Abejas y lluvias intensas: cómo prevenir daños en las colmenas

Ante el riesgo de lluvias intensas asociadas a El Niño, recomiendan elevar las colmenas, prever sitios alternativos y reforzar los controles sanitarios

Abejas y lluvias intensas: cómo prevenir daños en las colmenas
sábado 17 de octubre de 2026 - 16:00

La protección de apiarios ante inundaciones requiere medidas preventivas para reducir la pérdida de colonias, preservar el material apícola y asegurar la alimentación de las abejas. El Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba, a través del Consejo Asesor Apícola, difundió recomendaciones para los productores frente al riesgo de lluvias intensas y anegamientos asociados al fenómeno de El Niño. Las pautas contemplan acciones antes, durante y después de los eventos meteorológicos, según publicó Bichos de Campo el 16 de octubre de 2026.

El exceso de agua puede afectar la actividad apícola de distintas maneras. Además de dañar las colmenas y sus estructuras, las precipitaciones prolongadas dificultan las salidas de las abejas en busca de néctar y polen, reducen el ingreso de alimento y pueden debilitar las colonias que sobreviven a los anegamientos.

Las recomendaciones también resultan aplicables a otras regiones productivas expuestas a lluvias intensas, aunque el riesgo y las medidas necesarias dependen de las condiciones locales.

Dónde instalar los apiarios para prevenir inundaciones

La elección del terreno es uno de los principales factores de prevención. El Consejo Asesor Apícola aconseja instalar los apiarios en lugares firmes, elevados y con buen escurrimiento del agua.

En cambio, recomienda evitar los bajos naturales, las zonas inundables y los sectores próximos a cauces que puedan desbordarse. La ubicación debe contemplar no solo las condiciones habituales del terreno, sino también las vías de acceso y las posibilidades de evacuación ante una emergencia.

La planificación previa incluye tres medidas:

  • Identificar sitios alternativos: disponer de lugares elevados y secos para trasladar las colmenas si aumenta el riesgo de anegamiento.

  • Preparar soportes: contar con estructuras que permitan elevar las colmenas y evitar el contacto directo con el suelo húmedo.

  • Actualizar los registros: mantener identificada la ubicación de cada apiario para facilitar su localización y eventual traslado.

Estas acciones buscan reducir la exposición de las colonias al agua y facilitar una respuesta más rápida cuando las condiciones meteorológicas se deterioran.

Qué hacer durante las lluvias intensas

Cuando comienzan las precipitaciones, la prioridad es evaluar la seguridad del terreno y de los accesos antes de acercarse a los apiarios.

El Consejo Asesor Apícola recomienda no exponerse a crecidas ni a movimientos de agua para intentar rescatar las colmenas. Si las condiciones son seguras, se aconseja trasladar las colonias a sectores altos y secos o elevarlas con soportes adecuados.

La posibilidad de intervenir dependerá del estado del terreno, de los caminos y de la evolución del episodio meteorológico. Por eso, el seguimiento de los pronósticos y las alertas oficiales forma parte de las medidas preventivas.

Alimentación y sanidad después de un anegamiento

Los efectos de las lluvias pueden continuar incluso después de que el agua se retire. Si las abejas permanecen durante períodos prolongados sin condiciones adecuadas para recolectar néctar y polen, las reservas de alimento pueden disminuir y las colonias pueden perder fortaleza.

Una vez superado el episodio, se recomienda revisar las reservas de miel y polen y evaluar la necesidad de suministrar alimentación suplementaria. Esa decisión debe considerar el estado de cada colonia y el criterio técnico correspondiente.

También es importante controlar la ventilación de las colmenas, evitar la acumulación de humedad y reducir las intervenciones innecesarias mientras persistan condiciones meteorológicas desfavorables.

El seguimiento sanitario debe intensificarse después de períodos lluviosos prolongados. Entre los aspectos que requieren atención se encuentran los signos de debilitamiento de las colonias y la posible aparición de enfermedades como la nosemosis.

La revisión posterior permite identificar problemas que no siempre resultan evidentes durante la emergencia y definir las medidas de manejo necesarias para recuperar las colonias afectadas.

Cómo manejar las colmenas muertas y el material dañado

El manejo de las colonias muertas y de las estructuras que quedaron sin abejas es otro punto de las recomendaciones oficiales.

Cuando las condiciones sean seguras, se aconseja retirar las colonias muertas y el material desocupado para evitar el pillaje y reducir los riesgos sanitarios. Si no fuera posible hacerlo de inmediato, los elementos deberán mantenerse en lugares elevados, protegidos de nuevas precipitaciones y con ventilación adecuada.

La inspección también debe incluir el estado de los cajones, los cuadros y los caballetes. El deterioro de esos materiales puede generar pérdidas adicionales y exigir reparaciones o reposiciones una vez superada la emergencia.

Registro de daños y seguimiento meteorológico

Documentar las pérdidas es importante para conocer la magnitud de los daños y facilitar la identificación de los productores afectados.

El Consejo Asesor Apícola recomienda registrar:

  • La cantidad de colonias vivas y muertas.

  • Las colmenas desplazadas o anegadas.

  • Los daños en cajones, cuadros y caballetes.

  • Las condiciones del terreno y de los accesos.

Para identificar a los productores, conocer la ubicación de sus apiarios y determinar la cantidad de colmenas declaradas, se utilizará como referencia el Registro Nacional de Productores Apícolas (RENAPA). Mantener actualizada esa información facilitará la identificación de las explotaciones y la evaluación de las pérdidas.

Las autoridades también recomendaron consultar los pronósticos, las alertas meteorológicas, las precipitaciones acumuladas y la información hidrológica oficial. Entre las fuentes de referencia mencionadas se encuentran el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el Instituto Nacional del Agua (INA) y el Observatorio Hidro-Meteorológico de Córdoba (OHMC).

La prevención, el seguimiento sanitario y el registro de los daños son herramientas centrales para reducir el impacto de las lluvias sobre la actividad apícola. La respuesta de cada productor deberá ajustarse a las condiciones del terreno, la evolución del clima y el estado de sus colonias.

 

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