El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, anunció que su Gobierno se prepara para una eventual exclusión del país del programa comercial preferencial de Estados Unidos (AGOA). Durante una conferencia de prensa, el mandatario explicó que Pretoria buscará nuevos destinos para sus exportaciones con el objetivo de reducir el impacto económico de una posible pérdida de beneficios arancelarios, cuya continuidad depende de decisiones del Gobierno estadounidense.
Según informó Infobae, la advertencia se produjo en un contexto de tensiones diplomáticas entre Sudáfrica y Estados Unidos, mientras Washington revisa la participación del país africano en un esquema que facilita el ingreso de determinados productos al mercado norteamericano sin pagar aranceles.
La Ley de Crecimiento y Oportunidad para África (AGOA) permite que países elegibles del África subsahariana exporten una amplia variedad de bienes hacia Estados Unidos bajo condiciones comerciales preferenciales.
El programa fue renovado por el Congreso estadounidense hasta fines de 2028, pero la continuidad de Sudáfrica permanece bajo revisión y la legislación todavía requiere la firma del presidente Donald Trump, de acuerdo con la información difundida.
Ramaphosa sostuvo que el respaldo legislativo constituye un avance, aunque reconoció que la decisión final todavía no está garantizada.
"El Congreso decidió que debemos permanecer en AGOA. Lo que resta ahora es el Ejecutivo", afirmó el mandatario sudafricano.
Ante ese escenario, el Gobierno comenzó a evaluar alternativas comerciales para disminuir su dependencia del acceso preferencial al mercado estadounidense.
La estrategia contempla diversificar los destinos de exportación y fortalecer las oportunidades de venta en otros mercados internacionales, especialmente para los sectores que actualmente aprovechan los beneficios del acuerdo.
Sudáfrica es el principal beneficiario del AGOA y mantiene una relación comercial relevante con Estados Unidos, particularmente en actividades industriales y manufactureras.
Uno de los sectores más expuestos a una eventual exclusión es la industria automotriz sudafricana, que utiliza las preferencias arancelarias para exportar vehículos al mercado estadounidense.
De acuerdo con los datos de la autoridad tributaria del país africano, los automóviles representan el segundo rubro de exportación hacia Estados Unidos, después de los metales preciosos.
La importancia económica del programa también se refleja en el empleo industrial.
La asociación automotriz Naamsa informó que alrededor de 86.000 puestos de trabajo están directamente vinculados al AGOA dentro de las fábricas de vehículos. La cifra asciende a 125.000 empleos cuando se incluyen las empresas proveedoras y subcontratistas.
Una modificación de las condiciones comerciales podría afectar la competitividad de las exportaciones sudafricanas y generar mayores costos de ingreso al mercado estadounidense.
Por ese motivo, Ramaphosa consideró necesario anticiparse a distintos escenarios y preparar medidas que permitan sostener la actividad económica.
El mandatario reconoció que una eventual exclusión tendría consecuencias importantes, aunque insistió en que Sudáfrica cuenta con posibilidades de ampliar sus relaciones comerciales.
La incertidumbre también está vinculada con los mecanismos establecidos por la legislación estadounidense.
Para que una exclusión entre en vigor el 1 de enero de 2027, Washington debe comunicar la decisión con al menos 60 días de anticipación, mediante una notificación al Congreso y al país afectado.
Según el calendario mencionado en la información difundida, ese procedimiento debería iniciarse antes del 2 de noviembre de 2026.
El programa contempla revisiones periódicas de elegibilidad y ya registra antecedentes de países que perdieron sus beneficios comerciales.
En 2023, el entonces presidente estadounidense Joe Biden declaró inelegibles a República Centroafricana, Gabón, Níger y Uganda, cuyas exclusiones comenzaron a aplicarse en enero de 2024.
La situación actual de Sudáfrica también está condicionada por las diferencias políticas y diplomáticas con la administración de Donald Trump.
Desde el inicio de su mandato, Washington adoptó distintas medidas que afectaron la relación bilateral, entre ellas restricciones de visado, recortes de asistencia y decisiones diplomáticas.
Uno de los principales puntos de conflicto está relacionado con las acusaciones estadounidenses de discriminación contra sectores de la población afrikáner blanca, planteos que el Gobierno sudafricano rechaza.
La administración Trump también impulsó un programa de reasentamiento para sudafricanos que afirman sufrir persecución, una iniciativa que profundizó las diferencias entre ambos gobiernos.
Pese a estas tensiones, Pretoria mantiene su interés en conservar los beneficios del AGOA y evitar alteraciones en los vínculos comerciales.
La búsqueda de mercados alternativos forma parte de una estrategia preventiva destinada a sostener las exportaciones, proteger el empleo y reducir la exposición de la economía sudafricana a decisiones arancelarias externas.
Por ahora, Sudáfrica continúa a la espera de una definición de Estados Unidos sobre su participación en el programa.
La decisión será relevante para el futuro de las relaciones comerciales entre ambos países y para sectores productivos que dependen del acceso preferencial al mercado estadounidense.
Mientras tanto, el Gobierno de Ramaphosa busca ampliar sus opciones de comercio exterior y preparar a las empresas nacionales ante un eventual cambio en las condiciones de exportación.