Esquila y parición: el impacto de las lluvias en Río Negro

Las precipitaciones llegaron durante la esquila y la parición. Productores advierten sobre pérdidas de crías, caminos anegados y demoras en la salida de la lana.

Esquila y parición: el impacto de las lluvias en Río Negro
lunes 19 de octubre de 2026 - 15:00

Las lluvias en la Región Sur de Río Negro complicaron la esquila ovina y la parición de cabras durante octubre de 2026, con pérdidas de chivos recién nacidos, caminos rurales anegados y dificultades para transportar lana. Productores vinculados con las cooperativas Ganadera Indígena de Jacobacci y Calibui describieron el impacto de las precipitaciones sobre la actividad, en un período clave para la producción ganadera de la Patagonia norte. Los testimonios fueron publicados por +P, de LM Neuquén, en una nota firmada por Fabricio González.

Las precipitaciones llegaron después de un período en el que la disponibilidad de agua era una de las principales necesidades del campo regional. Sin embargo, la intensidad y el momento de las lluvias generaron dificultades porque coincidieron con la esquila de las ovejas y el inicio de las pariciones.

El agua provocó desbordes de arroyos, cañadones abiertos en los caminos y anegamientos en lagunas que permanecían secas desde hacía años. También se informó el descarrilamiento de un tren y un corte de la Ruta 23 cerca de Valcheta.

Las lluvias complican la esquila y la supervivencia de los chivos

Carlos “Cali” Mardones, presidente de la Cooperativa Ganadera Indígena de Jacobacci, explicó que el problema no radica solamente en la cantidad de agua, sino en su coincidencia con la parición.

“Nunca estamos conformes, porque necesitábamos agua, pero justo nos agarró en el tiempo de parición, y ahí nos complicó la esquila”.

El dirigente señaló que los chivos recién nacidos son especialmente vulnerables al frío y la humedad. Según describió, cuando las precipitaciones alcanzan a las crías durante sus primeros días de vida, las posibilidades de supervivencia se reducen.

“Si a los chivos la lluvia los agarra teniendo 10, 15 días, sobreviven y después ya no pasa nada. Pero la lluvia te agarra justo en plena parición, que ahí sí se complica. Y, bueno, ahí es donde está quedando el lamento de la gente”.

Mardones también advirtió que las pérdidas podrían afectar la disponibilidad de animales para el cierre del ciclo productivo. “La posibilidad de que haya chivos este año es poca”, sostuvo.

En su comparación con los corderos, indicó que estos suelen tener mayor resistencia frente a las condiciones adversas. “El cordero por ahí es un poco más curtido”, afirmó.

La humedad obliga a suspender los trabajos de esquila

La lluvia también afecta directamente las tareas de esquila. Cuando la lana está mojada, los animales no pueden ser esquilados de inmediato y las comparsas deben esperar hasta que las condiciones permitan retomar el trabajo.

“Si la oveja está mojada por la lluvia, para poder esquilarla hay que esperar por lo menos un día”, explicó Mardones.

El dirigente estimó que una parte importante de los animales podría quedar sin esquilar si las condiciones meteorológicas impiden completar las tareas dentro del calendario habitual.

La situación también tiene consecuencias para las chivas. Mardones señaló que, después de la esquila, las madres pueden quedar expuestas a condiciones que dificultan el cuidado de las crías recién nacidas.

“Por ahí a la chiva la esquilan y llueve a la noche, y el animal tiene el instinto de salvarse el primero y abandona a la cría”, describió.

La vulnerabilidad de los animales durante la parición agrega un problema productivo a las demoras de la esquila. Las precipitaciones no solo reducen las horas disponibles para trabajar, sino que también pueden afectar la supervivencia de las crías y el resultado de la temporada.

Las comparsas de esquila pierden días de trabajo

Fabricio Castañeda, representante de la Cooperativa Calibui, coincidió en que las precipitaciones alteraron el calendario de trabajo.

“Sí, la verdad que sí nos complica la lluvia, porque justo estamos en el mes de esquila, que es en todo el mes de octubre, y ahora se viene atrasando todo”.

El representante advirtió que el retraso puede coincidir con el avance de las pariciones, lo que obliga a algunos productores a modificar el orden de las tareas previstas.

“Ya se acercan las pariciones, entonces seguramente va a haber algún productor que no pueda alcanzar a esquilar, porque ya se le viene encima la parición y van a tener que esperar”.

La logística de las comparsas también se ve afectada. Los equipos deben trasladarse entre establecimientos rurales separados por grandes distancias y, cuando llueve, pueden quedar detenidos durante varios días sin certeza sobre cuándo podrán retomar el trabajo.

“Algunas máquinas de esquila ya pararon, porque también se les complica a las comparsas tener que llegar a un lugar, esperar algunos días a que deje de llover y no saber si van a poder esquilar o no”, explicó Castañeda.

El dirigente agregó que la distancia entre los establecimientos vuelve más costosos los cambios de itinerario: “Además son distancias grandes, entonces si una comparsa se va, después para volver lleva tiempo”.

La lana queda retenida por los caminos anegados

Las dificultades no terminan cuando finaliza la esquila. Los productores que ya obtuvieron la lana también encuentran obstáculos para trasladarla hasta los centros urbanos o los puntos de entrega.

“Por ahí hay productores que ya esquilaron, pero para llevar la lana al pueblo tienen mucha dificultad para salir, o para que entre algún camión”, contó Castañeda.

El barro y el estado de los caminos dificultan tanto el ingreso de los vehículos como la salida de la producción. El problema también afecta a las comparsas que transportan equipos pesados, incluidas las prensas utilizadas para acondicionar la lana.

Además, la humedad prolonga los tiempos de espera. Si después de la lluvia aparece el sol y corre viento, la lana puede secarse durante la mañana. Con cielo cubierto y humedad persistente, el proceso se extiende.

Las heladas representan otro condicionante. Según Castañeda, la combinación de frío y humedad puede impedir el comienzo de la esquila durante las primeras horas del día, porque es necesario esperar a que las condiciones permitan trabajar con los animales.

Un problema productivo en una etapa clave del año

Los testimonios reflejan una situación compleja para la ganadería de la Región Sur de Río Negro. Las precipitaciones responden a una necesidad de agua, pero su coincidencia con la esquila y la parición aumenta los riesgos para los productores.

Las consecuencias descriptas incluyen:

  • Pérdida de crías: los chivos recién nacidos son vulnerables al frío y la humedad.

  • Demoras en la esquila: los animales mojados obligan a suspender las tareas hasta que se sequen.

  • Problemas logísticos: el barro y los caminos anegados dificultan los traslados de las comparsas y el ingreso de camiones.

  • Retrasos en la comercialización: la lana ya esquilada puede quedar retenida en los establecimientos rurales.

La situación combina dificultades sanitarias, laborales y logísticas en una etapa decisiva para la producción ovina y caprina. El impacto final dependerá de las condiciones meteorológicas posteriores y de la posibilidad de recuperar el calendario de trabajo.

 

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