, unificar criterios para la emisión de guías forestales y desarrollar un sistema nacional de certificación que permita responder a las crecientes exigencias de los mercados internacionales en materia de trazabilidad y sostenibilidad.
Las mesas dedicadas a producción e industrialización identificaron importantes oportunidades para ampliar el uso de la madera en la construcción.
Los especialistas señalaron que aún existen barreras regulatorias que limitan la expansión de sistemas constructivos modernos, como la falta de incorporación de determinadas tecnologías dentro de la normativa vigente y la necesidad de avanzar en sistemas de rotulado estructural y certificación de calidad.
También se remarcó la importancia de fortalecer la comunicación sobre las ventajas ambientales y técnicas de la construcción con madera, ya que persisten prejuicios entre consumidores y desarrolladores inmobiliarios respecto de este tipo de soluciones.
Como complemento, se planteó impulsar programas de capacitación universitaria, generar espacios de exhibición permanentes y fomentar proyectos habitacionales que incorporen madera nacional como material principal.
La prevención y el combate de incendios forestales ocuparon un lugar destacado dentro de la agenda de trabajo.
Los participantes coincidieron en que resulta necesario evolucionar desde un esquema basado únicamente en la respuesta frente a emergencias hacia un modelo preventivo, apoyado en la gestión de combustibles forestales, el monitoreo permanente y la coordinación entre jurisdicciones.
Entre las propuestas surgidas figura la creación de un Consejo Federal de Manejo del Fuego, el fortalecimiento de redes de estaciones meteorológicas, la incorporación de herramientas de teledetección y la elaboración de protocolos comunes para la asistencia entre provincias.
Asimismo, se propuso desarrollar normas específicas para el aprovechamiento de residuos forestales y biomasa, promoviendo su utilización como fuente de energía y reduciendo la acumulación de material combustible en los montes.
Desde CONFIAR destacaron que el principal valor de la iniciativa impulsada por el CFI reside en haber reunido a representantes de 19 provincias, instituciones técnicas y entidades privadas para construir una agenda compartida de desarrollo.
La entidad considera que el sector forestal argentino dispone de condiciones para ampliar su participación en la bioeconomía, incrementar las exportaciones y generar empleo en las economías regionales, aunque advierte que ese potencial solo podrá concretarse mediante políticas estables, reglas previsibles e inversiones sostenidas.
Según publicó Argentina Forestal, el desafío ahora será transformar los consensos alcanzados durante las jornadas de trabajo en proyectos concretos que mejoren la infraestructura, amplíen el acceso al financiamiento, aceleren la incorporación de tecnología y fortalezcan la competitividad de toda la cadena forestoindustrial.
Con una demanda internacional creciente por productos renovables y de baja huella ambiental, el sector entiende que la articulación entre el Estado, las provincias y el entramado empresarial será determinante para convertir esas oportunidades en crecimiento económico, generación de empleo y mayor valor agregado para la producción forestal argentina.