La familia Romero, dedicada desde hace 25 años a la producción de carne Wagyu en Argentina, prepara una nueva etapa de expansión con la comercialización de reproductores de genética japonesa. El próximo 21 de octubre de 2026 realizará un remate de 70 animales en la Sociedad Rural de Río Cuarto, Córdoba, con el objetivo de incorporar nuevos criadores al negocio de la carne premium y responder al creciente interés de productores ganaderos por esta raza.
Según informó Forbes, la iniciativa representa un cambio en la estrategia comercial del grupo, que hasta ahora concentraba su actividad en la producción de carne, el desarrollo genético y la comercialización a través de restaurantes, hoteles, plataformas digitales y mercados internacionales.
La subasta se realizará a las 19, en el marco de ArgenCarne, y contará con una oferta de 50 toros y 20 vientres, entre ejemplares Puros de Pedigree y animales de generación avanzada.
La operación estará a cargo de la firma consignataria Alfredo S. Mondino y será transmitida por Canal Rural. De acuerdo con los organizadores, la convocatoria ya reúne a más de un centenar de interesados de Argentina y otros países de la región.

"Desde hace tiempo nos están pidiendo toros. Vendíamos carne, pero nunca habíamos comercializado reproductores. A partir de esa demanda y del volumen que alcanzamos, decidimos hacer el remate", explicó Ignacio Corti Maderna (h), administrador de Madera Dura del Norte.
La decisión responde al interés de establecimientos ganaderos que buscan incorporar genética Wagyu a sus rodeos y participar de un mercado orientado a productos de mayor valor comercial.
La familia desarrolla su actividad mediante Estancias y Cabaña Don Benjamín, con presencia en el centro-sur argentino, y Madera Dura del Norte, ubicada en Santiago del Estero.
El Wagyu es una raza bovina originaria de Japón, reconocida internacionalmente por las características de su carne. Su principal diferencial es el marmoleo, la distribución de grasa intramuscular que contribuye a la terneza, jugosidad y sabor del producto.
Estas cualidades posicionaron a la carne Wagyu dentro del segmento gastronómico de alta gama, donde la genética, la alimentación y el manejo productivo son factores determinantes para alcanzar los estándares comerciales buscados.
En Argentina, la familia Romero comercializa su producción bajo la marca Kobe Beef Argentina, mediante distintos canales de distribución.
La estrategia incluye ventas directas al consumidor a través de comercio electrónico, abastecimiento a restaurantes y hoteles seleccionados, y operaciones de exportación.
Esta diversificación permite llegar a distintos perfiles de compradores y desarrollar una cadena comercial que conecta la producción ganadera con el consumidor final.
Además del negocio de la carne, el grupo cuenta con experiencia internacional en genética bovina.
"Ya hemos exportado embriones a España, Francia, Paraguay y otros países", afirmó Esteban Marín, responsable de los establecimientos de Don Benjamín S.A.
Según el directivo, los primeros ejemplares Wagyu nacidos en España tuvieron su origen en Santo Tomás de la Sierra, establecimiento de la empresa ubicado en Tornquist, provincia de Buenos Aires.
La trayectoria de la compañía también incluye reconocimientos en exposiciones ganaderas, entre ellos un campeonato de la raza en la Sociedad Rural Argentina y la distinción internacional Wagyu Champion of the World, otorgada por WagyuBreeder.net.
El nuevo remate permitirá ampliar el alcance comercial de esa experiencia genética y evaluar el interés concreto de los productores por incorporar reproductores de la raza.

Los organizadores destacan características como la adaptabilidad a diferentes condiciones climáticas, la fertilidad y la longevidad de los animales.
Sin embargo, el desarrollo de un negocio Wagyu requiere considerar otros factores además de la compra de reproductores, como los costos de alimentación, los tiempos de producción y la disponibilidad de canales comerciales especializados.
La expansión del segmento también se vincula con las perspectivas del mercado internacional.
De acuerdo con estimaciones de Fortune Business Insights, el negocio mundial de carne Wagyu podría alcanzar los US$ 28.660 millones en 2026 y crecer hasta US$ 49.060 millones en 2034, con una tasa anual compuesta estimada del 6,95%.
Las proyecciones responden al interés internacional por las carnes premium y al crecimiento de los canales gastronómicos y digitales.
En materia de comercio exterior, el sector ganadero argentino también observa nuevas oportunidades. El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció un acuerdo con Japón para admitir carne argentina procedente de zonas libres de aftosa con vacunación, según informó Reuters.
La medida podría ampliar las posibilidades comerciales del sector, aunque no implica por sí misma operaciones confirmadas de exportación de Wagyu argentino hacia ese mercado.
Para la familia Romero, el próximo paso será consolidar su participación en la comercialización de genética y sumar productores interesados en desarrollar la raza.
El remate de Río Cuarto permitirá conocer la respuesta del mercado y los valores que los compradores están dispuestos a pagar por los reproductores.
Con 25 años de trayectoria en la producción de Wagyu, la empresa busca fortalecer su posicionamiento dentro de la ganadería premium argentina y ampliar una actividad que combina genética, producción de carne y comercialización especializada.