Pasto Nilo: el INTA avanza con nuevas líneas para mejorar la implantación en campos inundables

Diez materiales fueron seleccionados para ensayos de mayor escala y cinco ya se prueban en establecimientos productivos de Corrientes.

Pasto Nilo: el INTA avanza con nuevas líneas para mejorar la implantación en campos inundables
jueves 24 de septiembre de 2026 - 11:47

El INTA Corrientes seleccionó diez nuevas líneas de pasto Nilo para avanzar hacia ensayos de mayor escala y entregó otras cinco a productores, con el objetivo de identificar materiales que permitan acelerar la implantación de esta pastura en ambientes inundables o con exceso de agua. La investigación, que lleva unos 15 años en la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes, busca resolver una de las principales limitantes de la especie: el tiempo que necesita para cubrir el suelo y quedar disponible para el aprovechamiento ganadero.

La selección forma parte de un programa que comenzó con aproximadamente 100 materiales y que evalúa características productivas y agronómicas como vigor, producción de forraje, estructura de la planta, sanidad, adaptación, capacidad de rebrote y desarrollo de las raíces. El objetivo es encontrar plantas que puedan establecerse con mayor velocidad sin perder las características que hacen del pasto Nilo una alternativa para zonas donde otras especies forrajeras tienen dificultades.

La investigación es conducida por el equipo de la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes del INTA, donde la integrante del grupo de trabajo Silvana Ferrari Usandizaga explicó que el principal desafío continúa siendo la implantación. “Una de las problemáticas que tenemos hasta hoy es la implantación”, señaló, según la información difundida por el organismo. En ese sentido, precisó: “Buscamos un material agresivo, que cubra el suelo en poco tiempo y permita tener la pastura implantada en tres o seis meses”.

La búsqueda apunta así a reducir el período que transcurre entre la plantación y el momento en que el productor puede disponer de una cobertura forrajera consolidada. Para la ganadería desarrollada en campos bajos, donde el exceso de humedad puede limitar las alternativas disponibles, ese aspecto resulta determinante,informo AgriTotal

Una especie adaptada al exceso de agua

El interés por el pasto Nilo está relacionado con su capacidad para desarrollarse en terrenos inundables o encharcables y mantener una producción forrajera sostenida. De acuerdo con el INTA, existen establecimientos donde esta pastura permanece productiva desde hace más de tres décadas, un dato que los investigadores consideran una referencia de su persistencia.

La especie también presenta potencial en términos de volumen de forraje. Ferrari Usandizaga indicó que puede alcanzar producciones de entre 5 y 10 toneladas en ciclos caracterizados por condiciones de sequía, mientras que en períodos con buena disponibilidad de humedad y fertilización los registros pueden ubicarse entre 15 y 25 toneladas.

La respuesta productiva depende, entre otros factores, de las condiciones ambientales y del manejo. Precisamente por eso, el trabajo de selección no se concentra únicamente en cuánto forraje puede producir cada material, sino también en la capacidad de las plantas para establecerse, desarrollarse y recuperarse después del aprovechamiento.

Uno de los aspectos que recibe especial atención es la velocidad de crecimiento de las raíces. El desarrollo radicular constituye un componente importante para que una pastura pueda afirmarse en el terreno y avanzar hacia una cobertura estable. En el caso de los materiales evaluados por el INTA, ese comportamiento se analiza junto con el vigor y la capacidad de rebrote.

La estrategia busca evitar que una buena adaptación al exceso de agua quede limitada por una implantación demasiado lenta. Una pastura puede presentar condiciones favorables para permanecer durante años en un establecimiento, pero si necesita demasiado tiempo para consolidarse, su incorporación a los sistemas ganaderos puede resultar menos atractiva.

De cien materiales a nuevas parcelas de evaluación

El proceso de selección comenzó con cerca de 100 materiales, que fueron sometidos a distintas evaluaciones. A medida que avanzó el trabajo, los investigadores fueron identificando las líneas que mostraban mejores características.

