El cultivo de bambú en las Yungas jujeñas busca consolidarse como una actividad regional a partir del trabajo de la cooperativa Cimbra, que impulsa acuerdos con pequeños productores, comunidades campesinas e indígenas e instituciones para organizar la producción y el aprovechamiento de esta planta. La iniciativa se desarrolla en el norte argentino y apunta a conectar el manejo de los bambusales con la elaboración de materiales para construcción, artesanías, carpintería y diseño, según publicó Bichos de Campo el 12 de octubre de 2026.
El arquitecto Joaquín Trillo, integrante de Cimbra, explicó que el proyecto procura desarrollar una cadena de valor que incluya desde el acceso a las plantaciones hasta el tratamiento de las cañas y su transformación en productos. El objetivo es generar una oferta local sostenida y ampliar las oportunidades de trabajo en el territorio.
Cimbra se conformó en 2020, a partir de un grupo de profesionales y técnicos vinculados con la extensión rural. De acuerdo con Trillo, la cooperativa tiene un enfoque socioambiental y trabaja en soluciones para el hábitat, con sistemas de construcción alternativos y propuestas para una ocupación sostenible del territorio.
Desde 2021, sus integrantes promueven el bambú en las Yungas de Jujuy. Entre las acciones desarrolladas se encuentran capacitaciones en oficios, encuentros regionales y la construcción de redes entre actores de la cadena.
La iniciativa denominada Rizoma Bambú busca fortalecer la cooperación entre comunidades, productores, instituciones y empresas. Uno de los territorios de trabajo es el valle del río San Francisco.
Según Trillo, la disponibilidad de bambú no alcanza por sí sola para desarrollar una actividad productiva. Es necesario organizar el manejo de los recursos para sostener una oferta regular y vincularla con una demanda capaz de impulsar su transformación en productos de mayor valor.
De acuerdo con los estudios mencionados por Trillo, en Argentina existen 22 especies nativas de bambú, distribuidas principalmente en tres grandes regiones: las Yungas del noroeste, la selva paranaense del Litoral y la selva valdiviana de la Patagonia.
En las Yungas se identificaron seis variedades, y la especie Chusquea deficiens es una de las más estudiadas. Además, según el arquitecto, los ingenios azucareros de Tucumán, Salta y Jujuy introdujeron más de 20 especies para utilizarlas como cortinas de viento y defensas de canales de riego y ríos.
Durante sus recorridas de campo, el equipo de Cimbra identificó 15 especies distribuidas entre Salta y Jujuy.
Trillo señaló que las plantaciones extensas se concentran en terrenos privados, incluidos los de ingenios azucareros. Por ese motivo, la cooperativa también busca acuerdos para acceder a los bambusales y propagar material junto con pequeños productores y organizaciones campesinas e indígenas.
El proyecto contempla una serie de etapas para preparar la caña y facilitar su uso en distintos emprendimientos. Una vez obtenido el material, se realiza un proceso de curado y preservación mediante inmersión en sales de borato, destinado a reducir el atractivo de los azúcares presentes en la planta para los insectos.
El material tratado se inventaría y queda disponible para su utilización en carpintería, artesanías e infraestructura. Entre los productos que comercializa Cimbra se encuentran:
Plantines de bambú.
Rollizos para construcción.
Latillas, tablillas y tiras para cerramientos y bahareque.
Esterillados para cielorrasos.
Paneles para divisorias y componentes para diseño de interiores.
En Caimancito funciona un Centro de Propagación de Bambú para el noroeste argentino, inaugurado con financiamiento externo. El espacio cuenta con un vivero, un taller y una huerta agroforestal, además de instalaciones para experimentar con técnicas de propagación y tratamiento.
La planta de tratamiento construida por el proyecto utiliza dos piletas paralelas de 1 por 1,4 por 7 metros, con una solución de pentaborato compuesta por ácido bórico y sales de borato. En estas tareas participaron integrantes de la comunidad coya guaraní Hermanos Unidos de Calilegua y titulares del programa Potenciar Trabajo, según detalló Trillo.
Cimbra también trabaja con la comunidad guaraní Cuape Yayaembuate en carpintería y artesanías. La propuesta abarca la plantación, el manejo, la cosecha y el curado, antes de avanzar con el diseño de objetos, muebles y estructuras para edificaciones.
En Tartagal, el equipo montó una vivienda con bahareque de bambú y revoques naturales estabilizados. La experiencia forma parte de la búsqueda de soluciones habitacionales adaptadas a los materiales y recursos disponibles en la región.
El manejo de los bambusales también tiene una dimensión ambiental. Trillo señaló que las plantaciones pueden contribuir a contener crecidas de ríos y formar parte de paisajes productivos sostenibles, aunque advirtió que es necesario gestionarlas para reducir riesgos de incendios.
La estrategia de la cooperativa depende de ampliar los vínculos con comunidades, productores, ingenios, universidades e instituciones como el INTA. El desafío es conectar el recurso natural con una producción organizada, conocimientos técnicos y mercados para los productos derivados.