El ingeniero agrónomo Hugo Lattanzi compró en 2024 un campo de 100 hectáreas en Lamarque, en el Valle Medio de Río Negro, y logró en su primera cosecha 125 quintales de maíz por hectárea. Ahora busca estabilizar rindes de entre 120 y 140 qq/ha mediante riego y un manejo ajustado a las condiciones de la Norpatagonia, según informó LA NACION en una nota de Paz García Pastormerlo.
La apuesta comenzó mucho antes de la compra. Lattanzi, nacido en Río Gallegos en 1982 y radicado actualmente en Camilo Aldao, Córdoba, estudió ingeniería agrónoma en la Universidad Nacional de Córdoba. Mientras cursaba la carrera y administraba 400 hectáreas en la zona núcleo, una materia de Hidrología despertó su interés por los valles productivos de la Patagonia.
Después de visitar el INTA Alto Valle y recorrer la región durante 2009 y 2010 junto con otros profesionales, comenzó a analizar el potencial de los cultivos estivales bajo riego en Río Negro.

“Siempre vi la zona con mucho potencial. Conocía el Alto Valle por mi familia y luego trabajando con otros ingenieros agrónomos, como Hugo Ghío, que fue pionero en apostar por el sur. Desde 2009 estuve mirando campos en la zona, buscándole la vuelta hasta terminar invirtiendo hace dos años”, explicó Lattanzi.
La oportunidad se concretó en 2024, cuando adquirió un establecimiento de 100 hectáreas en Lamarque. Uno de los factores que incidió en la decisión fue el valor de la tierra: según el productor, una hectárea en Córdoba equivalía aproximadamente a tres hectáreas en Río Negro.
El Valle Medio presenta condiciones que pueden favorecer el desarrollo del maíz. Entre ellas aparecen una elevada radiación solar, noches frescas y amplitudes térmicas que contribuyen al llenado del grano.

A eso se suma la disponibilidad de agua del río Negro para producir bajo riego por manto, un elemento que permite reducir la dependencia de las precipitaciones. La región también presenta demanda de maíz vinculada con el desarrollo de la actividad ganadera.
La incorporación del establecimiento fue gradual. Durante los primeros dos años, Lattanzi alquiló el campo a un ingeniero agrónomo de la zona mientras avanzaba con la adecuación de los lotes, el lavado de suelos salinos en los sectores bajos y las primeras siembras.
Los resultados iniciales marcaron el potencial del proyecto. En la primera cosecha se obtuvieron 125 quintales por hectárea de maíz seco, con híbridos de YPF Agro e Illinois.
Después de esa experiencia, Lattanzi decidió asumir directamente la producción e incorporó maquinaria propia, entre tractores, sembradoras y discos. En 2026 transita el tercer año consecutivo de maíz en el establecimiento.
Actualmente trabaja sobre unas 60 hectáreas efectivas y realiza relevamientos topográficos y mejoras en los canales. El objetivo es alcanzar entre 70 y 80 hectáreas productivas una vez finalizada la nivelación del terreno.
El margen para continuar aumentando los rendimientos es uno de los factores que sostiene la estrategia. Los estudios citados para el Valle Medio ubican el potencial máximo de producción en hasta 190 quintales por hectárea bajo condiciones de riego optimizado.
Lattanzi busca estabilizar resultados de entre 120 y 140 qq/ha, con ajustes en variables como densidad de plantas, fecha de siembra y fertilización.
Para reducir la distancia entre los rindes actuales y el potencial del ambiente, el productor impulsó la extensión hacia Río Negro del Proyecto Brechas, una iniciativa global de la Universidad de Nebraska adaptada localmente por Pioneer. La propuesta busca medir y mejorar la eficiencia técnica y económica de los cultivos bajo riego por manto en la Patagonia.

El proyecto productivo, además, no quedará limitado al maíz. Lattanzi analiza incorporar alfalfa, cebolla y verdeos de invierno, junto con un esquema de producción ganadera.
La intención es trasladar a Río Negro el modelo de recría bovina a pasto que utiliza en Córdoba mediante Pastoreo Racional Voisin (PRV), con aguadas distribuidas por lote y períodos cortos de pastoreo.
Con los primeros resultados obtenidos, Lattanzi continúa evaluando inversiones en otros campos del Valle Medio. Su experiencia refleja el avance de nuevos proyectos agrícolas en una región donde el riego, la disponibilidad de tierras y las condiciones ambientales abren alternativas para expandir la producción de granos y diversificar los sistemas productivos de la Patagonia.