Warren Thompson pasó de trabajar como ejecutivo de Marriott a construir Thompson Hospitality, una compañía estadounidense de hotelería y gastronomía valuada en US$ 750 millones y con más de 5.000 empleados. El empresario inició el proyecto con US$ 100.000 de sus propios ahorros y capital de inversores, rechazó una propuesta que implicaba entregar el 85% de su compañía y ahora proyecta alcanzar ingresos por US$ 1.000 millones, según informó Forbes.
La historia empresarial de Thompson comenzó a tomar forma cuando Marriott decidió desprenderse de sus más de 1.000 restaurantes. El ejecutivo, que llevaba años dentro de la compañía, identificó la oportunidad para convertirse en propietario y presentó una propuesta de US$ 15 millones para adquirir 40 franquicias.
Marriott aceptó financiar buena parte de la operación, pero Thompson todavía necesitaba conseguir US$ 1,9 millones para completar el acuerdo. En busca de ese capital, se acercó al empresario Reginald Lewis.
Lewis aceptó invertir los US$ 1,9 millones, pero solicitó a cambio el 85% de la nueva empresa. Thompson rechazó la propuesta porque no estaba dispuesto a perder el control del proyecto. Finalmente consiguió respaldo de otros inversores y aportó los US$ 100.000 que representaban todos sus ahorros.

Aquella negociación terminó convirtiéndose en una de las principales lecciones de su carrera. “Cada uno lo ve desde su perspectiva. Todos tienen que sentirse ganadores en el trato o no funcionará”, aseguró Thompson.
En 1992 concretó la operación con Marriott. Ese año compró 31 restaurantes Bob's Big Boy y transformó 27 en locales de Shoney's. El proyecto, sin embargo, no funcionó como esperaba: las ventas cayeron y Thompson tuvo que modificar rápidamente la estrategia.
El empresario vendió las franquicias y utilizó los inmuebles como garantía para cancelar deudas. A partir de ese momento orientó la compañía hacia los servicios gastronómicos, una decisión que terminó redefiniendo el negocio.
Actualmente, Thompson Hospitality es una de las mayores compañías estadounidenses de hotelería y gastronomía. Cuenta con más de 5.000 empleados y opera a través de tres unidades de negocio, que incluyen servicios gastronómicos y restaurantes.
Una pieza central de su crecimiento es la alianza que mantiene desde hace 29 años con Compass Group, uno de los mayores proveedores de servicios gastronómicos del mundo. A través de esa asociación administra 230 contratos.
La compañía presta servicios en espacios vinculados con empresas e instituciones como Amazon, Microsoft e IBM, además del Hospital Grady Memorial de Atlanta y universidades estadounidenses. También posee una división que trabaja exclusivamente con 18 campus de universidades históricamente vinculadas con la educación de la población afroamericana.
Thompson Hospitality también opera 70 restaurantes y desarrolló una cartera de 14 marcas. Entre sus negocios figuran franquicias de Milk & Honey, Wiseguy Pizza y Cut 132, además del Chick-fil-A ubicado en Union Station, Washington D.C.
La empresa estima alcanzar US$ 1.000 millones de ingresos en 2026, frente a los US$ 925 millones registrados en 2025. Thompson conserva el 100% de la compañía y Forbes estimó, a partir de los ingresos del último año, que el negocio tiene un valor aproximado de US$ 750 millones.
El crecimiento representa un cambio de escala para quien comenzó a trabajar desde adolescente. Thompson creció en Windsor, Virginia, en una familia de maestros y desde joven buscó generar sus propios ingresos. Cortó césped, trabajó en una ferretería y, a los 15 años, compró por US$ 1.751 un antiguo colectivo escolar que utilizó para el negocio familiar de venta de duraznos y manzanas.
Ahora, además de continuar expandiendo Thompson Hospitality, el empresario observa nuevas oportunidades en la gastronomía de mayor categoría. Una de sus últimas operaciones fue la adquisición de L'Auberge Chez François, un restaurante de Great Falls, Virginia, que llevaba más de 72 años bajo el control de la misma familia.
Su estrategia mantiene una idea que Thompson incorporó desde sus primeras negociaciones: construir acuerdos en los que todas las partes encuentren valor y conservar una mirada de largo plazo sobre el negocio.