Marisol es un balneario del partido de Coronel Dorrego, en el sur de la provincia de Buenos Aires, que ofrece unos 47 kilómetros de playa frente al Mar Argentino, médanos y acceso cercano al río Quequén Salado. Su combinación de mar, río y ambientes naturales lo convierte en una alternativa para una escapada de fin de semana o una jornada al aire libre.
A diferencia de otros destinos de la Costa Atlántica con mayor concentración urbana, Marisol se caracteriza por sus extensas playas y una población permanente pequeña. El movimiento aumenta durante las vacaciones, aunque la amplitud de su costa permite encontrar sectores alejados de la zona más concurrida.
El paisaje cambia a lo largo del recorrido. Hay áreas abiertas directamente hacia el mar y otras donde detrás de los médanos blancos aparecen eucaliptos, álamos y pinos, una combinación que amplía las posibilidades para quienes buscan disfrutar de la naturaleza más allá de la playa.
Uno de los principales rasgos de Marisol es su cercanía con la desembocadura del río Quequén Salado. En pocos kilómetros, los visitantes pueden pasar de la costa marítima a sectores de río con características diferentes y más protegidos del oleaje.
Entre esos espacios se encuentra El Vimar, una playa ubicada sobre el Quequén Salado donde es posible descansar, pescar y realizar actividades náuticas. El lugar aparece como una alternativa para combinar diferentes propuestas durante una misma visita.
La pesca ocupa un lugar destacado entre las actividades de la zona. La cercanía entre el río y el Mar Argentino permite acceder tanto a ambientes de pesca marítima como fluvial sin necesidad de recorrer grandes distancias.
El entorno también cuenta con arroyos, pequeñas lagunas y distintos ecosistemas costeros. Estos ambientes permiten observar flora y fauna local y recorrer sectores que conservan buena parte de sus características naturales.
Otro de los puntos para conocer es La Boca, donde el río Quequén Salado desemboca en el mar. En los alrededores aparecen dunas activas, pastizales y bajos que conforman un paisaje diferente al de los centros turísticos más urbanizados de la costa bonaerense.
Los médanos también forman parte de la experiencia. Quienes quieran recorrer el área pueden alejarse del pequeño centro y encontrar extensiones de playa con menor presencia de construcciones.
Esta escala es una de las características que distinguen a Marisol. Incluso durante los meses de mayor movimiento turístico, el balneario conserva un perfil diferente al de los grandes destinos de la Costa Atlántica, especialmente en los sectores más alejados del núcleo urbano.
Para llegar a Marisol se debe circular por la Ruta Nacional 3 y luego tomar el desvío hacia la Ruta Provincial 108 hasta Oriente. Desde esa localidad restan aproximadamente 22 kilómetros para alcanzar la costa.
La ubicación permite pensar el destino tanto para una estadía como para una visita durante el día. Su principal atractivo está en la posibilidad de elegir entre kilómetros de arena y sumar, dentro del mismo recorrido, paisajes vinculados con el río.
Con 47 kilómetros de costa, médanos, áreas forestadas y la desembocadura del Quequén Salado, Marisol ofrece una alternativa para quienes buscan conocer un sector menos urbanizado del litoral bonaerense y combinar playa, naturaleza y actividades al aire libre.