El empresario Guillermo García Lamadrid, quien dejó Cuba a los 11 años para comenzar una nueva vida en Estados Unidos, construyó en Mendoza una bodega que actualmente factura alrededor de US$ 3 millones anuales por la venta de vinos. Su proyecto, Lamadrid Estate Wines, nació en 2004 como un homenaje a su madre y, después de 22 años, cuenta con cuatro viñedos, 110 hectáreas propias y exportaciones a aproximadamente 20 países.
Según informó Forbes, Lamadrid Estate Wines produce cerca de 650.000 kilos de uva por año y desarrolla un modelo de negocio que integra la producción vitivinícola, la comercialización internacional y el enoturismo.
La compañía obtiene el 60% de su facturación mediante exportaciones, mientras que el 40% restante corresponde al mercado argentino. Estados Unidos es su principal destino internacional, seguido por Canadá y Brasil.
La historia de la empresa comenzó mucho antes de la primera inversión en Mendoza. Durante la década de 1960, en el contexto de la revolución cubana, Matilde Lamadrid tomó la decisión de enviar a su hijo Guillermo a Estados Unidos cuando tenía apenas 11 años.

Aquella experiencia marcó su trayectoria personal y empresarial. Décadas después, decidió desarrollar un proyecto vitivinícola en Argentina que llevara el apellido de su madre.
El vínculo de García Lamadrid con el país comenzó en los años ochenta, cuando participaba en negocios internacionales de alimentos y distribución desde Puerto Rico.
En esa etapa importaba carne vacuna de Buenos Aires y productos pesqueros de Mar del Plata, actividades que le permitieron conocer el mercado argentino y establecer relaciones comerciales.
En 2004 adquirió sus primeros viñedos en Agrelo, Luján de Cuyo, una de las principales zonas vitivinícolas de Mendoza.
Tres años después compró una bodega en Las Compuertas y una casona construida en 1890. Ambas propiedades fueron sometidas a un proceso de restauración y modernización para incorporar equipamiento tecnológico y recuperar su valor histórico.

La inversión permitió combinar instalaciones tradicionales con procesos de elaboración adaptados a las necesidades actuales de la industria del vino.
Actualmente, la compañía administra cuatro viñedos: tres ubicados en Agrelo y uno en Las Compuertas, donde también funciona la bodega.
La superficie total alcanza las 110 hectáreas y permite obtener aproximadamente 650.000 kilos de uva por año, aunque la producción puede variar según las condiciones climáticas.
Uno de los establecimientos más antiguos es el viñedo Matilde, plantado en 1929, que se caracteriza por su baja producción por hectárea y su orientación hacia vinos de mayor calidad.
Para mejorar la eficiencia productiva, la empresa incorporó riego por goteo, sistemas antigranizo, represas de agua y herramientas de mapeo satelital.
Estas inversiones permiten administrar las parcelas de manera diferenciada, optimizar el uso del agua y mejorar el seguimiento de la producción.
Lamadrid Estate Wines trabaja bajo un modelo denominado single vineyard y estate, que implica utilizar uvas provenientes exclusivamente de viñedos propios y realizar dentro de la empresa todas las etapas de elaboración y crianza.
La integración productiva facilita el control de calidad y la trazabilidad de los vinos, desde el cultivo hasta su comercialización.

Según explicó García Lamadrid a Forbes, la compañía sostiene una estructura laboral que involucra a más de 80 familias, distribuidas entre las actividades agrícolas, industriales, administrativas, comerciales, logísticas y turísticas.
El negocio internacional constituye uno de los principales motores de crecimiento. La bodega exporta a alrededor de 20 países y busca ampliar su presencia en nuevos mercados.
Estados Unidos representa aproximadamente el 40% de sus exportaciones. También comercializa sus productos en Canadá, Brasil, Puerto Rico, Perú, Paraguay, Inglaterra, Suecia, Países Bajos y China.
Entre los próximos destinos que analiza incorporar se encuentran Rusia y Finlandia.
Además de la producción y exportación de vinos, la empresa desarrolla una estrategia de diversificación vinculada con el turismo y la gastronomía.
El restaurante Los Bocheros, ubicado en la bodega, fue reconocido por segundo año consecutivo en la Guía Michelin y se convirtió en una herramienta para fortalecer el posicionamiento internacional de la marca.
La propuesta permite que los visitantes conozcan los viñedos, participen de experiencias enológicas y accedan directamente a los productos de la empresa.
García Lamadrid considera que el enoturismo también contribuye a mejorar la rentabilidad, ya que amplía los canales de comercialización y fortalece el vínculo con los consumidores.
En cuanto al futuro de la industria, el empresario señaló que los hábitos de consumo de vino están cambiando a escala internacional.
Según su análisis, existe una mayor orientación hacia productos de gama media-alta y alta, asociados con experiencias gastronómicas y ocasiones especiales.

Este escenario impulsa a la compañía a profundizar las inversiones en calidad, eficiencia productiva y posicionamiento comercial.
Después de más de dos décadas de actividad en Mendoza, Lamadrid Estate Wines combina producción agrícola, tecnología, exportaciones y turismo en un modelo empresarial que busca consolidar su presencia en los mercados internacionales.
La historia de García Lamadrid refleja cómo una trayectoria vinculada con el comercio de alimentos terminó convirtiéndose en un proyecto vitivinícola que genera actividad económica y empleo en Argentina.