Los tulipanes en Huinganco alcanzaron una escala de 16.000 bulbos implantados, el triple de la cantidad utilizada en la etapa inicial del proyecto. Según publicó Más Producción, el cultivo se desarrolla en el norte de Neuquén con asistencia técnica del Centro PyME-ADENEU y busca avanzar hacia una producción que pueda incorporar a productores locales.
El proyecto comenzó con 5.000 bulbos de calibre 12, destinados a floración. A partir de la cosecha, cada bulbo produjo entre 2,5 y 3 nuevos bulbos, según la variedad, aunque no todos alcanzan el calibre necesario para florecer en la siguiente temporada.
La asistencia técnica está a cargo del ingeniero agrónomo Sebastián Núñez, asesor del Centro PyME-ADENEU.
El crecimiento del cultivo se explica en parte por la multiplicación de los bulbos obtenidos durante la cosecha.
Según explicó Núñez, los 5.000 bulbos iniciales fueron de calibre 12, considerado el tamaño más grande dentro del material utilizado y el que permite obtener floración.
Después de la cosecha se obtienen distintos calibres: 12, 10, 9 y 8. Esa clasificación determina el destino de cada bulbo.
Los materiales de mayor calibre pueden utilizarse para floración, mientras que los más pequeños deben continuar su proceso de crecimiento hasta alcanzar un tamaño adecuado. Por ese motivo, el aumento de la cantidad total de bulbos no significa que todos puedan destinarse de inmediato a flores.
A la multiplicación propia se sumaron aproximadamente 3.000 bulbos provenientes de Trevelin, de las mismas variedades utilizadas en Huinganco. Ese aporte permitió acelerar el crecimiento del cultivo.
El crecimiento de la producción también plantea desafíos de infraestructura.
El cultivo de tulipanes requiere condiciones específicas para el manejo de los bulbos y para sostener una escala superior a la experiencia inicial.
Entre las necesidades identificadas aparecen:
La infraestructura resulta especialmente importante porque una mayor cantidad de bulbos incrementa el volumen de trabajo necesario para plantación, cosecha, clasificación y almacenamiento.
El programa recibió aportes de Pluspetrol para su desarrollo. La fuente señala que esos recursos permitieron incorporar parte del material utilizado para ampliar la producción.
El proyecto tiene como antecedente experiencias realizadas por el INTA en la zona entre 2000 y 2003, cuando se desarrollaron ensayos con tulipanes.
La iniciativa actual busca aprovechar ese conocimiento y adaptarlo a las condiciones productivas de Huinganco.
El objetivo no se limita a aumentar la cantidad de flores. La estrategia apunta a generar una alternativa agrícola para el norte neuquino mediante un cultivo de pequeña superficie y con posibilidades de agregar valor.
El desarrollo también se vincula con la actividad turística de Huinganco, localidad conocida como el Jardín del Neuquén. La floración de los tulipanes durante octubre permite sumar el cultivo a la oferta turística y mostrar el proceso productivo.

El esquema productivo contempla diferentes destinos según el calibre alcanzado.
Los bulbos que reúnen las condiciones necesarias pueden utilizarse para obtener flores, mientras que los de menor tamaño continúan en el proceso de engorde.
La experiencia también apunta a generar material que pueda comercializarse para productores que realicen tratamientos de frío y forzado, tanto para flor de corte como para plantas en maceta.
La parcela demostrativa del Vivero Provincial triplicó su superficie en mayo de 2026 y llegó a 16.600 bulbos plantados, según información difundida por el Gobierno de Neuquén el 5 de octubre de 2026.
Ese dato oficial difiere levemente de los 16.000 bulbos consignados en la entrevista de la fuente base. Para esta reescritura se mantiene el dato de la fuente base en el título y en el desarrollo principal, mientras que el dato oficial posterior queda identificado como tal.
La experiencia de Huinganco muestra un salto desde una primera plantación de 5.000 bulbos hasta una escala de alrededor de 16.000.
El próximo desafío es transformar esa expansión en un sistema productivo sostenible, con infraestructura adecuada y mayor participación de productores.
La estrategia provincial contempla transferir el modelo agronómico validado por el Centro PyME-ADENEU a productores locales para que la floricultura pueda incorporarse progresivamente a parcelas comerciales.
El cultivo de tulipanes se presenta así como una alternativa de diversificación para una región donde la producción tradicional está vinculada principalmente con la ganadería.
La experiencia todavía se encuentra en una etapa de desarrollo, pero el aumento de los bulbos implantados permite medir un primer resultado concreto: la superficie y la cantidad de material vegetal crecieron de manera significativa respecto de la etapa inicial.