Diez de ellas fueron seleccionadas para pasar a parcelas de mayor tamaño, una etapa que permite comprobar si los resultados observados inicialmente se mantienen cuando aumenta la superficie evaluada. Al mismo tiempo, otros cinco materiales fueron entregados a productores para ser analizados directamente en condiciones de uso.

La prueba en establecimientos productivos representa una instancia relevante dentro del proceso de selección porque permite observar el comportamiento de las plantas fuera de las condiciones controladas de los ensayos. En esos campos, los materiales quedan expuestos a las particularidades del ambiente y al manejo habitual de los sistemas ganaderos.

La información obtenida permitirá determinar cuáles de las líneas mantienen su vigor, producción, sanidad, adaptación y capacidad de rebrote, pero también cuáles consiguen alcanzar con mayor rapidez una cobertura adecuada.

El objetivo final no es solamente seleccionar una planta de mayor rendimiento, sino encontrar materiales que puedan responder a las necesidades concretas de los productores que trabajan en ambientes donde el agua constituye una limitante para otras especies.

Quince años de investigación

El programa del INTA Corrientes tiene una trayectoria de aproximadamente 15 años. Durante sus primeras etapas, el trabajo estuvo orientado a conocer las características básicas de la especie y su comportamiento en las condiciones productivas de la región.

Como resultado de ese proceso fueron registrados dos materiales, Tuguy hovy y Poravé, que constituyeron una primera referencia para el desarrollo de la pastura en la zona.

La investigación continuó posteriormente con la búsqueda de nuevas líneas que pudieran aportar mejoras sobre las características ya conocidas. La etapa actual está enfocada particularmente en la implantación, debido a que la velocidad con que una pastura logra ocupar el terreno puede definir el tiempo necesario para incorporarla efectivamente al sistema ganadero.

La selección de materiales con mayor capacidad de establecimiento podría contribuir a ampliar el uso de la especie en zonas donde las inundaciones, los anegamientos temporarios o la elevada disponibilidad de agua condicionan las opciones de producción de forraje.

Según el INTA, la permanencia de algunos lotes durante más de 30 años también demuestra que el pasto Nilo puede sostenerse durante períodos prolongados cuando encuentra condiciones adecuadas de manejo y ambiente.

El próximo paso será validar los materiales a mayor escala

Los ensayos que se desarrollarán sobre superficies más grandes permitirán determinar si las características observadas en las primeras evaluaciones se mantienen en condiciones productivas más representativas. Las cinco líneas entregadas a productores aportarán, a su vez, información sobre el comportamiento de los materiales en establecimientos concretos.

El desafío será comprobar que la mayor velocidad de implantación no implique perder otras cualidades relevantes de la pastura. La selección deberá contemplar el equilibrio entre establecimiento, producción de forraje, adaptación, sanidad y persistencia.

Para los investigadores, acortar el período de implantación permitiría acercar una alternativa forrajera adaptada al exceso de agua a un mayor número de sistemas ganaderos. La posibilidad de contar con una pastura capaz de establecerse en pocos meses puede ser especialmente relevante en campos donde las condiciones de humedad reducen las alternativas disponibles.

La investigación del INTA se encuentra así en una etapa de transición entre la selección de materiales y su validación en superficies mayores y establecimientos productivos. Si las líneas seleccionadas mantienen sus atributos en estas nuevas condiciones, podrían convertirse en herramientas para mejorar el aprovechamiento de ambientes húmedos e inundables.

El trabajo también apunta a dar continuidad al desarrollo de materiales adaptados a las condiciones regionales. Después de los registros de Tuguy hovy y Poravé, la evaluación de nuevas líneas busca sumar opciones para productores que necesitan especies capaces de combinar persistencia y producción con una implantación más rápida.

De esta manera, el programa del INTA Corrientes procura resolver uno de los principales obstáculos que hasta ahora limitan el uso del pasto Nilo: lograr que la pastura cubra el suelo en menor tiempo y pueda ingresar antes al circuito de aprovechamiento ganadero. La próxima etapa de los ensayos será clave para determinar cuáles de los materiales seleccionados pueden sostener ese desempeño fuera de las parcelas experimentales y bajo las condiciones reales de producción.

 

 

 

 

 

 

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