El Salvador podría cerrar 2026 con exportaciones de bienes y servicios superiores a US$13.000 millones, de acuerdo con una proyección de la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT). La estimación se apoya en el desempeño registrado hasta julio, cuando las ventas externas de bienes aumentaron 11% en volumen y 4% en valor.
Según informó Infobae, Silvia Cuéllar, presidenta de COEXPORT, estimó que las exportaciones de bienes podrían superar los US$7.000 millones al finalizar el año. A esa cifra se sumarían más de US$7.000 millones correspondientes a servicios, aunque este último segmento utiliza una metodología de medición diferente y sus estadísticas no se publican con la misma frecuencia.
La expectativa representa un avance frente a los US$11.000 millones en exportaciones de bienes y servicios registrados en 2025, de acuerdo con los datos citados por Cuéllar. La proyección para este año fue elaborada con información disponible hasta julio.
A ese mes, las exportaciones de bienes alcanzaban los US$4.036 millones, mientras que las importaciones se ubicaban cerca de US$11.000 millones. La diferencia dejaba un déficit comercial estimado en alrededor de US$7.000 millones.

La estructura exportadora salvadoreña tiene una fuerte participación industrial. Cerca del 87% de las exportaciones corresponde a productos industriales, una composición que diferencia al país de otras economías centroamericanas con mayor peso de las actividades agrícolas.
Cuéllar explicó que las ventas al exterior son una fuente central de divisas para financiar las importaciones que necesita la economía. “¿Quién los paga? La exportación. ¿Con qué se paga? Con divisas”, afirmó.
El país importa alimentos, productos farmacéuticos, equipos, insumos, materias primas y otros bienes necesarios tanto para el consumo como para la actividad productiva. En ese contexto, el ingreso generado por las exportaciones cumple un papel relevante para sostener las compras externas.
Las remesas familiares también forman parte de esa ecuación. Según la titular de COEXPORT, estos recursos permiten compensar parcialmente la diferencia entre exportaciones e importaciones.
“No, porque ya te dije que tenemos un balanceado con las remesas. Lo malo sería que no tuviéramos con qué compensarlo”, señaló Cuéllar al referirse al déficit comercial.
Dentro de las exportaciones de bienes, textiles y confección aparecen entre los principales sectores no tradicionales. También tienen participación el café, el azúcar, los alimentos, los plásticos, los productos farmacéuticos, la metalmecánica, los materiales relacionados con la construcción, la madera, el calzado y los accesorios.

La industria textil atraviesa además una transformación orientada a aumentar el valor agregado generado dentro del país. Algunas empresas avanzaron desde el esquema tradicional de maquila hacia un modelo denominado “paquete completo”, que incorpora más etapas del proceso productivo.
“Ya estamos haciendo nosotros el diseño, componemos el tejido, tenemos el hilo, hacemos todo”, explicó Cuéllar. Este modelo permite que una mayor proporción del valor de cada producto permanezca dentro de la economía salvadoreña.
Los destinos también condicionan la dinámica exportadora. El 35% de las ventas externas se dirige a Estados Unidos y el 43% a Centroamérica, según las cifras presentadas por COEXPORT. Buena parte de los productos comercializados dentro de la región son bienes de consumo y enfrentan una fuerte competencia por precios.
“Se está vendiendo bastante, pero a precio competitivo”, afirmó Cuéllar al describir las condiciones que enfrentan las empresas en esos mercados.
A las exportaciones de bienes se suma el crecimiento de los servicios, un segmento que incluye turismo, viajes, mantenimiento aeronáutico, logística, transporte terrestre, aéreo y marítimo, centros de llamadas y servicios profesionales.
El turismo genera divisas mediante los gastos que realizan los visitantes extranjeros en alojamiento, transporte, gastronomía y actividades recreativas. Cuéllar también vinculó esta actividad con el desarrollo de iniciativas como Surf City.

Las exportaciones de servicios abarcan además nuevas actividades. Una producción audiovisual realizada en El Salvador para un cliente extranjero puede contabilizarse como una exportación si el pago proviene del exterior. Lo mismo puede ocurrir con contenidos digitales, servicios profesionales y determinadas actividades artísticas o deportivas.
La proyección de COEXPORT plantea así un escenario en el que industria y servicios tendrán un papel central en las ventas externas salvadoreñas. El desempeño de los próximos meses determinará si El Salvador logra cerrar 2026 por encima de los US$13.000 millones en exportaciones de bienes y servicios.